Un paso más allá…

Un paso más allá…

Sentir…me pide sentir.

Este fin de semana he sentido, quizá demasiado.

Siempre me dejo llevar cuando estoy con él, intento entregar lo mejor de mí.

Como mujer, como su sumisa, como un cuerpo que despierta entre sus brazos.

A veces me supera, sentir no es fácil, no de la manera en que lo pide, vivir el momento, disfrutar de sensaciones, del sexo de la manera más primitiva que puedas imaginar, no es fácil, por lo menos para mí.

Él es salvaje, sexual, racional.

Yo soy intensa, sensual, visceral.

Y siento, claro que siento poniendo de mí no solo el cuerpo, no solo el recipiente de carne que soy, siento poniendo el alma, el corazón; y ese lado, ese sentir es el que me hace entregar todo lo demás, sin esa parte de mí, mi intensidad, mis sensaciones, mi entrega no sería capaz de alcanzar lo que me pide.

Entonces ¿Se puede “sentir” sin sentir?

¿Racionalizar todas esas sensaciones, sin involucrar ese lado visceral que me nace?

Este fin de semana ha sido intenso, también han nacido emociones contradictorias, sentimientos que a veces no se controlan te golpean.

Intensa, demasiado a veces, esa intensidad con la que escribo, con la que te hago sentir, a veces me descontrola, en ese momento necesito gestionar, canalizar ese apasionado sentir que arde desde lo más profundo. Y eso ha pasado, como siempre no es necesario que te cuente todo, si te dire que quizá me enfrento a mí misma a mis emociones y este escrito es una primera manera de abrir mi alma a esas sensaciones.

《 Me deje ir lo máximo que mi cabeza me permitía, dentro de mí luchaban mis dos fuerzas, ser Switch no es tan sencillo como se piensa, no tenemos un botón de apagado o encendido según a gusto, mis dos personalidades conviven en mí, son yo, soy un todo; pero a veces una quiere salir, cuando no debe, quiere ocupar ese lugar y la sumisa ese día no pudo contener  el lado oscuro, salió para proteger a una cachorrilla que no podía gestionar un sentimiento. Se dejó doblegar, con ira y furia ardiendo dentro de sí, entre sus brazos, entregó su lado dominante y eso provocaba que quisiera morder, arañar, pelear, pero lo contuve todo, mientras cada orgasmo era cada vez más intenso, más duradero, mientras éĺ sometía esa parte no sometible.

Me partía en dos, sus manos se adentraron en mí, con fuerza, rabia, su voz apaciguaba a mis demonios, su aliento le daba calor a mi alma. Mi corazón se doblegó a cada segundo que su primitiva fuerza me sometía, no podía más que sentir y transformarme en adicta a ese deseo que me despiertan en sus brazos, su cuerpo, amar simplemente porqué no puedo negar lo que nace en mí.

Y esa lucha interior, provocó que reaccionara de la manera  que lo hice, llegue a un punto que mi cuerpo tembló sin poder parar, dejándome llevar, el más mínimo roce despertaba cada una de las terminaciones nerviosas que explotaban revolucionando todo mi ser, y así varias veces, dejando mi cuerpo exhausto y mi mente agotada, queriendo dar lo que me pedía y controlando las ganas de gritar, de aullar como una loba herida.》

Sigo sintiendo, siento, sin saber a dónde me llevará. Y ese miedo a no ser es el que a veces te deja sin aire, te incapacita quizá para avanzar, tan malo es el miedo a dejarse llevar, como el propio a no hacerlo.

Como siempre, Dom Rústic extrae sensaciones de mí y algo más…WhatsApp Image 2018-02-19 at 17.14.55

Vuestra Bernice

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