Bizarra sensación

Bizarra sensación

https://youtu.be/uhtVOPl6qEg

El agua caliente cae sobre mi cuerpo, el vaho que desprende deja en el baño un ambiente relajado que acompaño con velas y música, necesito relajar mi mente, tranquilizar mi cuerpo, desactivar ese botón que has dejado encendido estos días contigo. Es indiferente lo lejos que estés, porque en mi piel aún te siento, en mí, en cada recodo de mi cuerpo, en cada roce de mis manos vuelo de nuevo a tu recuerdo, a tu olor, a tu voz guiándome. Esa parte de mí, esa sumisa que depende y necesita de los brazos de su Amo, ese deseo que una vez encendido es imposible de retener, ni tan siquiera de apagar, es como un fuego bizantino, inapagable, ni tan siquiera el agua consume ese deseo prendido en mi piel. Ese crecido anhelo que cada día cuesta más de alejar de mí, esas ganas de ser más y más. Ese ser que ama sin dudar, que se refleja en tu mirada, queriendo transmitir todo lo que siente a través de su cuerpo, sin palabras, aunque las susurre dentro de mí a cada momento. Y después ese vacío inexorable que me ahoga. Esas ganas a veces de gritar, de decir, de abrir más mis sentimientos, esos que reconoces en mí, pero que callas. Esa zona muerta en la que nos movemos, ese limbo en el cual paseamos juntos.
Me desprendo de mi propia piel, de esa que he dejado entre tus brazos, de esa que has rasgado con tus manos, quemado con tu ansía, esa que has vestido con tu saliva. Agonizo y desespero mientras te siento, de nuevo, con el deseo activo, anhelando cada gemido, cada orgasmo de placer que te has llevado en la tortura de tu cuerpo sobre el mío, en tu bizarra posesión. En ese primario sentimiento tuyo, en ese en el cual yo deambulo como único refugio factible que tengo. Donde las palabras dejan de ser, donde solo el aliento de tu voz susurrando es parte de mí, donde mi mente se cohesiona con la tuya.
A veces me siento perdida en mis propias divagaciones, sin saber, sin poder entender que soy o quién soy, es como si yo misma dejará de existir, como si fuera humo, algo tan efímero entre tus brazos.
Y aun así soy incapaz de escapar de esa tela de araña que me atrapa, paso de un estado de éxtasis total a otro que me engulle en una plena astenia, dejando laxo mi cuerpo, agotada mi mente y con dudas que me invaden, miedos que me atemorizan y pesadillas que me persiguen.
<< Pero estoy enganchada a ti, a tu voz, a cuando me ordenas; Ponte las medias y los tacones para mí. Así empieza…
Eso hago y un cúmulo de sensaciones empiezan a bullir en mi interior, mi cuerpo empieza a reaccionar, ya llevo unos días contigo y como siempre, tú intensidad, tu lado primal me domina. Te oigo preparar algo en la habitación de al lado, mientras me desnudo. Entras y me observas, no llevo nada más puesto, tu porte serio, tu forma de mirarme me provoca un estado contradictorio, deseo, expectación, nervios, temor (no a ti) a mí misma. Me llevas hacia esa habitación, me cubres los ojos y en mis muñecas me colocas las correas. Cuando acabas me diriges hacia la pared, donde unas argollas colocadas de manera estratégica sirven para colocar mis brazos abiertos y sujetarlos. Me quedo quieta, de espaldas a ti, y puedo escuchar tus pasos por la habitación. No tarda mi piel en recibir tus caricias, mi nuca en sentir tu aliento, tu voz en meterse en mi cabeza, con cada palabra, con cada respiración, con cada nuevo roce que pasa de ser suave a ser fuerte y rudo, que pasa de ser una simple caricia a un expuesto azote, no sé qué usas, quizà la fusta, quizà la vara, no me centro en eso, me has enseñado a sentir y eso hago, sin màs, siento sin saber, sin preguntar, solo me dejo guiar por ti, por tu respiración, por como tú sientes, por como tu cuerpo reacciona, por como tu respiración se acelera, por como tu miembro palpita contra mí cuando te apoyas apretando todo tu cuerpo, para que te sienta. Un proceso violento empieza a gestarse en mis entrañas, una fuerza se aviva, quema, me despierta de un letargo que solo se activa ante ti.

Me inspeccionas, reconoces en mi sexo la humedad que me provoca mi estado, me sueltas y me diriges de nuevo, guiando mi cuerpo, has dejado mis pechos cubiertos y apretados con tu cinturón, diriges mi cuerpo hacía una silla donde me apoyo, doblando mi espalda, frío recorre mi piel, mi sexo, mientras tu respiración sigue acelerada ¿Un hielo? calor mucho sobre mi espalda, cera, el olor a parafina se adentra en mis fosas nasales, tu piel ese olor tuyo se entremezcla, mi respiración se entrecorta….

En un momento estoy en el suelo donde me has hecho tumbar, luego a cuatro patas, como una perra, la tuya.

Algo se adentra en mí, con fuerza, no puedo me supera, te lo digo, me levantas, abrazas, nunca dejas que sufra, siempre estas atento a que mi dolor sea placer, tu placer si no es así paras. Me llevas a la cama, donde tus brazos me rodean de nuevo, me giras y en ese momento tu lado primal se alimenta de mi cuerpo sin cesar, sin dejar que respire, sin darme tregua entregandote una y otra vez el líquido que derrama el interior de mi ser, por ti, y mi deseo crece queriendo beber de ti, llenar mi boca de tu miembro erecto, fuerte, y lo hago dando esa parte de mí que sé que anhelas. Sé primal, me susurras…

Siempre intenso, siempre tú, quien es capaz de hacer sentir de esta manera, siente tanto que no son necesarias palabras》

Vuestra Bernice

4 comentarios en “Bizarra sensación

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