Un lunes cualquiera con él…

Un lunes cualquiera con él…

IMG_20180928_153732367-01

Simplemente dejo mi mente vacía, su voz es lo único que se adentra en ella. Seguramente es difícil de entender cuando no se ha vivido nunca. La dominación, es un arte, un sentimiento. Así como la sumisión, solo dos almas que lo sienten pueden entender el sentir que se despierta, ser propiedad, tener dueño a la voz de pronto suena extraño, pero no lo es. Es todo, no solo a nivel sexual, es algo mucho más profundo. Algunos dirán, que es «dependencia». No, no lo es. Yo no dependo de mi Amo, soy una mujer con mis cosas, mis manías, mi carácter.  Y aquí es donde me adentro a explicar mis sensaciones; las que vivo cuando estoy a su lado como su sumisa.

«Un roce, uno solo de sus manos provocando la cálida expectación de la espera.  De pie, tranquila y serena, solo apacigua su necesidad con su mirada posando sobre mí. Enciende un cigarro mientras sigue observando en silencio, no hay palabras, el silente momento retumba en mi cerebro.

Su mirada suele decir todo, su respiración calmada es lo contrario  a la mía que se entrecorta a la espera de saber que va a suceder, vislumbro un brillo especial en sus ojos cuando me contempla.

Mi impasibilidad vocal se atenúa, simplemente mantengo mi silencio, mientras discurre el tiempo, el latido de mi corazón es el único sonido que puedo sentir palpitando con fuerza en mi tórax.

La distancia  empieza poco a poco a ser menos distante, y es en ese momento cuando nuestro universo se contrae para ser un espacio único. Su mano rozando mi piel, avivando el fluir de mi sangre por cada capilar, cada vena, cada arteria, vibrando por todo mi cuerpo, alterando y despertando todas mis terminaciones nerviosas.

La humedad de mi entrepierna fluye revoltosa, mojando el interior de mis muslos. Me acompaña hacía la cama, una vez en ella me pongo a cuatro piernas, como su perrita le ofrezco lo que desea para satisfacer su deseo. Se adentra en mi interior, agarrando mis caderas, clavando sus uñas en mi piel, sintiendo el desgarro frío de entrar sin tan siquiera humedecer la zona, acompañando la entrada con un gemido ahogado de mi garganta. El insondable deseo de ser suya sin miramientos, dejando que la lujuria fluya a borbotones. En ese momento el pequeño dolor que siente mi cuerpo es efímero al placer que me provoca sentir como su respiración se acelera, y la impasibilidad de hace un instante empieza avivar a sus demonios. Me encanta que mi cuerpo despierte la lascivia dormida, que disfrute con cada embestida que golpea mis entrañas. Notar su aliento circulando por mi espalda, acompasando el ritmo que marca su movimiento cuando entra y sale acercándonos  así al umbral del placer, entre la exudación de la piel, el olor de sexo, saboreando la posesión.

Cuando tira de mí como yegua desbocada, agarrándome, controlando cada resquicio de mi domable cuerpo en sus manos. La sensación de abrir las puertas de su infierno, para adentrarme en sus sombras. Creciendo la sensación para algunos contradictoria, de que mi cuerpo es el templo de placer que venera y admira, pues así me hace sentir cuando soy usada para ello.

FB_IMG_1537205683528

 

 

 

 Vuestra Bernice 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s