Necesidad

Necesidad

Hoy simplemente escribo, por esa eterna necesidad que surge de la punta de mis dedos. Ese escalofrío que recorre mi espalda cuando transmito, más allá  a veces de que me leas o no.

Es como cuando siento la imperiosa necesidad de despertar mi cuerpo, con mis manos, pensando en ti. A veces me pasa, escucho una canción mientras hago cualquier cosa y en ese momento mi mente dibuja tu rostro, tu mirada.

Juega conmigo, mi amor, vamos a escribir esa historia que pocos se atreven. Deja que mi piel sea papel en blanco, deja que tu mente sea parte de la mía.

Y de mientras, déjame sin respiración entre tus brazos, juega conmigo. Pero no te creas que no pido nada a cambio, te pido que sientas como yo lo hago. Te pido esa ventana que has cerrado, te pido, porque sé que si no lo hago me ahogaré en el vacío.

No quiero ser un libro, con final feliz. Solo quiero ser una historia distinta para ti. Inventemos un nuevo amor, más allá de las normas. Hagamos un castillo de sutiles cadenas, de anhelo, de una necesidad real y palpable.

Quiero mecerme entre el oleaje de tu deseo, nadar a contracorriente a tu lado. Que mis dudas y miedos desaparezcan de tu mano, que la brisa nos susurré entre gemidos nuestros propios nombres.

Quiero gritar y no callar lo que por ti siento, que por más que no quiera ese fuego se aviva a cada segundo, a cada marca, a cada beso, a cada azote que me das. En cada gesto, en cada mirada que me provoca, en tu olor por la noche a mi lado, en cuando el sexo nos cubre de sudor, y la indecencia ha llamado de nuevo a nuestra puerta.

Juega, como yo juego simplemente, con los cuerpos que nos acompañen esa noche, siente, mientras no es a mí a quien tocas. Porque no es mi piel, pero tampoco es mi alma. Ni es tu piel, pero tampoco es tu corazón.

Pero no dejes de mirarme, no dejes que me escape. No me pierdas entre el deseo, no dejes de recordarme en la madrugada, en los desvelos y no dejes de recordármelo a mí misma, en mis lagrimas, en mi tristeza e incluso en mi incoherencia.

No te des por vencido en una batalla, siempre se puede ganar la guerra. Yo no lo haré, jamás. Pero bésame entre otras bocas y hazlo especial, no uno más. Porque tú lo eres, para mí.

 

Vuestra bernice

 

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