Calor

Calor

Calor

Siento las gotas de sudor resbalar por mi piel, la humedad se pega al cuerpo, mientras voy de un lado a otro de la cama, dando vueltas, mientras la tenue luz del televisor de fondo ilumina mi piel que de reojo observo en el espejo del armario. Ese reflejo de mi cuerpo desnudo me mira revoltoso a través de mis propios ojos, parece que se ríe de mi insomnio, se aprovecha de mi desvelo queriendo provocar.

Sigo pensando en ti, como todas las noches desde que empezamos hablar, así como quien no quiso la cosa.

Por las noches y según han pasado las horas es cuando más extraño una tonta palabra que me recuerde que estás al otro lado, y este calor que no ayuda en nada. Mi mirada vuelve de nuevo revoltosa a llamar la atención a la imagen del espejo, la observo de soslayo, le sonrío, y es entonces cuando mi cuerpo se activa como un resorte, ese deseo que nace como un fogonazo de mis entrañas y me aviva, clama por salir, resurge impetuoso, provocador, juguetón, ardiendo desde lo más profundo. Mientras me observo desnuda, abro mis piernas, mi sexo está expuesto al reflejo, húmedo, caliente, mis dedos se pierden dentro, ahondan, mi cuerpo se contrae, calor, sofoco, sed mucha sed de que sean tus manos las que exploren en mi interior, las que se humedezcan sin remedio en un río de deseo incontenible, y me miro mientras mi cuerpo se contrae entre ahogados gemidos, gritos que buscan resurgir entre la agonía de querer provocar que mi cuerpo se contraiga, se estremezca sin remedio, sigo forzando esa entrada, ese túnel cavernoso, suave, entregado que aprieta mis dedos, que quiere no dejar que escapen de allí, sé que se va a tragar esa parte de mi vida llevándome a esa petit mort, mientras en el reflejo vislumbro tus ojos sonrientes, llevándose el orgasmo que me ha provocado pensar en ti…

Vuestra Bernice

A veces

A veces

 

A veces nos sentimos tan vacíos, tan perdidos que creemos que no tenemos nada que dar, nada que entregar, que nuestra alma  navega sin rumbo en un limbo incapaz de superar.

A veces nos deleitamos en el propio dolor, ese que se alimenta de nuestras entrañas ahondando cada día un poco más en lo profundo de nuestra oscuridad.

Son esas veces las que nuestras propias lagrimas nos ahogan en un mar de dudas, en una existencia confusa, en un ir y venir, en una sonrisa llena de falsas esperanzas…

Pero a veces, solo a veces, aparece una mirada. Unos ojos claros, seguros, de un verde en calma y a la vez de una irresistible fuerza que se apodera de todo tu ser.

Unas frases que te llenan los minutos, una sonrisa que ni tú sabes de donde sale ilumina tu rostro, una sensación se empieza alimentar de ti sin más.

Ese algo a lo que no te atreves a ponerle nombre, ese quizá que empieza a llamar a tu puerta teniendo esa mirada en tu cabeza todas las horas del día, ese algo que eres incapaz de controlar y que ha entrado como un huracán arrasando, devorando por dentro esas ganas de sentir, alimentando con fuerza ese deseo, revolviendo a tu primal interior, provocando al animal que antes pasaba las horas con el rabo entre las piernas.

Y te encuentras con ese penetrante ardor que nace de tu entrepierna, al cual sucumbes con tus propias manos para aliviar ese dolor que te nace, ese deseo contenido que te revuelve por dentro provocando que tus espasmos sean un río con distintas corrientes que acaban llevando su nombre en el ultimo suspiro. Y te enredas entre las sabanas revolcándote como animal en celo queriendo sentir más allá de la distancia, mas allá de las frases  y tienes la esperanza de que sean sus manos, sus arañazos los que marquen tu piel, los que provoquen tus gritos, los que te lleven a ese extinguido nirvana de tu alma, avivando de nuevo el fuego eterno de la lasciva lujuria.

A eso yo le llamo; despertar a sentir… Sentir de nuevo ese fuego en cual seres como tú y yo nos movemos…

Porqué en ese momento sé quien soy entre tus brazos.

 

Vuestra Bernice 

 

 

 

La secretaría

La secretaría

 

Mi jefe
Era el primer café del día y como siempre tomaba el desayuno en el mismo lugar, cerca de mi trabajo. Estaba centrada en mis cosas cuando a lo lejos le vi. Como siempre iba con su cabeza altiva dejando claro quién era para los demás. Para mí era mi Señor. Con su mirada me atravesó y con su sonrisa maliciosa me derritió. Nadie en el trabajo sabía que mi jefe y yo teníamos ese tipo de relación. Ningún tipo de relación más bien. Yo le sonreí, iba acompañado de un hombre con el que se tenía que reunir. Paso a mi lado y su inconfundible colonia amanerada me evoco recuerdos de la noche pasada. Él lo sabía, tenía claro lo que provocaba en mí con tan solo una mirada, sinceramente mojaba las bragas. Y eso si las llevaba, pues le encantaba hacer que fuera al trabajo sin ellas. Era insaciable y tenía muchas veces la necesidad de usarme allí mismo. Sin más era suya, siempre.
Pague al camarero con las monedas sueltas que había cogido del monedero y me marché  a mi puesto de trabajo. La mañana sería larga, él estaría todo el día reunido y yo solo pensaba en lo que necesitaba que me tocara. Ver su sonrisa de buena mañana provocaba la necesidad de sus manos grandes y fuertes violando mi intimidad.
Estaba completamente centrada en el puñetero papeleo y de vez en cuando miraba en dirección a su puerta.
A las dos horas me sonó la línea interna de dentro de su despacho, di un respingo en mi silla. Por fin, por lo menos escucharía ese torrente de voz que me deshacía las entrañas con sus órdenes.
—Cinco minutos, ni uno más, sin bragas. En la sala de cámaras.
Simple, llano y claro. Allí mismo me baje el tanga, y lo metí en un cajón. Fui hacia la sala de cámaras con mis llaves y abrí, estaba oscuro. Espere en un rincón cara la pared, manos atrás.
Oí como sus llaves entraban en la cerradura y mi anhelo por él hizo que sintiera estremecer mi entre pierna que ya estaba húmeda. Espere, sin mover un solo musculo a que se acercará. Puede sentir su aliento en mi nuca y mi piel se erizo.
— ¿Cómo está mi gatita? Voy a comprobar lo que es mío. —Noté como sus dedos ahondaban en mi coño. Provocando que mi cuerpo reaccionara a la fuerte intrusión, elevando mis pies del suelo poniéndome de puntillas y apoyando las manos en la pared para no perder el equilibrio.
—No te muevas. — Volví a mi posición e intenté mantener la calma mientras mi respiración se aceleraba por momentos.
Él seguía moviendo sus dedos dentro de mí sin consideración alguna, tal como le gustaba. Rasgaba mi interior, podía sentir el dolor y el placer que eso me provocaba e iba abriéndome cada vez más.
Pude notar como cuatro de sus dedos se movían dentro de mí, la humedad crecía y entre mis muslos se deslizaba la decadencia que provocaba su mano.
—Aguanta, pequeña. Quiero entrar todo.
Tome aire y deje que mi cuerpo se relajará cuanto más esfuerzo hiciera peor iba a ser para mí, me abrió con su pie más las piernas mientras me daba un beso en el cuello para provocar en mí esa tranquilidad que era estar en sus manos.
Cuando consiguió entrar del todo, yo me quede sin respiración. No podía mover un musculo y el me susurraba al oído…
—Así. Así. Shhh. Todo es mío. Hasta tu interior es mío.
—Sí, mi Señor— Contesté con el poco aliento que aún me quedaba debido a su invasión.
Retiro su puño de mí dejando un vacío abrumador en mis entrañas, mis muslos mojados y la necesidad de ser suya acrecentada. Pude sentir la palma de su mano caliente mientras se limpiaba mis propios fluidos en mis nalgas. Dejando así mi esencia en mi piel.
Note unas leves cachetadas enrojeciendo mi culo, constantes como solo él sabía darlas, me encantaba que provocara mis ganas de gemir, de gritar, de jadear de esa manera.
—Necesito ver ese color en ti, gata y después te quiero follar ese culo.
—Sí mi señor— solté entre jadeo y jadeo, mientras el sudor caía por mi frente.
—Apóyate en la mesa, puta. Te voy a follar.
Deje caer mi cuerpo sobre la madera de la mesa ofreciéndole mis nalgas a su disposición. Cogiendo mi humedad que aún era reticente empezó a jugar con mi entrada, metiendo primero un dedo, luego dos, luego tres. Provocando mis espasmos. Sus manos sabían tocarme, se alimentaban de mí, de la necesidad que tenía siempre de él.
Apoyo su palma sobre mi espalda haciendo peso sobre mi cuerpo para que no me moviera, oí el sonido de su cremallera bajándose. Cogió mi melena levantándome un poco haciendo que me girase a mirarle.
—Preparada, pequeña.
—Sí, Señor, por favor.
—Así me gusta preciosa.
Me comió la boca, propinándome un mordisco que hizo que mi labio sangrara. Saboree el sabor metálico de la sangre y de su saliva mezclados y volvió apoyarme con su fuerza en la mesa, sujetando mi espalda.
Se adentró en mí con fiereza, dejándome sin aire, exhale en la segunda embestida mientras me llenaba. Su otra mano acariciaba mi clítoris, estaba al límite igual que él. Los jadeos se dejaban oír por la sala, mientras sus caderas se clavaban en mí y el sonido de mi humedad provocaba más deseo, más pasión. Quería irme con él, acabar juntos devastándonos por dentro. Él acelero y yo me centré en sus espasmos, evadiéndome en lo que me hacía sentir su polla, su mano en mi cuerpo.
Nos corrimos, juntos, con esa conexión que solo podía existir entre Amo y sumisa. Entre él y yo. Nos vestimos sonrientes. Y complacidos.
—Hasta la noche mi putita— Me dijo con un suave beso en mis labios.
—Hasta la noche, Mi Señor.

 

Vuestra Bernice 

Celebración 24/7

Celebración 24/7

Y esto aún no ha acabado…

Ha sido un finde intenso de celebración 24/7, aún tengo secuelas ( pero no penséis mal, no de esas “secuelas”) .

 

Como ves en el Club Rosas cinco, la cosa estuvo movidita. Y para allí que fui con unos buenos amigos y una visita muy especial de Málaga.

Como toda celebración que se precie lo que más se suele disfrutar es de poder hablar, conocer o ver a gente a la que hace tiempo que no entablaba conversación. E incluso conocer a personas de otros lugares con lo cuales acabas estableciendo amistad.

La fiesta tuvo momentos para todo, espectáculos donde disfrutar del arte del shibari acompañado de buena música, magia, risas, látex, fetichismo, etc…

Y por supuesto no falto el mercadillo que organiza Master Belt con su sumisa ghizzy, donde se unieron a ellos, Mistyca y Tokioss . Ofreciendo sus productos artesanales.

Así que fue de lo más completo y divertido.

Hoy solo me queda desear Feliz 24/ 7 a todos los que sentimos ese vinculo especial, a todos los amigos y amigas que han pasado por mi vida en estos años, a los que están por llegar e incluso a los que se marcharon…

 

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Mystica

 


Vuestra Bernice

Me gusta observar¿Y qué?

Me gusta observar¿Y qué?

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¿Quien no se ha excitado alguna vez observando? Morbo por el placer de simplemente y a lo lejos de poder observar a alguien …

Y cuando te dicen, eres Voyeur que respondes : Me gusta observar ¿Y qué?

Como todo en el sexo, la excitación viene de la mano de ciertos factores. Puede ser complicado comprender que para algunas personas  la excitación venga acompañada del placer de observar a alguien, generalmente a escondidas, personas desnudas o que están apunto de estarlo e incluso manteniendo sexo.

Según datos contrastados se dice que el VOYEURISMO  se da el 90% en hombres y que estos a su vez tuvieron una estricta educación en su infancia.

En Sexología, el Voyeurismo esta catalogado como parafilía. en sí, si nos ponemos a catalogar hay distintas maneras de lograr satisfacción sexual mas allá de la relación intima tradicional.

La psicología refiere que 99% de voyeuristas son varones heterosexuales, carentes de agresividad e inseguros, que se excitan al espiar logrando una erección. Tras esta acción generalmente se arrepienten, aun cuando no son descubiertos, y se justifican diciendo que hay un impulso interno que los lleva a realizar dicho acto.

Pero como todo, es según el prisma con el cual se mire y lógicamente según el contexto en el cual sea usado el Vouyerismo. No voy a debatir lo que dicen los expertos, ya he explicado con anterioridad que todo lo que supone un trastorno en tu vida diaria se debe de tratar, y el voyeur no esta exento de ello si el limite sobrepasa unos términos mentales llamados “normales” ( Que poco me gusta esa palabra)

El voyeurismo​ (o voyerismo) proviene del francés voyeur(mirón) y encierra su excitación en el hecho de esconderse para observar, es decir, la emoción de no ser descubierto incrementa el placer que produce lo que se está viendo. Por eso algunos especialistas no reconocen como voyeuristas a los aficionados a la pornografía o a quienes pagan por ver un acto sexual en vivo.

Pero como todo tiene matices voy hacer unos apuntes al acto del Voyerismo, en muchos casos ese acto puede estar consensuado, como ya sabes nos movemos por el lado oscuro; por ejemplo en un local Swinger todos pasamos a ser Voyeuristas, ya que como bien se sabe es un lugar donde el sexo se practica a la vista de todos. Quizá y si seguimos los cánones establecidos a eso no se le podría llamar Voyeur, pero sé le dice así.

¿Cuantas parejas consienten a la otra ser observadas en actos sexuales con terceras personas?

O que me dices de la otra cara de la moneda, ¿No te ha pasado nunca que te encuentras con alguien que va desnuda por su casa y a través de esa ventana indiscreta la puedes observar? y ¡¡¡¡¡ME DIRÁS QUE HAS APARTADO LA VISTA!!!!!!!! No te creo… jajajjaja

Creo que como todo, el juego, el morbo tiene mucho que ver. En el Bdsm, por ejemplo, mucho Amo le excita mostrar en publico a su sumisa y observar con orgullo las reacciones que provoca con ese acto, mientras sabe que nadie la va a poder tocar, porque como se dice, es SUYA!!!!!

Así que dentro de que es una parafilía reconocida, y seguramente la mayoría de casos con tratamiento. A veces observar puede ser divertido, como también provocar el ser observado, dentro de unos limites y un consenso en un juego morboso.

 

Vuestra Bernice

 

 

¿Va de lobos?

¿Va de lobos?

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<<Esta es una fábula, una contada por una de tantas caperucitas que rondan por el reino oscuro. Ella se mueve entre sombras, ofreciendo su ser, su entrega más preciada a ese lobo que la reclama… 

La camada es grande, debe de elegir bien pues entre ellos no todos son de corazón noble, los hay que tienen el alma ennegrecida y se dedican a cazar almas puras de “niña” para llevar a su morada oscura y enmohecida…>> 

 Camino sola, la noche es parte de ese bosque que engulle el sendero con su tenebrosidad, mientras me dirijo a ese lugar en donde sé que debo de estar y solo me acompaña el crepitar de las hojas secas a mi paso. 

Dentro de ese reino me ha advertido muchas veces mi abuelita que hay lobos y que esa camada a la cual nos entregamos para ser guiada es la que debo de encontrar. Pero también me ha avisado de la camada oscura; una que no respeta las normas establecidas entre los dos clanes, una que hace uso de magia negra para llevar a su camada a las niñas que son predestinadas por su esencia a ser parte de la camada blanca… 

Pero yo he sido instruida y he leído todo lo que tenía que leer en los libros que mi clan usa para aleccionar a las caperucitas, sé que hay lobos que con su magia son capaces de transformarse en lobos blancos, pero estoy segura de saber reconocerlos, es bien sencillo en cuanto se salten algo del protocolo ¡Zas! Pillado…Seguro ¿No?… 

Prosigo con mi búsqueda en la fría noche, pero sé que en cuanto de con Él, con mi lobo, el que me toca, mi duro camino habrá acabado. Puedo escuchar entre los sonidos entremezclados de la noche los aullidos a lo lejos, debo de estar cerca, según mi abuelita ellos nos buscan, necesitan a su caperucita para poder ser Amos en la camada.  

Ella lleva años encargada de aleccionar a más caperucitas, ella misma fue víctima de joven de un lobo negro y eso que antes eran una camada pequeña y más fácil de reconocer, pero aun así muy capaces de engañar y mi abuelita en aquella época estaba deseosa de encontrar a su lobo – Las prisas nunca son buenas – le decía entonces su madre, pero ella era así, impredecible, sensible y quizá demasiado confiada.  

Después de lo que pasó no volvió a ser la misma, por mucho que lo ha intentado ha sido incapaz de entregarse de nuevo por completo a ningún lobo, en sí ella se disfraza a diario de loba y es aceptada por la camada con su nuevo rol, porqué quizá es necesario una loba que cuide de las caperucitas… ¿No crees?   

Sigo andando mientras recuerdo y también aprovecho para repetir en voz baja  las lecciones de mi abuelita, pero llevo un rato inquieta y me cuesta centrar mi mente, supongo que será por adentrarme en este mundo aún desconocido para mí, sé que el camino es arduo y que no es fácil ser caperucita, solo unas pocas elegidas acaban siendo parte de ese mundo tan especial y cada una suele ser a su manera, no todos los lobos son iguales, ni todas las caperucitas, es una unión en donde según consenso eligen prácticas que llevan a cabo en común, yo aún no sé hasta donde puedo llegar y mi abuelita me dijo que mi lobo me guiaría.  

Por mucho que intento despejar mi mente, centrarme en lo que me ha llevado hasta allí, sigo teniendo esa sensación; es como una presión en el pecho, tal vez sean los sonidos de la noche o el estar sola, pero siento una presencia, algo o alguien me observa y esa sensación no acaba de hacer que me sienta cómoda. Intento alejar ese presentimiento que me acompaña, estoy segura que son solo nervios o por lo menos eso quiero creer.  

<< Tengo un hambre voraz; hace rato que la vigilo y ella ni se ha percatado. Pobrecita niña inocente…tan sola…y bien enseñada. Mis buenos modales, palabras suaves y dulces, la traerán a mis pies…donde debe estar. ¿O no?>>…. 

La noche es cada vez más cerrada, solo pienso en llegar donde la manada y descansar, sé que allí me darán de comer, además de ofrecerme alojamiento, a partir de ese momento podré conocer a los lobos que buscan a su caperucita y decidir o simplemente lo que me dicte el corazón, porque estas cosas nunca se saben. 

Un crujido suena detrás de mí y puedo sentir su aliento calentando mi nuca, un escalofrío recorre mi espalda, mi cuerpo está completamente paralizado, la saliva discurre por mi garganta como si de cristales se tratasen, cierro los ojos intentado evadirme de ese bosque y del terror que me ha dejado petrificada, pero al abrirlos de nuevo delante de mí puedo ver a un gran lobo, con un pelaje gris perlado de ojos negros y brillantes, que me observa sonriendo; aunque algo me dice que no me fíe, aún estoy lejos de la manada y no entiendo que hace ese lobo gris suelto por el bosque, que busca en esos caminos oscuros y porque se encuentra allí, entonces recuerdo que hace rato que siento una presencia que me incomoda, que ha estado al acecho tras los arboles… 

Se acerca, me rodea, me observa no deja de girar sobre mí, sin dejar casi espacio entre él y yo, me siento presionada, confundida, empieza a recitar bellas palabras sobre mi pelo, mi esencia de caperucita; que no ha podido resistir la atracción de mi piel, que estamos predestinados, etc… 

Yo quiero ir hacía la manada, ver a otros lobos, pero tanta palabrería empieza a confundirme, me siento abrumada. Se para frente a mí y se eleva dejando a la luna oculta por su cuerpo y una gran sombra lo cubre todo… 

<< Dulce niña acércate sin miedo, te enseñaré todo lo que debes saber, pues soy serio y fiable, nada malo quiero para ti (decía mientras clavaba sus garras en mis hombros haciendo que cada vez me agachara más, casi arrodillada, sintiéndome pequeña a su sombra. Su mirada, negra como él carbón, me tenía hipnotizada…) Todo lo que de mi aprendas es lo real, él resto, tus lecturas, tu abuelita…mentiras para confundirte!!… Ríndete a mí, pequeña…haré que conozcas un nuevo mundo… (ríe mostrando sus colmillos…)>> 

Siento mi cuerpo alicaído, es como si su sombra ejerciera el poder de anular mi raciocinio, no consigo salir de su dominación, o lo que sea, pues me siento acongojada, algo no acaba de cuadrar en su forma de hablar, en cómo me presiona, en cómo me mira, pero yo no acabo de salir de su fuerte magnetismo… 

Caigo, caigo…es un gran pozo, uno sin fondo… no sé cuánto tiempo llevo allí, las laceraciones de mis muñecas por las cadenas empiezan a infectarse, creo que mis ojeras delatan las noches sin dormir, las noches en vela, el gran lobo gris sigue insistiendo en sus enseñanzas, en que olvide lo aprendido, en que solo le haga caso a él…no me deja acercarme a la manada y me mantiene oculta, sus castigos son a veces sin sentido y yo no los entiendo; como tampoco el que me diga que no sirvo para caperucita. 

¡Quiero huir! Esto no es lo que yo creía, no quiero que me arrastre más a su mundo…Lloro y lloro, la impotencia me invade, como después de tanto, de la ilusión que tenía por encontrar a mi alma gemela en este mundo, me pasa esto… ¿Por qué? 

Recuerdo lo que me mi abuela me decía, huye de los lobos negros que dicen ser lo que no son, ellos te harán daño, intentaran doblegar tu alma a la fuerza, ellos solo piensan en sí mismos en su satisfacción, son egoístas, son machistas, no son Amos, no son camada, no son LOBOS BLANCOS… ¡Huye pequeña, huye!!!! 

 Por fin lo he entendido, no soy yo, es él. Me levanto del suelo donde he yacido de por días, semanas, meses, he perdido la cuenta de las lunas que han asomado a la pequeña ventana que tenía en esa mazmorra, sucia y fría. 

Saco fuerzas de donde ya no creía que tenía, mis muñecas duelen, gimo de dolor, un halo de luz entra por la ventana e ilumina mi demacrado rostro que se releja ante el espejo mugriento que tengo en frente, ya no me salen más lágrimas el ver mi estado lamentable; es más que suficiente para que sin saber cómo ni porqué las cadenas que me sujetan se abran… me siento liberada, el Lobo que me observa deja ver su verdadero rostro, siento repulsión ante él. 

Me dirijo a la puerta, a la ansiada libertad, sé que ese perro pulgoso me sigue, pero no le tengo miedo y él ha perdido su poder, ya no es grande más bien al contrario es pequeño, mugriento y de triste alma… 

Cuando abro la puerta una luz cegadora me ciega, el calor del sol se posa sobre mi fría piel aportando una sensación de calidez olvidada, un abrazo que hace tiempo que necesito. Al abrir los ojos puedo ver delante a varios lobos, hermosos, blancos, con ojos brillantes y mi abuela está al lado de ellos… 

Me doy cuenta de que por fin he encontrado la verdadera manada, la que protege a sus caperucitas, las que son familia, entre ellos seguramente estará el verdadero lobo al cual pertenezco al que mi entrega le hará Amo… 

 

Este cuento es algo más, es una manera quizá de explicar algo que muchas sumisas conocen de este mundo de redes sociales… dentro del Bdsm hay lobos, sí, pero cuidado con el lobo que te acompaña en este camino … No confundamos.

Vuestra Bernice

Sir Hades y su Bricobdsm

Sir Hades y su Bricobdsm

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En nuestro mundillo bien es sabido las herramientas que usamos, algunas o las mayoría se pueden comprar en sexshop etc. Pero creo que la verdadera esencia que poseemos en el BDSM, ha dado lugar a distintos artesanos, que dentro de nuestra comunidad hacen trabajos manuales excelentes y de gran calidad. En este caso te voy a presentar a Sir Hades un Caballero al cual le acabé pidiendo una de sus palas al comprobar  el gran trabajo que realiza con la madera, y la implicación sentimental que muestra en cada uno de sus artesanales trabajos.

Lo que me encanta de Sir Hades, a parte de la implicación, es que le gusta tanto el trabajo que realiza, que puedes ir viendo el proceso del mismo en vídeos que va subiendo a su página y a su propio perfil. Hace un seguimiento y te pregunta como lo quieres, tamaño, color, etc …

Así que te puedo decir que el trato es 100% personalizado. En mi caso, dejé que acabara mi pala a su gusto, más que nada porque como persona creativa que soy me apetecía que su trabajo, fuera así, algo creativo por su parte. Eso si me toco sufrir porque no pude ver el resultado hasta el momento de la entrega, en un local de Barcelona, donde por fin nos conocimos en persona. Pero no me defraudo y estoy encantada.

Hades Bdsm

En este enlace podéis conocer su trabajo que indudablemente recomiendo…

Os dejo estas fotos de mi pala…