Garth Knight

 

NATURALEZA Y BONDAGE EN LA CONVULSA OBRA DE GARTH KNIGHT

Bajo el hermoso influjo de la luna redondeada, plácida y brillante donde los rayos despuntan con el fulgor reluciente de una fuente azul, está ella, hermosa. Sus cristalinas pupilas miran impasibles, sus añiles ojos observan de manera veleidosa, ocultando su mirada en algún que otro momento y volviendo a embrujarme  cuando directamente se clavan en mí.

El tallo leñoso adora su cuerpo, ramificando desde el suelo su altura hacia el mismísimo cielo, y se ve tan bella, allí anudada; no puedo dejar de observar, como inconscientemente se muerde la comisura de los labios, sin decir palabra, mientras espera, impaciente, que haga o diga algo. El tronco a la cual la he atado se confunde en colores variables según la forma que descama la corteza, siendo una bella imagen mientras su piel lechosa y sus pezones rosados son el foco de atención por encima del color pardo gris o pardo rojizo- es escuamiforme- y los  surcos oscuros y grandes planchas que forma la naturaleza viva son el contraste ideal para su piel y mi cuerda.

Agarro mi cámara, quiero observar desde su lente, parto de su imagen que ya constituye un todo, no invento nada, pero a través de mi lente necesito captar lo que mi pupila observa, siente, lo que mi mente  desea al verla así. Me encuentro entre el eslabón, de crear lo ya creado, no parto con un lienzo en blanco pues ella es real, pero lo que transmite es lo que deseo captar. La cámara me incita y me obliga a crear a través de la visión. Que vean lo que yo he visto reflejado,  y sea una reacción estética en cadena, luces y sombras dibujados en las líneas de sus curvas, matices de colores, sensaciones. Me quedo absorto en mirarla, sé que ella siente deseo, como lo siento yo y la observo, tal estado se asemeja al de una película virgen: parece inerte, pero es tan sensitiva que una fracción de segundo genera vida en ella (no sólo vida, sino una vida).

Cuando acabo de captar en imágenes lo que quería plasmar, dejo la cámara a un lado, y me acerco a ella.  Huelo su expectación, su humedad rezuma libre por su entrepierna, su aliento entrecortado se escucha de fondo entre el crepitar de las hojas cayendo.

La observo, como quien admira a un duendecillo, sé cómo es, revoltosa, juguetona, esas cualidades que admiro que hacen que su entrega sea pura, real, y consciente, no porque lo dictan unas normas escritas, no por un protocolo, por qué es así.

Sus cristalinas pupilas están expectantes, mirando directamente, le encanta penetrarme con ese añil que son sus ojos.

Me acerco, quiero mantenerla allí un rato más, a mi merced, degustar su piel poco a poco. Quiero recorrer cada centímetro con delicadeza, con movimientos lentos, deseo percibir cada minúsculo estremecimiento de su ser. Solo mi roce, solo mi voz, solo ella y yo.

Necesito adentrarme en su mente, ser parte de su mundo y que cuando me sienta ya no sea capaz de sentir  a nadie más, que sea tan MÍA como nunca ha sido de nadie, quizá su cuerpo no es virgen y otras manos lo han tocado, pero donde quiero llegar  sé que nadie ha estado.

No dice palabra alguna- callada me sonríe- esas sonrisas que retan, esos ojos que hablan por sí solos.

Diálogo con su piel y con la yema de mis dedos recorro de manera lenta, suave, casi superficial sus muslos, puedo ver como se eriza y estremece ante el tacto de mi mano. El camino que he iniciado es pausado, gradual, la caricia ni se podría considerar así pues es efímera como un soplo de aire, como brisa sobre su epidermis. Pero así quiero que me sienta y mientras mi liviano movimiento asciende por el interior de su entrepierna; con mi aliento cálido y cercano fraguo como si de metal se tratase el candente deseo que crece en sus entrañas, mientras ahoga los suspiros e intenta mantenerse quieta.

Mi aliento es un soplo de aire fresco sobre su sexo ardiente, el olor que desprende me erotiza, es suyo, característico, incomparable, y despierta mis oscuras sombras…

Me deleito en sus labios, en su humedad, con mis dedos, lengua, boca; mientras su impasibilidad empieza hacer mella, pero no quiero- aun no- que pierda la cabeza, deseo poseer todo, ser dueño de todo su ser y para eso la tengo que llevar al mayor éxtasis que nunca haya conocido. No quiero que se rompa, a no ser que sea entre mis brazos, que note como se desfragmenta en pedazos culminando mientras absorbo cada gemido que se le escape, ahogando cada grito que le torture.

Le empiezo a desatar las cuerdas que han rodeado su cuerpo, liberando su piel y acariciando cada dulce marca que ha dibujado  el cáñamo con sus hebras, las líneas en su epidermis me estremecen. Mi miembro pulsa por entrar en su cuerpo y perderse, deslizarse dentro con su longitud; como una serpiente que se adentra en una cueva oscura, buscando la comodidad del calor que emana entre sus paredes.

Cuando la he acabado de desatar me abrazo a su cuerpo, mientras nuestras respiraciones se acompasan, y puedo notar la incesante necesidad de ser el uno del otro.

Tiro de su cabello hacía atrás forzando que su cabeza se sostenga en el aire, sus pechos turgentes, sus pezones rosados provocan que los muerda- que los estire con mis dientes- me entretengo con ellos un rato, para después pasar a su cuello y muerdo- sí, con hambre- solo deseo devorar mis ganas, alimentarme de lo que me entrega, para alcanzar mi placer máximo. Es mi zorra, mi puta, mi mujer, y es solo Mía.

Le suelto y me observa directamente a los ojos- sé que me dicen- es su turno. Se desliza hasta caer de rodillas, su boca se dirige directamente a mi polla; primero relame de manera suave la punta, casi rozando- la muy puta me pone a mil- y sabe que como siga así no contendré mis ganas de follar su boca- aun sabiendo que le provocan unas arcadas insoportables- No tardo en agarrar su cabeza y forzar que se adentre más, nada más hacerlo le proviene la primera arcada- ¡Ufff, ese sonido!- la miro, y puedo ver como se le desliza la primera lágrima, dejo que respire, que vuelva a lamer a su antojo, a su manera- hasta que le vuelvo a meter todo lo que puedo en su garganta- una nueva arcada le hace salir intentando coger aire de nuevo. Tengo mi polla a punto de explotar, solo de ver cómo me clava esos ojos desde abajo cuando me la chupa, solo con eso sería capaz de correrme- eso y que sé que no dejará que se le escape ni una gota- con eso consigue desatar mis demonios, enardecer mi lujuria y otorgarme placer, sabe cómo complacer mis deseos ocultos. En última embestida me adentro sin piedad- sé que lo aguanta aunque le cueste- su esfuerzo por retener mi miembro provoca mis espasmos, las contracciones acaban provocando que destile toda mi esencia en su boca, ella se alimenta,  lame, traga sin dejar que una sola gota se escape- al levantar su rostro, veo como le cae por la comisura los restos de mi eyaculación, es una vista preciosa y digna de admirar. Me sonríe a sabiendas de que me ha complacido y relame lo que ha quedado- Le ayudo a levantar, ahora solo deseo abrazarla, dedicar esos minutos de amor por todo lo que me otorga con tanta pasión y devoción.

 

 

Vuestra Bernice 

 

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