Parafilias

Parafilias

parafilias-1-638

 

 

¿Te has preguntado alguna vez si tu excitación depende de alguna parafilia?

No a todos nos gusta meternos en el saco de las “Filias” Ya de por sí pensar que podemos tener alguna,  puede hacer cuestionarnos si estamos bien o no de la cabeza.

Pero deja de pensar en lo “Normativo” y en lo impuesto, todos tenemos alguna filia…

Quizá no lo quieras reconocer, pero no te preocupes.

Todo lo que se viva de manera sexual sana puede sumar más que restar. Por mi mentalidad estoy abierta a todas las posibilidades, cada día se puede descubrir algo de ti, alguna cosa que te produzca placer a la hora de jugar con tu pareja o personas de juegos sexuales. Lo establecido y normativo para mí es lo menos normal.

Romper reglas, moldes, salir de la zona de confort con cabeza y sin que ello te aporte desestabilidad emocional, es en el fondo lo que mueve ese motor interior tuyo que reaviva la llama en el ámbito sexual.

Lógicamente y como todo, hay parafilias que pueden ser problemáticas en la persona a la hora de mantener relaciones sexuales. Cuando esto afecta de tal manera que imposibilita a esa persona a tener una relación  normal es cuando se puede considerar que el problema o filia supera el límite de lo normal y en esas situaciones es destacable  acudir a un profesional.

Yo tengo unas cuantas ….

¿Te atreves a decirme las tuyas ?

 

 

 

Parafilia Una parafilia (del griego παρά, pará: ‘al margen de’, y φιλία, filía: ‘amor’) es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer se encuentra en objetos, situaciones, actividades o individuos atípicos. No existe un consenso para establecer un límite preciso entre el interés sexual inusual y la parafilia. Incluso existe debate sobre si alguna de las consideradas parafilias deberían figurar en los manuales de diagnóstico o no.

El número y taxonomía de las parafilias también es controvertido; algunas fuentes listan hasta 549 tipos de parafilias.

Acomoclitismo: Excitación por los genitales con poco vello o totalmente depilados.

Acrofilia: Atracción por las personas altas.

Acucullofilia: Atracción por los penes circuncidados, ya que son más estéticos y parecen más grandes.

Agonofilia: Atracción por la lucha con la pareja. Excitación que surge en la pareja después de una pelea.

Agrexofilia: Atracción por el hecho de ser oídos por otras personas, mientras se practica el acto sexual.

Alorgasmia: Excitación proveniente de fantasear con otra persona que no sea la pareja durante el acto sexual.

Altocalcifilia: Atracción por los zapatos de tacón altos.

Amiquesis: Excitación producida al rascar o arañar a la pareja durante el acto sexual.

Amokoscisia: La excitación por el deseo de castigar a la pareja.

Amomaxia: La excitación al tener relaciones sexuales dentro de un automóvil estacionado.

Anofilemia: Excitación por practicar el sexo oral en el ano y por la zona del perineo.

Barosmia: Atracción del olfato o mediante ciertos olores.

Basoexia: Excitación producida únicamente por los besos. Si no hay besos, no hay orgasmos.

Bondage: Práctica sexual sadomasoquista en la que uno de los participantes se deja y permanece atado.

Catafilia: Excitación sexual del hombre cuando se somete a su pareja.

Coitolalia: La excitación sexual que se produce al hablar durante el acto sexual.

Dacrifilia: Excitación al ver llorar a otra persona.

Elifilia: Excitación al tocar un tipo de tejido, normalmente suelen ser de tacto suave.

Eonismo: Excitación y deseo por ponerse ropa del sexo opuesto.

Espectrofilia: Atracción producida por las imágenes reflejadas del acto sexual en un espejo.

Fonofilia: Excitación producida al escuchar palabras obscenas durante el acto sexual.

Harpaxofilia: Excitación obtenida tras ser robado o atracado.

Jactitafilia: Placer experimentado al relatar las hazañas sexuales, normalmente exageradas. Suele ser más frecuentes en el sexo masculino.

Knismolagnia: Excitación sexual producida al recibir cosquillas.

Morfofilia: Atracción por personas con ciertas carasteristicas físicas prominentes o con elementos destacados de la pareja (sólo rubios, obesos, con nariz grande, mujeres con grandes pechos, obesas, con lunares, etc…).

Masoquismo: El placer sexual se obtiene ligado a la propia humillación, tortura, abuso o sufrimiento físico o moral.

Ninfomanía: Hipersexualidad femenina o adicción al sexo.

Olfatofilia: Excitación al oler ciertas partes del cuerpo de la pareja, en especial las zonas erógenas (cuello, cuerpo, genitales).

Satiriasis: Ninfomanía en masculino. Adicción al sexo.

Somnofilia: Excitación al ver y a practicarle el sexo a otra persona dormida.

Como veis esto es un resumen de las filias más comunes y menos retorcidas que existen, ya que hay un amplia variedad de ellas.

¿Os habéis sentido identificados/as, con alguna de ellas?

Sabed que hasta cierto límite, el sentir varias de estas filias, se pueden considerar como algo normal, superar esos límites, puede considerarse perverso o patológico.

¡¡Sea como sea, con filias o sin ellas, hay que disfrutar del sexo como se merece, al máximo!!

Vuestra Bernice 

Corazón

Corazón

El corazón me late de manera acelerada, aspiro el aire que me falta. Bajo los ojos. El silencio alrededor mío se hace pesado, el aire irrespirable, invasor, penetrante, la oscuridad me atenaza, me rodea, me abraza. He perdido por completo la fuerza, la voluntad. Ya no soy yo, soy algo más.

Saboreo el fuego de su mirada, que me penetra. No habla, su rostro inmutable no dice nada, no sé qué siente y ni si siente, solo me observa.

Oigo mi corazón, su tic tac, oigo su respiración, fuerte, profunda. Nada más, no habla.

Sus ojos dejan de reflejarse en los míos, se recrea en mí, me recorre lentamente, me siento cada vez más perdida y cada vez más suya.

Su impasibilidad me turba, mientras sigue escrutándome y examinándome a fondo. Silencio. Ni una sola palabra por su parte. Sigo desnuda esperando, en silencio, sin moverme. El aire es cortante, cada vez más, silencio, su mirada, se acerca, me sonríe.

Estoy temblando, el olor de su piel en la cercanía se intensifica. Él no dice nada, noto el peso de su mirada sobre mi cuerpo de nuevo, trato de imaginar que piensa, nada, no lo sé. Impasible, inalcanzable.

Mueve la silla y la pone frente mío, sigo de pie, en silencio, desnuda, junto las palmas sobre los riñones y cruzo y retuerzo los dedos. Se acerca, su mano me roza la nuca, me acaricia el cuello y después desciende hacia los pechos. mis pezones erguidos hacia su rostro, se tensan y reclaman sus dedos.

Tengo una gran necesidad de sentirlo contra mí, pero no me muevo, se desnuda, sonríe, silencio.

Lucho contra los espasmos que me dominan, el ansia, el anhelo, el deseo. Se acerca de nuevo a mí, sus manos en mis pechos de nuevo, luego su boca mordisqueándolos, sus dedos pellizcándolos cada vez más fuerte, su lengua lamiéndolos, chupándolos y succionándolos, noto sus dientes, que aprietan y me muerden con una avidez creciente. Tiemblo, una oleada de calor me sube por la entrepierna, me humedezco, mi vientre arde. Le anhelo, le deseo, sus manos me sueltan. No me muevo, se sienta, me mira, me indica mi lugar. Me acerco, en silencio, me agacho a sus pies, mi sitio, me apoyo, me rodea, me abraza… Descanso.

Vuestra Bernice

Sed

Sed

Sed de besos, de ti, de caricias escondidas debajo de la mesa, de un leve roce en mi rodilla, levantando mi falda, suavemente mientras la fina tela eriza mi piel y el calor que desprende tu mano me provoca un nudo en el estómago. Sed de tu mirada, de la cual huyo, sonrojada, por lo que tu mano empieza hacer en mi entrepierna, sed de que me poseas mientras empieza a costar mantener la compostura y ya has apartado la minúscula tela de mi tanga y sonríes pues compruebas mi humedad e intento seguir comiendo, para evitar las miradas extrañas de los que nos rodean. Sed, mucha, sed, me cuesta tragar y mi mano temblorosa coge la copa de vino, mientras me la llevo a mis labios para humedecer el ansia que me estás despertando, te adentras en mí y casi me atraganto con el líquido que se escapa de la comisura de mis labios. Te acercas más para que tus movimientos sean disimulados, dejo la copa y carraspeo, te miro, suplicando que no sigas, pero no piensas parar. Sed, sed de sexo, de ser tuya. Mientras seduces mis resbaladizos labios con tus dedos y la fricción se hace cada vez más constante y me tengo que ahogar en mis gemidos, en murmullos silenciosos, mientras te digo.

-Señor, pare, por favor…

Y sonríes, al final conseguirás que blasfeme y pierda la compostura.

-Shhhh, gatita. Que eres una Dama, compórtate, pequeña.

Sed, esa sed, que no se apaga, que me provocas en la piel, mientras por mis muslos ya desciende mi humedad y tu perversa insistencia sigue jugando con mi clitoris henchido, dolorido. Y yo deseando explotar, moviendome  en la silla. Buscando la manera de que acabe, sed, mucha sed. Pero me frenas y me ahogo en gemidos, me muerdo el labio, mis mejillas están calientes, el sudor resbala por mi espalda y la comida se enfría pues ya no puedo probar bocado, solo centrarme en lo que tus dedos hacen debajo de la mesa.

-Come.

Te miro, sé que si no lo hago, luego vendrá un castigo. Sigues jugando conmigo y me llevo lo que puedo a la boca, tratando de masticar despacio, pero me cuesta centrarme, sigue poseyendo mi cuerpo con solo tus dedos y mi sed, esa sed, crece por momentos, deseando ser bebida por ti…

Tus dedos húmedos se siguen paseando por mis labios y ya no puedo más, no puedo. Y sé que lo sabes, por como me miras, con esa mirada de “cuidado, no tienes permiso”.

Intento escapar tirando la silla para atrás, pero me frenas.

-Quieta.

Nos traen el segundo plato y ni quiero mirar al camarero, estoy segura de que se dará cuenta de que algo pasa si lo hago.

-Tienes que aguantar hasta el postre. Cuando te comas todo, dejare que te corras. Pero no pienso parar de estimularte hasta entonces.

– Sí mi Señor- le respondo, cómo puedo.

Sigue, con sus dedos dentro, jugando, entrando y saliendo y mi sed, crece y crece, mi deseo, mi lujuria, mis demonios se revuelven, queriendo salir, gritar. Pero no puedo y entre bocado y bocado y en silencio me trago también mis jadeos, mis ganas de soltar todo lo que la boca de mi estómago detiene, esos espasmos que no dejo que me lleven al clímax, ese ahogo, sed tengo sed.

Por fin ha llegado el postre, por fin encontraré la paz, la calma que mi castigado cuerpo pide, mis muslos están completamente mojados, creo que cuando me levante de la silla habre dejado un charco en ella y tendré que cubrirme con algo la increíble mancha de mi humedad.

Me relamo los labios al ver el chocolate del postre, me encanta, mientras sus dedos siguen explorando mi interior, me empiezo a deleitar en ese  dulce, ummm…Esto va mal, muy mal, el dulzor que provoca en mi boca el chocolate hace que mi excitación ya de por sí exagerada quiera explotar en cada bocado y lo sabe, por la sonrisa que me regala. Empieza aumentar sus caricias en mi coño, sus dedos resbalan, las ganas me matan, cada cucharada de ese placer me provocan gemidos, unos silenciosos, pero que no dejan de estar presentes en la mesa. -¿ Qué pasa pequeña, ya no puedes más?

No le puedo contestar, es la última cucharada de esa ambrosía que se derrite en mi paladar, la miro, mientras mi sexo se contrae entre sus dedos queriendo por fin dejarse llevar y explotar.

-Come y correte.

Mis pupilas se dilatan al oír la orden, mi estómago se relaja, mis muslos se abren, me meto la última cucharada, lamo y mientras se deshace dentro de mi boca y el dulzor me embriaga, me dejo ir…en silencio. Por fin mi sed, se apaga.

Saca su mano de debajo de la mesa, sus dedos están mojados, me los acerca a la boca y me dice…

-Limpia, pequeña.

Miro a un lado y al otro, pero ya qué más da, me deleito en sus dedos y el sabor de mi sexo se mezcla con el dulzor que me ha dejado el chocolate….

Vuestra Bernice

 

BRISA

BRISA

 

 

La brisa acariciaba  mi piel, erizando mi epidermis. Mi cabello se arremolinaba mecido por el viento mientras mis pasos se marcaban en la fina arena de la playa. De vez en cuando me paraba y dejaba que la espuma blanca cubriera mis pies hasta los tobillos, mientras observaba el horizonte, esperando. Hacía dos meses que se había marchado y aunque nuestras conversaciones eran diarias, no podía evitar sentir la añoranza de sus manos recorriendo mi cuerpo. Así como sentir su voz meciéndome en la noche, o sus brazos envolviendo mi cuerpo con seguridad y cariño.

Esa mañana estaba excesivamente triste, mi cuerpo, mi mente, necesitaban liberar la necesidad que sentía por él. Ya no me servían mis paseos matutinos para superar la tensión que sentía. Ni podía soportar en ansia que me devoraba por dentro.

Me senté en la arena. No solía pasar mucha gente a esa hora y mientras admiraba el reflejo de la luna sobre el mar, mi mente volaba a su lado provocando la excitación de mi cuerpo. Seguía el contorno de los muslos con mis manos como si fueran las suyas, recordando cada roce que tenía tatuado en  mi piel. Mi memoria podía reconocer su tacto sobre mi epidermis, solo tenía que cerrar los ojos y seguir el sendero que dibujaron la última vez que estuvimos juntos.

Calor, mucha calor. Mi piel ardía, quemaba, mis dedos se perdían dentro de mi sexo húmedo. Arqueaba la espalda guiada por el deseo que me consumía. El contraste  del agua fría salpicando en mi piel hacía que mis pezones se endurecieran debajo de la fina tela del vestido.

La noche era cómplice de mi pasión, ahondé dentro de mi oquedad húmeda, lentamente, rozando las paredes, dentro muy dentro. Mientras dejaba yacer mi cuerpo sobre la arena, revolviéndome como una gata en celo en busca de la fricción necesaria para calmar el hambre que sentía.

Mis gemidos se confundían con el oleaje del mar, enredándose, fluctuando en el aire. Cerré los ojos, dejándome llevar por la necesidad de sentir mi cuerpo colmado, cubierto del recuerdo de su presencia. Seguía provocando escalofríos en mi piel, exudando placer por cada poro. Reconfortando la creciente necesidad que me subyugaba al soñar con él.  

Noté el leve roce de una mano sobre mi pecho, acariciando sobre el tejido. El olor característico de su piel y el tacto conocido. No abrí los ojos, no era necesario.

Dejé que su aliento en mi nuca provocara que mi sexo se humedeciera de golpe y el calor aumento. Retiró mi mano mientras con la otra estiraba mi pezón y su lengua recorría mi cuello, metió sus dedos dentro, de una sola vez. Su mano salió de mi sexo, recorriendo mis muslos empapados, acariciando la humedad que me despertaba. Abrí los ojos, enfrentándome a los suyos que me miraban con lascivia, una sonrisa socarrona se le dibujo. Me giró de golpe, diciéndome al oído;

  • ¡A cuatro patas, amor…!

Me apoye en la arena en la orilla, el mar hacía que mis rodillas y manos se hundieran.  El agua salpicaba mi piel, le sentí detrás de mí, su mano agarró mi hombro mientras notaba su verga paseando por mi humedad, mojándose de mi esencia. Apretó su mano en cuanto me embistió, con fuerza, desestabilizándome, haciendo que clavará mis manos más en la arena. Entró y salió varias veces en estocadas certeras y exigentes, provocando mis gemidos. Mi respiración entrecortada se mezclaba con la suya. Salió de mi sexo, dejando la sensación de vacío en mí. Su mano acarició mi nalga y su dedo penetró mi ano, lubricando, mojando esa zona cerrada.

Cuando notó  que estaba preparada y por mis jadeos sintió mi disposición, me ahondo lentamente, su pene enterneció mi redondez, entrando despacio hasta llegar a ser uno. Se quedó quieto un momento con toda su longitud dentro de mí, apretando fuerte mi hombro con su mano, noté su aliento en mi espalda y su boca besando mi columna, provocando un escalofrío que erizo de nuevo mi piel. Empezó a embestir, despacio, entrando y saliendo, su otra mano acariciaba mi clítoris henchido y húmedo, la fricción me estaba volviendo loca. No sabía cuánto más iba a contener el estallido de placer que mi cuerpo reclamaba. Las embestidas se tornaron más salvajes, con brío iba subiendo el ritmo, marcando en mi cadera con sus golpes, entrando muy dentro, me sujeto más fuerte, su respiración se aceleraba junto la mía, mi cuerpo se contraía. No podía sostener más la explosión que buscaba salir de mí. Notaba sus excitación en sus jadeos, en sus movimientos en como sus uñas se clavaban en mi piel y como friccionaba con más fuerza mi coño. Noté su miembro palpitar más fuerte, acompañando a mis sacudidas, la exaltación nos invadió.  Me corrí en su mano mientras él me llenaba alcanzando los dos el clímax…

Yací junto a su cuerpo, abrazada, serena, tranquila. Apoyando mi cabeza en su hombro sin mediar palabra alguna, simplemente recuperando la respiración ahogada que nos faltaba. Entrelazando las manos, sonriendo porque estaba de nuevo a mi lado…

 

 

iubire_thumb[6]

Vuestra Bernice

¿PUEDO TUMBARME A TU LADO ?

¿PUEDO TUMBARME A TU LADO ?

2017101821252219794

Un escalofrío recorre mi piel y vuelvo a la tranquilidad de la habitación, ya ni recuerdo el tiempo que hace que no piso la calle.

No sufro ningún trastorno ni trauma, simplemente deje de vivir cuando él se fue y dejó abandonados nuestros años, como si no hubieran tenido importancia alguna. Aún creo que cruzará la puerta con una sonrisa en los labios y un ramo de rosas azules en el otro; pero nada.

Se fue y a mí no me sale vivir o no me da la gana, a saber.

¿Por qué evitó la vida? Por miedo a sufrir otra vez, no encuentro mayor descaro en las palabras de mis amigas ¡Pero nena que solo tienes una vida! ¿Y qué? Es mi vida. Pura obstinación y la creencia incrustada en la piel de que si te casas es para siempre, pase lo que pase..

Recuerdas en momentos efímeros las frases típicas del puñetero cura. <<Habría estado más guapo callado>>

Y así llevo ya un año planteando un recuerdo que no sustituye a lo vivido con él, simplemente se le fue el amor, soberanas gilipolleces soltamos por la boca ¿A dónde se fue?

Pero si que es cierto que los últimos años de peleas impensables e insultos a través de las puertas cerradas a cal y canto por no querer llegar más allá y cometer una locura, eran cada vez más asiduas ¿Entonces a qué esperó?

Pues sinceramente no lo sé, esa es mi desdicha y con el tiempo me he dado cuenta que en el fondo tenía razón, cuando el amor se acaba es una tontería aferrarse a algo inexistente, pero el miedo a vivir de nuevo me paraliza.

Pican a la puerta y por la hora seguramente será Juan siempre me trae el pedido del supermercado más o menos a la misma hora con una sonrisa que ilumina mi frío y marchito corazón.

Abro consciente de mi dejadez, pero ya ni eso importa ¿O sí?

Juan me observa risueño y como siempre con su característica sonrisa que inunda el espacio sombrío de mi paralizado corazón y siento que vuelve a bombear.

Entra la compra en casa cosa que nunca me ha dejado hacer, sabe el camino de sobras y va contándome algo que no acabo de  escuchar porque por primera vez me estoy fijando en su culo al andar y ese vaivén me tiene hipnotizada¡Pero que demonios me pasa ahora!

Resoplo contrariada y Juan se gira y me mira extrañado.

-¿Pasa algo Laura?-Me sonrojo.

-Nada, Juan, tengo un mal día.- Intento zafarme de la situación contrariada.

-Solo por qué tú quieres, Laura-Lo observo de soslayo ¿Qué ha querido decir?

-¿No te entiendo Juan?

-Pues es fácil Laura-Deja las bolsas en la cocina,se apoya en el quicio de la puerta, cruza esos brazos moldeados a base de gimnasio <<¿Siempre los ha tenido así?>>

-Deja que sacie esa necesidad, déjame tumbarme a tu lado en la cama-<<¿A dicho lo que creo haber oído?>>

Sigue observando mientras yo estoy inmovilizada,ladea tranquilamente su cabeza buscando en mí algún resquicio de cordura <<Reacciona Laura>>

Juan sale por la puerta sin yo haber conseguido pronunciar palabra alguna, no se si llorar o reír ante tal situación extraña.

Me siento defraudada conmigo misma, en el sofá abrazándome empiezo a llorar pero esta vez las lágrimas no son por el abandono, es por él, por Juan.

Esta dependencia insulsa que he creado por un recuerdo me ha quitado parte de la vida, ya nada será como antes, el amor se fue, él no está, nada será igual. Decido que ha llegado el momento de vivir de nuevo.

Aunque me da un pavor irracional enfrentarme de nuevo a la vida. Una vida que desconozco completamente y me saca de mi gran preciada zona de confort.

Me voy a la ducha dispuesta a ser la mujer que una vez fui. Esta vez dejo paso a una sonrisa; después de la tormenta siempre llega la calma. La lluvia da paso al despuntar del sol.

Abrazo el agua que cae sobre mi cuerpo sintiendo el renacer puro de un alma.

Al mirarme al espejo me doy cuenta que sigo siendo la misma que era quizás mi tristeza me hacía verme con ojos distintos y lejanos.

Decido ponerme el vestido rojo que tanto me gusta y que tan pocas veces me atreví a ponerme, me siento por primera vez con ganas de provocar esas miradas de deseo en los hombres, sobretodo en Juan.

Ataviada con mi osadía me marcho a ver al hombre que ha abierto esa brecha que necesitaba para recuperar mi perdida autoestima.

Con mi locura transitoria y un valor que no creía poseer me paro en la acera de enfrente del trabajo de Juan. En breve saldrá con sus compañeros, aquí estoy. El miedo me ha paralizado y no soy capaz de dar un paso más a lo mejor ni se de cuenta de que estoy allí, esperando, por él.
Sale por la puerta y mi estómago da un vuelco. Desprovista de fuerza suficiente, me quedo observando mientras entre risas habla con sus compañeros.

Estoy a punto de irme por donde he venido, quizás a sido una locura  en un momento efímero de valor. Pero él me mira y nuestras miradas se encuentran por fin, entre el escándalo de la gente y el ruido de los coches, solo escucho calma.

Me sonríe lascivamente mientras se despide de sus compañeros, le observo mientras cruza la calle sin dejar de mirarme.

Cuando está de pie enfrente de mí, sonriendo y mirándome, no sé reaccionar. Se acerca a mi oído y mi respiración se acelera…

-Eres preciosa- Lo dice de manera susurrante y posa sus labios en mi cuello dejando un reguero húmedo por el.

Me dejo llevar por esa sensación que tanto extrañaba dejándome embriagar por sus besos y esas manos  que se aferran con fuerza a mi cintura, atrapando esa carencia que tanto extrañaba.

Entre besos devorándonos por la calle como si el mañana no existiera intentamos llegar a mi casa. De nosotros se ha apoderado una locura para nada decadente aunque lo pueda parecer, solo deseo sentirme atrapada por sus abrazos y  ser amada por él.

El cielo es testigo de una lujuria que lleva tiempo desatendida. Sin paciencia para llegar a casa me apoya contra un árbol entre penumbras de un parque cualquiera.

Sin poder poner freno a ese arrebato desmedido de obscenidad me dejo llevar por sus manos expertas mientras levanta la falda de mi vestido para poder alcanzar con su mano mi oquedad ya húmeda y preparada. Sus dedos juegan dentro de mí produciendo un placer descontrolado incendiando mi piel a su paso, sus besos ardientes me torturan, me dejo transportar por sus dulces y llamativas caricias sin pensar ni tan siquiera ser vistos; solo él y yo.

Un escalofrío recorre mi columna y deja paso a un orgasmo que me estremece. Me resguardo en su brazos mientras me susurra un ” Te deseo”…

 

Vuestra Bernice 

Pet play o el morbo de hacerlo como un animal

Pet play o el morbo de hacerlo como un animal

¿Te estás preguntando de qué narices hablo?

411c04f451dc182030ff704fde975334

Quienes nos movemos dentro del ámbito BDSM, reconocemos esta práctica aunque no todos la practicamos. El pet play o juego del animal doméstico es una variante del BDSM y por tanto consiste en el juego de la dominación y de la sumisión. No tiene por qué haber humillación (aunque puede haberla) y lo que sí tiene que haber es una relación muy claramente establecida de los roles. El dominador (Amo, dueño, propietario) tiene una mascota sumisa ( el sentido de mascota puede ser muy amplio, no solo nos encontramos con el típico perrito. Ponis, gatos, caballos, … Todo lo que tu imaginación desee puede ser posible)  Las reglas se definen desde el principio y son inalterables durante el juego.

Requiere entrenamiento

Aunque parezca algo sencillo, tanto el entrenador como “su animal” requieren entrar en modo y creerse su papel. Se ayudan con disfraces, caricias, premios y juguetes propios de las mascotas. La tarea del dominado es imitar lo mejor posible su animal predilecto.

SOLO ES UNA ACTUACIÓN!!!!!!!!!

El Pet play no es Zoofilia. No se incluye el uso de animales de verdad, eso está prohibido. Puede ser o no un actividad sexual, en sí no todo tiene que acabar en coito. La relación D/s se establece con el refuerzo de la dominación y propiedad sobre el sumiso mascota, el vinculo esta claro.

El pet play es una forma más de exploración sexual, un juego. En el pet play existen variantes y la más conocida es el pony play, donde hombres y mujeres juegan a ser caballos. Hay quienes nacen con un “instinto animal” que solo pueden ser expresados a través del juego de roles. Muchas veces pasa del juego a ser un estilo de vida.

¿Cómo jugamos?

  •      Restringir comunicación verbal, tal vez sólo a ciertas palabras o sonidos de animales, tales como “guau!” O “miau“.

        •  Comer y beber en trastes sin el uso de las manos y / o los cubiertos.

        •  Aprender a usar una caja de arena en lugar de un inodoro, o incluso al salir a la calle.

        •  Jugar con juguetes para gatitos cachorros o perros.

        •  Mendicidad en la forma del animal con el que se identifica, como un cachorro lloriqueando.

        •  Jaulas

        •  Simulan comida animal. Para ello hay muchas maneras:golosinas, carne con catsup, atún. Sin embargo nunca consumen alimentos hechos para el animal, es solo el juego

VESTUARIO PET

Algunos de los elementos que se incluyen dentro de este juego son arneses, colas acrílicas, bozales, orejeras y otros artefactos que forman parte de un animal domado. A los practicantes de este juego les gusta vestirse, alimentarse en una jaula, ser montados y rechinar.

Cada Pet elige su vestuario estableciendo el rol animal con el que se siente identificado. Todo depende del juego, hay quienes lo llevan a una fase de deshumanización completa y quienes solo usan partes explícitas de sus animales elegidos.

Para que te hagas una idea. Te voy hablar del Kitten Play

KITTEN PLAY

 El Kitten Play es una subcategoría de PetPlay, en este caso el sumiso/mascota es un gato y el dominante su dueño. La diferencia de Kitten Play respecto a otros tipos de PetPlay es precisamente esa independencia y temperamento difícil que hacen que no siempre se obedezca a las órdenes. Por así decirlo, es más liberal.
Volvemos a lo que ya os explicado, el uso de “Gear” (‘’Gear’’ significa todo aquel accesorio que es utilizado para la vestimenta de la mascota) Es importante para empezar el juego.
 La mascota , o en este caso el gatito, es la sumisa, mientras que su amo, dueño o guardián es el dominante. Una gran parte del juego de los gatitos y de las mascotas es sentir que tienes a alguien que te cuide, en quien confiar. Cuando actúen como gatitos, los sumisos maullaran, morderán, arañaran u otro tipo de comportamiento felino hacia el dominante. Los dominantes jugarán con su gatito y los recompensará por ser buenos. Aunque, el sistema completo de castigo y recompensa es parte de esta práctica.
f9f2eea71b2effd90ccf9a50bfb18a0a
¿Y ESTO ES NORMAL….?

Un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine donde se encuestó a 902 personas que practican el BDSM y 434 personas que prefieren el llamado sexo “convencional” (no BDSM). Cada persona llenó cuestionarios sobre su personalidad, el bienestar general, la sensibilidad al rechazo y el estilo de apego en las relaciones. Los participantes no eran conscientes de la finalidad del estudio.

El resultado fue sorprendente quienes practicaban el juego de la esclavitud obtuvieron mejores resultados en su salud mental: “Son más amigables, menos neuróticos, más alertas, más conscientes y sensibles al rechazo. En general son más seguros en sus relaciones y tienen mejor bienestar general”, advirtió Andreas Wismeijer, psicólogo de la Nyenrode Business University en los Países Bajos y el autor principal del estudio.

La conclusión es que…

Las prácticas eróticas consensuadas no son buenas ni malas, simplemente se tratan de alternativas para ejercer la sexualidad. Para algunos puede servir a ser más conscientes y comunicativos en sus deseos sexuales, otros lo ven como algo anormal. Ambas posturas están en lo correcto. Es tan sencillo como que a unos les gusta el helado de chocolate y otros el de vainilla. Lo saludable de la sexualidad es ejercerla de forma libre, responsable y sin complejos.

 

Vuestra Bernice 

Ninfómana

Ninfómana

Creo que esta noche he llegado al límite de mi extenuación, me revuelvo en la cama, aún siento los fluidos melosos entre mis piernas, la cama ya está vacía, de madrugada le dije que se fuera no me gusta despertar acompañada. Mi larga melena esta enmarañada, me duelen partes que quizás será mejor no mencionar, tengo que ducharme, pero no me apetece, es sábado y después de la noche que tuve con tres hombres distintos creo que merezco un descanso…¿O no?…

Soy ninfómana, y me encanta serlo, me encanta follar y que me follen duro, con uno, dos hasta incluso tres hombres a la vez.

Al principio me puse en tratamiento mi hipersexualidad, más que nada por lo que dirían los demás, una mujer con esa subida repentina de la libido, no está bien visto…Pero oye, después de ir a varios psiquiatras y acabar follándomelos decidí asumir mi condición…

Me levanto, algo tendré que hacer, enciendo el ordenador más vale tener la página preparada, no vaya a ser que me entren ganas repentinas de follar, estoy en una página de contactos, es la manera más rápida de encontrar a alguien en un corto plazo de tiempo, antes iba a bares, pero acababa follando en cualquier tugurio de mala muerte, y decidí que eso no me apetecía, necesitaba la calma de mi cama, y poder hacer todas las posiciones existentes y sin existir …

Me dirijo a la ducha, después de recoger los resquicios de la noche anterior. No creo que le vuelva a ver, es lo que me pasa, los agoto, con tres visitas a mi alcoba tienen más que suficiente. Soy insaciable y no pueden seguir mi ritmo, suspiro contrariada, me gustaría enamorarme, encontrar a alguien que colme mi urgencia, mi deseo, mi pasión desatada, pero lo he intentado y de nada sirve, los dejo secos…

Ya en la ducha enjabono mi cuerpo, lentamente, al pasar mi mano por mis pechos mi libido despierta otra vez, los pezones se alzan erguidos sólo al contacto de mi tacto, la carencia apremiante de sucumbir a mi necesidad me invade, empiezo a pellizcar mis pezones, pongo el grifo de la ducha a toda potencia, lo dirijo a mi coño excitado, solo un poco más, y mi excitación aumenta…El chorro del agua golpea mi clítoris hinchado, mientras mi mano juega con mi pecho, abro más las piernas, el calor me embriaga, esa sensación dolorosa acaba dando paso a un orgasmo…que me llena por tan solo unos segundos, no es que me sienta satisfecha ni plena, pero por lo menos he relajado al monstruo que llevo dentro, me acabo de aclarar, me pongo ropa cómoda y seco mi pelo con la toalla, necesito un café con urgencia.

Sentada delante de mi ordenador, con el café humeante a mi lado, decido buscar otra víctima, en esta pagina ya me quedan pocos contactos a los que pueda seducir, decido ver si hay alguna otra pagina donde encuentre amantes más capaces de aguantar mi ritmo incesante.

Y la encuentro, Nifomanosunidos.com,<< interesante pagina>> accedo a ella y efectivamente es una pagina de contactos, por lo que puedo leer es para personas con una libido insaciable y ferviente ¡perfecto!. Acelero al máximo el inacabable proceso de inscripción, me resulta abrumador inscribirme en este tipo de paginas, te piden de todo, añado las fotos más insinuantes que tengo y marco con paciencia mis preferencias sexuales…Creo que las marco casi todas, mi grado de perversión es incontrolable.

Nada más acabar con el proceso de selección y estar en línea empiezan a entrarme mensajes privados, <<Mmmm, qué rapidez>>

Voy mirando los mensajes, son los típicos de esta clase de páginas, pollas y más pollas, resoplo contrariada, no sé qué espero encontrar, al fin y al cabo estamos en esa página para follar, me llama la atención un mensaje, su nick es Dalí, mi nombre Gala…

Entro y observo con ojo crítico las imágenes, sinceramente tantas pollas me aburren, pero su perfil no es así, fotos insinuantes, en bellos contrastes en blanco y negro, muy parecidas a las mías, tiene un cuerpo escultural y lo máximo que enseña son sus nalgas y deja entrever su miembro viril cubierto con una sábana de raso, me excito al momento, le deseo…

Entablo una conversación por el chat y voy mirando a la espera de su contestación, me estoy poniendo nerviosa, si no me contesta rápido tendré que hacer uso de alguno de mis juguetes, siento las bragas mojadas ante la expectación de su respuesta….

Ahí está, la esperada contestación, es parco en palabras, solo me cita, en un hotel, en una hora…

No soy de ir mucho a hoteles, quizás porqué no me sienta segura, pero donde me ha citado no es un cuchitril, y sinceramente me muero de ganas de conocer a Dalí, concreto con él.

Voy a vestirme, lo más rápido será un vestido, ropa interior de encaje, maquillaje, el pelo recogido, ya estoy lista, la impaciencia me invade.

He llegado al hotel, me espera en el bar, en la barra, lo observo de espaldas, es alto, con un cuerpo por el cual cualquier mujer mataría, la camarera le hace ojitos, mientras él le dice algo, siento en el estómago un vuelco…¿Que me pasa?

Intento mantener la poca calma que parece ser que tengo, es muy extraño en mí, suelo ser muy segura y más a la hora de echar un polvo…¿Por qué a ver tampoco se trata de una cita romántica?

Ando hacía él con paso firme y decidido<< Gala, tranquila, no es nada que no hayas hecho antes, y en sitios peores>> el taconeo incesante de mis pasos inunda el local vacío a esas horas, se gira hacia mí, sus penetrantes ojos negros me cautivan al momento, su boca incita a la lujuria, es puro fuego y lo sabe, con una seguridad pasmosa, se levanta y se acerca, me agarra la cintura, y me da un beso en la mejilla, sin vacilaciones, me arrima más y noto su miembro apretando en mi pierna, se roza insolentemente y me dice al oído…

– Nena, creo que vamos a disfrutar, mucho- Esa manera de decirlo, como ha alargado el <<mucho>> hace que mis bragas se mojen, creo que este hombre es la horma de mi zapato, la pieza que me faltaba.

Me sonríe y se despide de la camarera <<Otra vez esa sensación molesta en la boca del estomago>>

Va dejando caer su mano por mi espalda mientras me indica el camino de la habitación, en un momento dado noto como aprisiona mi nalga y la aprieta de manera firme, doy un respingo, me esta poniendo nerviosa, de verdad, me guiña un ojo y sonríe lascivamente.

Entramos a la habitación, dejo el bolso encima la mesa que se encuentra en el centro de la misma, me empiezo a quitar el abrigo, siempre que se tiene una cita así, los acontecimientos son rápidos, breves, ardientes y distan de conversaciones yo ya estoy preparada para lo que surja.

Le veo desanudando su corbata, dejando su americana, se abre los dos primeros botones de la camisa, todo eso sin apartar sus ojos de mí, se descalza y se dirige al mueble bar, tranquilo, pausado, mientras a mí la inquietud me invade…

-¿Una copa preciosa? Ven siéntate, voy a poner música – No consigo relajarme, no parece una cita normal para follar, demasiados detalles, para un simple polvo rápido…

Le hago caso y me siento cómoda en el sillón que hay en medio de la amplia habitación, mientras él sirve dos copas de un champán frío que tenía preparado en una mesa donde hay dos bandejas más cubiertas…

Se dirige hacía a mí, solo ver como camina, con esa seguridad…Mmmm, creo que en mi vida me ha excitado tanto admirar a un hombre andando, empieza a sonar la música, la voz susurrante, melodiosa de Robert Smith en la canción Lullaby invade la habitación…

– Ahí no preciosa, desnúdate y después túmbate en la mesa.- Me acerca la copa, a los labios, mientras me baja los tirantes de vestido, se sienta en el sillón…

– Sigue tu, cielo, quiero verte…- Me dejo llevar por la música y su forma de mirarme, apacigua a mi monstruo, lo calma a la vez que lo provoca, se relame los labios sin dejar de observar como contoneo mi cuerpo delante de él, me quedo completamente desnuda…sin pudor alguno…

Se levanta sin dejar de observar cada milímetro de mi cuerpo, puedo notar a través de su pantalón lo empalmado que está, me excito aún más si cabe, se toca dejando entrever lo caliente que es, puro fuego, un volcán en erupción, sus ojos dilatados por el deseo, me abruman, no es miedo es otra sensación que aún no consigo distinguir, me da la mano y me dirige a la mesa, hace que me tumbe sobre ella, roza uno de mis pezones, me estremezco, las sensaciones son intensas, muy intensas, creo que si sigue así me voy a correr antes de empezar…

Vierte el líquido de su copa encima de mi pecho y empieza a lamer a succionar, me estira los pezones con pequeños mordiscos, arqueo mi espalda a la sensación de placer que me ofrece, me libera, se aleja de mí sonriendo, la sensación de abandono me inunda, le veo traer la bandeja, llena mi cuerpo de diversas frutas, cortadas en trozos pequeñitos…

– Vas a ser mi desayuno, mi comida y mi cena, espero que no tengas prisa…- Trago saliva ante la expectación que ese hombre me augura.

Lame, come de mí, cada dulce bocado me hace sentir plena a mí también, se deleita en cada minúscula zona de mi piel, eriza mis sentidos, evoca a mi mente perversidades, quiero lamer, comer su polla dura, que se corra en mi boca, pero espero tengo paciencia, le dejo hacer, no tengo prisa por acabar, le necesito, quiero alargar el momento, quiero recrearme en todo lo que me hace sentir…

Sigue humedeciendo mi cuerpo con su lengua experta hasta que sus dedos buscan dentro de mí…

– Mmmm, qué mojada estás cielo- dice mientras se relame el dedo que acaba de sacar de mi coñito húmedo.

No me da tiempo a decir nada, vuelve a profundizar en mí con manos expertas, su movimiento está reclamando mi ya más que esperado orgasmo, intento guardar el placer que me da, alargar el momento, pero sabe lo que se hace..lo sabe muy bien, me corro entre gritos, jadeos, mientras él sigue castigándome con sus movimientos acompasando mi cuerpo, estoy exhausta, le miro, me besa de manera posesiva la boca, el sabor de su saliva me atrapa, me coge en brazos casi sin darme cuenta y me lanza en la cama…

Le veo retirarse la ropa, ahora sus movimientos son apremiantes, torpes, veo el deseo destilando en su piel exudada, se acerca a mí, me da la vuelta de golpe, sin dejarme casi ni mover, aprisionando mi cuerpo con el suyo, empieza a morder mi nuca, a lamer mi espalda,me colma por momentos, sin vacilación siento como me penetra desde atrás, ahonda en mí, aún mis fluidos están recientes y la fricción me esta volviendo loca de nuevo, agarra mi melena y hace que me eleve, empieza a besar de nuevo mi boca, la posición no es cómoda, pero es tan duro, tan excitante, me dejo guiar por él, que me lleve a su mundo de perversión desmedida..

Acelera golpeando fuerte, duro, sin compasión, tengo que sujetarme a las sábanas para no perder el ritmo, no tardamos ni dos minutos en alcanzar el clímax de manera fulgurante, cae rendido a mi lado, con esa sonrisa furtiva suya que me vuelve loca, se gira para mirarme, me atrapa y me acerca a él, suavemente, vuelvo a sentir esa sensación en el estómago…

– Creo que no te he dicho mi nombre, nena- Yo me río, está siendo todo de lo más cómodo, no solo el sexo, también su compañía, él acaba riendo conmigo…

– Hacemos las presentaciones, me llamo Gala- Le digo alargando mi mano, hacia él y sonriendo como creo que nunca he sonreído.

Me mira divertido, se acomoda, y me coge la mano…

– Como sabes, eres mi Gala, si lo deseas, pero yo no soy tú Dalí, me llamo Óscar- Me besa la mano, con una ternura abrumadora.

Pasamos todo el día entre la cama, el sofá, el suelo, nos damos de comer mutuamente, nos enjabonamos juntos en la ducha, volvemos a follar tantas veces como nos place, es incansable, insaciable, reímos, jugamos, nos contamos nuestras vidas…

Dos años después seguimos juntos, hemos conseguido entre los dos aplacar nuestros monstruos, nos complementamos, nos amamos y lo mejor de todo, saciamos juntos nuestra necesidad de follar a todas horas…

Vuestra Bernice

 

img_20180612_162457560958291.jpg