¿Va de lobos?

¿Va de lobos?

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<<Esta es una fábula, una contada por una de tantas caperucitas que rondan por el reino oscuro. Ella se mueve entre sombras, ofreciendo su ser, su entrega más preciada a ese lobo que la reclama… 

La camada es grande, debe de elegir bien pues entre ellos no todos son de corazón noble, los hay que tienen el alma ennegrecida y se dedican a cazar almas puras de “niña” para llevar a su morada oscura y enmohecida…>> 

 Camino sola, la noche es parte de ese bosque que engulle el sendero con su tenebrosidad, mientras me dirijo a ese lugar en donde sé que debo de estar y solo me acompaña el crepitar de las hojas secas a mi paso. 

Dentro de ese reino me ha advertido muchas veces mi abuelita que hay lobos y que esa camada a la cual nos entregamos para ser guiada es la que debo de encontrar. Pero también me ha avisado de la camada oscura; una que no respeta las normas establecidas entre los dos clanes, una que hace uso de magia negra para llevar a su camada a las niñas que son predestinadas por su esencia a ser parte de la camada blanca… 

Pero yo he sido instruida y he leído todo lo que tenía que leer en los libros que mi clan usa para aleccionar a las caperucitas, sé que hay lobos que con su magia son capaces de transformarse en lobos blancos, pero estoy segura de saber reconocerlos, es bien sencillo en cuanto se salten algo del protocolo ¡Zas! Pillado…Seguro ¿No?… 

Prosigo con mi búsqueda en la fría noche, pero sé que en cuanto de con Él, con mi lobo, el que me toca, mi duro camino habrá acabado. Puedo escuchar entre los sonidos entremezclados de la noche los aullidos a lo lejos, debo de estar cerca, según mi abuelita ellos nos buscan, necesitan a su caperucita para poder ser Amos en la camada.  

Ella lleva años encargada de aleccionar a más caperucitas, ella misma fue víctima de joven de un lobo negro y eso que antes eran una camada pequeña y más fácil de reconocer, pero aun así muy capaces de engañar y mi abuelita en aquella época estaba deseosa de encontrar a su lobo – Las prisas nunca son buenas – le decía entonces su madre, pero ella era así, impredecible, sensible y quizá demasiado confiada.  

Después de lo que pasó no volvió a ser la misma, por mucho que lo ha intentado ha sido incapaz de entregarse de nuevo por completo a ningún lobo, en sí ella se disfraza a diario de loba y es aceptada por la camada con su nuevo rol, porqué quizá es necesario una loba que cuide de las caperucitas… ¿No crees?   

Sigo andando mientras recuerdo y también aprovecho para repetir en voz baja  las lecciones de mi abuelita, pero llevo un rato inquieta y me cuesta centrar mi mente, supongo que será por adentrarme en este mundo aún desconocido para mí, sé que el camino es arduo y que no es fácil ser caperucita, solo unas pocas elegidas acaban siendo parte de ese mundo tan especial y cada una suele ser a su manera, no todos los lobos son iguales, ni todas las caperucitas, es una unión en donde según consenso eligen prácticas que llevan a cabo en común, yo aún no sé hasta donde puedo llegar y mi abuelita me dijo que mi lobo me guiaría.  

Por mucho que intento despejar mi mente, centrarme en lo que me ha llevado hasta allí, sigo teniendo esa sensación; es como una presión en el pecho, tal vez sean los sonidos de la noche o el estar sola, pero siento una presencia, algo o alguien me observa y esa sensación no acaba de hacer que me sienta cómoda. Intento alejar ese presentimiento que me acompaña, estoy segura que son solo nervios o por lo menos eso quiero creer.  

<< Tengo un hambre voraz; hace rato que la vigilo y ella ni se ha percatado. Pobrecita niña inocente…tan sola…y bien enseñada. Mis buenos modales, palabras suaves y dulces, la traerán a mis pies…donde debe estar. ¿O no?>>…. 

La noche es cada vez más cerrada, solo pienso en llegar donde la manada y descansar, sé que allí me darán de comer, además de ofrecerme alojamiento, a partir de ese momento podré conocer a los lobos que buscan a su caperucita y decidir o simplemente lo que me dicte el corazón, porque estas cosas nunca se saben. 

Un crujido suena detrás de mí y puedo sentir su aliento calentando mi nuca, un escalofrío recorre mi espalda, mi cuerpo está completamente paralizado, la saliva discurre por mi garganta como si de cristales se tratasen, cierro los ojos intentado evadirme de ese bosque y del terror que me ha dejado petrificada, pero al abrirlos de nuevo delante de mí puedo ver a un gran lobo, con un pelaje gris perlado de ojos negros y brillantes, que me observa sonriendo; aunque algo me dice que no me fíe, aún estoy lejos de la manada y no entiendo que hace ese lobo gris suelto por el bosque, que busca en esos caminos oscuros y porque se encuentra allí, entonces recuerdo que hace rato que siento una presencia que me incomoda, que ha estado al acecho tras los arboles… 

Se acerca, me rodea, me observa no deja de girar sobre mí, sin dejar casi espacio entre él y yo, me siento presionada, confundida, empieza a recitar bellas palabras sobre mi pelo, mi esencia de caperucita; que no ha podido resistir la atracción de mi piel, que estamos predestinados, etc… 

Yo quiero ir hacía la manada, ver a otros lobos, pero tanta palabrería empieza a confundirme, me siento abrumada. Se para frente a mí y se eleva dejando a la luna oculta por su cuerpo y una gran sombra lo cubre todo… 

<< Dulce niña acércate sin miedo, te enseñaré todo lo que debes saber, pues soy serio y fiable, nada malo quiero para ti (decía mientras clavaba sus garras en mis hombros haciendo que cada vez me agachara más, casi arrodillada, sintiéndome pequeña a su sombra. Su mirada, negra como él carbón, me tenía hipnotizada…) Todo lo que de mi aprendas es lo real, él resto, tus lecturas, tu abuelita…mentiras para confundirte!!… Ríndete a mí, pequeña…haré que conozcas un nuevo mundo… (ríe mostrando sus colmillos…)>> 

Siento mi cuerpo alicaído, es como si su sombra ejerciera el poder de anular mi raciocinio, no consigo salir de su dominación, o lo que sea, pues me siento acongojada, algo no acaba de cuadrar en su forma de hablar, en cómo me presiona, en cómo me mira, pero yo no acabo de salir de su fuerte magnetismo… 

Caigo, caigo…es un gran pozo, uno sin fondo… no sé cuánto tiempo llevo allí, las laceraciones de mis muñecas por las cadenas empiezan a infectarse, creo que mis ojeras delatan las noches sin dormir, las noches en vela, el gran lobo gris sigue insistiendo en sus enseñanzas, en que olvide lo aprendido, en que solo le haga caso a él…no me deja acercarme a la manada y me mantiene oculta, sus castigos son a veces sin sentido y yo no los entiendo; como tampoco el que me diga que no sirvo para caperucita. 

¡Quiero huir! Esto no es lo que yo creía, no quiero que me arrastre más a su mundo…Lloro y lloro, la impotencia me invade, como después de tanto, de la ilusión que tenía por encontrar a mi alma gemela en este mundo, me pasa esto… ¿Por qué? 

Recuerdo lo que me mi abuela me decía, huye de los lobos negros que dicen ser lo que no son, ellos te harán daño, intentaran doblegar tu alma a la fuerza, ellos solo piensan en sí mismos en su satisfacción, son egoístas, son machistas, no son Amos, no son camada, no son LOBOS BLANCOS… ¡Huye pequeña, huye!!!! 

 Por fin lo he entendido, no soy yo, es él. Me levanto del suelo donde he yacido de por días, semanas, meses, he perdido la cuenta de las lunas que han asomado a la pequeña ventana que tenía en esa mazmorra, sucia y fría. 

Saco fuerzas de donde ya no creía que tenía, mis muñecas duelen, gimo de dolor, un halo de luz entra por la ventana e ilumina mi demacrado rostro que se releja ante el espejo mugriento que tengo en frente, ya no me salen más lágrimas el ver mi estado lamentable; es más que suficiente para que sin saber cómo ni porqué las cadenas que me sujetan se abran… me siento liberada, el Lobo que me observa deja ver su verdadero rostro, siento repulsión ante él. 

Me dirijo a la puerta, a la ansiada libertad, sé que ese perro pulgoso me sigue, pero no le tengo miedo y él ha perdido su poder, ya no es grande más bien al contrario es pequeño, mugriento y de triste alma… 

Cuando abro la puerta una luz cegadora me ciega, el calor del sol se posa sobre mi fría piel aportando una sensación de calidez olvidada, un abrazo que hace tiempo que necesito. Al abrir los ojos puedo ver delante a varios lobos, hermosos, blancos, con ojos brillantes y mi abuela está al lado de ellos… 

Me doy cuenta de que por fin he encontrado la verdadera manada, la que protege a sus caperucitas, las que son familia, entre ellos seguramente estará el verdadero lobo al cual pertenezco al que mi entrega le hará Amo… 

 

Este cuento es algo más, es una manera quizá de explicar algo que muchas sumisas conocen de este mundo de redes sociales… dentro del Bdsm hay lobos, sí, pero cuidado con el lobo que te acompaña en este camino … No confundamos.

Vuestra Bernice

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