Yo, sumisa

Yo, sumisa

 

Está entrada es mi Yo, por fin en estado puro. Ya hace unos años que me descubrí sumisa, aunque en este tiempo mi sumisión ha fluctuado, se ha apagado y encendido como un piloto automático, he estado a punto de sentirme plena, una sola vez. Las otras simplemente han sido bases, preparación, enseñanzas, mucha teoría, mucho conocerme a mí misma en mi interior.

Poco a poco te vas dando cuenta que no nace con cualquiera, y que no es un simple juego de azotes. He estado navegando en diversas aguas, descubriendo mi sexualidad como si de una niña con zapatos nuevos se tratase, he hablado, debatido y aprendido de grandes amigos, de los cuales me queda lo vivido. Momentos mejores y de otros muy dolorosos, subidas y bajadas como en una montaña rusa, queriendo parar pero sin poder echar el freno. He buscado mi libertad donde creía que podía estar, en ese lado de libresexualidad donde se mueven los liberales, pero allí es donde me he dado cuenta que menos libre soy. Me he negado a mí misma esa parte mía de sumisa obediente, queriendo sacar una rebeldía que no poseo, en manos de quién de verdad me toca el alma soy lo que soy sin más. Sigo sintiendo mi lado Switch, pero me siento más sumisa que nunca.

La vez que casi lo conseguí fue un reflejo, una entrega no correspondida, y cuando eso sucede la sumisión muere, se desvanece y desaparece dejando un gran vacío.

Pero Él ha llegado, mi Señor ha entrado con sus dudas, pero a la vez su gran entrega, naciendo un gran deseo incondicional de ser suya, de arrodillarme, no por obligación si no porque me nace, de complacer y crecer a su lado, de su mano. Unos sentimientos que me atan a Él, pero a la vez, entre la jaula de sus brazos me siento por fin LIBRE de verdad, y ese deseo crece sin control, cubriéndome como una fuerte losa. Sintiendo que mi lugar es el que Él crea mejor para mí.

Porque cuando estando arrodillada a tus pies, me has dicho – Levanta y mírame a los ojos- En ese momento nuestras miradas se han encontrado con nuestras almas y ha sido cuando por fin he encontrado mi lugar. En ti.

Sigo siendo primal, animal de sensaciones, en las cuales me muevo llevándome y sintiendo siempre. Y cuando sus manos rozan levemente mi piel me trasformo en algo más allá que piel. carne y fluidos. Mi deseo traspasa queriendo consagrar toda esa pureza y fuerza entre sus brazos. Así son  estas relaciones, fuertes, salvajes, entregadas, tan llamativas que asustan. Pero si lo encuentras, fluye, apaga el interruptor del miedo y no lo dejes escapar. Porque como bien decimos no hay collar más grande que el qué mentalmente nos sujeta a  nuestro Dueño, en alma y corazón …

Siento por ti…

sientes por mí…

Y juntos sentimos …

 

Tu Bernice

 

 

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