Musas

Musas

Los escritores no somos máquinas precisas de crear, a veces, bastantes tal vez, nuestras musas nos abandonan. En esos momentos en los cuales nuestro reloj de arena se relentiza, en esos instantes que nuestra mente deja de plasmar historias, en esos, es cuando entran otros procesos, otra manera de sobrevivir a esa sequía de palabras, a esa intensa actividad en la que nos vemos envueltos… No dejamos de sentir, eso jamás, pero quizá buscamos otra manera de conjugar, de martillear esa mente tan caprichosa nuestra. Y es entonces cuando entra la tan temida soledad. El encontrar de nuevo en ti, en tu interior ese nuevo camino que te guíe a retomar tu pluma e inventar de nuevo…

Yo estoy en ello, y ese en ese contacto conmigo misma, dónde busco de nuevo esas palabras que ahogadas navegan en mi mente. Por eso suelo pasear con ellas, con mis musas, las encuentro en el día a día, en la propia naturaleza… Y esta es una parte de lo que observo cada vez que ellas me llaman…

Otra de mis musas…

La fotografía…

Vuestra Bernice

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