Cartas a Rústic

Desde que conocí a Rústic, mi vida se ha trastocado un pelín. Estamos en tránsito entre la D/s y el mundo liberal, compartiendo. No es para nada un Dominante al uso, es un hombre encantador, tranquilo, muy serio eso sí, pero con un gran corazón. Su manera de entender tanto mi lado sumiso como mi lado Dom es increíble, es  fácil dejarse llevar por él y por la manera que respeta a la mujer, sea o no sumisa.

Tenemos que entender que a veces la gente se piensa que ser sumisa, es ser una mujer a la cual se usa, se desprecia, etc, etc…No voy a entrar en volver a explicar lo que ya todos sabemos. Un buen Dom, no es un maltratador, ni psicológico ni físico, es una persona que complementa una parte de ti, ya seas mujer o hombre.

He querido diferenciar esta sección de otras experiencias o relatos, porqué es una parte muy importante de mí . Esta es mi primera carta. Espero que os guste…


 

Carta primera

BlogSiente, es la palabra que te define desde que te conozco. Esa que he tomado prestada para mis post, o mis escritos. Ya dos meses desde que me perdí en tu mirada, así sin más. A veces pienso que debería de haber huido nada más encontrarme con la oscuridad de tus ojos, pero a veces no somos capaces de gestionar momentos y esa fue mi debilidad. Sabes que en mí, en mi vida no había cabida para un Dominante y menos uno como tú.

Pero quizá ya no se trata ni de eso, el Dom está , pero el hombre también y quizá eso también lo complica todo.

Cuando ayer te hable de esta nueva entrada en mi blog, me cuestionaba si era bueno ser tan sumamente sincera, pero es algo que no puedo evitar, así que después de muchas vueltas de si lo hacía o no, he decidido escribir; aún sin saber si esta carta te llegará.

Todos tenemos nuestra propia guerra que pelear y a veces nadie nos entiende, incluidos nosotros mismos, esa tormenta interior que lucha contigo misma, con los demás y por mucho que te digan acabas siguiendo el camino erróneo o no, el que quizá te haga de nuevo sufrir, o no.   

Respiro e intento dejar la mente en blanco, ya sabes lo que me cuesta, pero estoy en ello.

Me quieres hacer sentir libre, esas fueron tus palabras este fin de semana. Y lo consigues, pero no de la manera que tú entiendes, mi libertad  entre tus brazos va acompañada de lo que siento por ti.

Después de tanta palabrería cursi y quizá carente de sentido, voy a explicar cómo me sentí en esa liberación a la que me has hecho llegar.

<< Lujuria, pasión, desenfreno, sexo en estado puro. En tus manos mi cuerpo se transforma en puro libertinaje, me olvido de todo para ser perra, muy perra. Me transformo en un cuerpo cargado de depravación saturando cada una de mis células, explotando en puro vicio, dejo mi mente en blanco, simplemente.

Me agarras por la espalda y abres mis piernas sin medida, siempre abierta para ti me recuerdas, solo esa acción ya me moja. Empiezo a ser incapaz de contener esa humedad cuando estoy a tu lado, todo me la provoca, tu olor, tu mano acariciando mientras vemos la televisión, tu sonrisa que no me ocultas por ser yo.

Cuando accedes sin tan siquiera pensar a mi sexo, humedo, caliente, dispuesto es cuando compruebas mi excitación, esa que sin dudar enciendes.

Te adentras; tus dedos, tu mano, ya ni sé. No puedo contener los gemidos y  me empiezas hablar, empiezas hacer que mi mente fluya, sin más, tus palabras son las que me evaden del exterior, solo concentrando mi mente en el movimiento que hace tu mano dentro de mí, y llega el primero sin avisar de manera fuerte, arrasando, quemando en mi interior de manera dolorosa y placentera a la vez. Pero no acaba aquí todo, no es suficiente, nunca lo es. Me bajas los pantalones y las bragas, se acabó la película, ese sofá va acabar muy mal.

Me sujetas con fuerza, por detrás, creo que sabes como me excita que lo hagas, notar esa fuerza me pone de un cachondo indecente, mucho.  

Y vuelves a la carga, con fuerza, no eres sutil ni mucho menos delicado, todo lo contrario, eres salvaje, abrumador, me extasía esa manera de sentir contigo.

Vamos a por unos cuantos más, pues eres incapaz de dejar de provocar orgasmos uno detrás de otro, mi placer es tu placer, tu excitación se eleva y puedo notar tu polla apretando  mis nalgas mientras tu otra mano estira mis pezones a la vez, entras y sales de mí, me abruma, me calienta ¡¡¡EXPLOTO!!!!! y esta vez, no se decirte cual, es sin duda el inicio de un río de placer que se desborda entre mis piernas.

Has hecho que me libere, soy libre entre tus brazos y dejo que mi cuerpo fluya. Te tienes que remangar la manga del jersey, estoy mojando todo, noto mi humedad salir a chorros entre mis piernas, pero sigues, quieres más y así me lo haces saber.

Me rodeas con más fuerza aún si cabe y en ese momento es cuando me pides que yo busque mi propio placer, que me deje ir del todo, que te de ese gozo que deseas de mí. Y lo hago como una perra en celo, me muevo, me dejo ir, me asalvajo entre tus brazos. Y libero todo mi ser, dejando que mi cuerpo eyacule la pasión contenida que solo tú has sabido extraer de mí. Llegando ser un manantial de lujuria que deja su rastro en el sofá, en mi vida había mojado de esa manera y eso te gusta. Dejo de estar contenida para ti, mi entrega es algo más porque eres tú, en el fondo sé que lo sabes.

Cuando me llevas a la cama, me toca devolverte todo el placer que me has proporcionado, te bajas el pantalon, quieres correrte en mi boca y yo alimentarme de tu deseo, de lo que he provocado hace un rato “Dejándome la piel” entre tus brazos.

Me encanta tu polla, tenerla en la boca, lamer, adentrarme en ella lo máximo que puedo, notar como palpita dentro de mí, como mis labios y mi lengua provoca eso en ti, adoro tu sabor cuando explotas, caliente, y como gimes y te retuerces, mientras yo devoro ese placer que me has entregado.

Y esta es una tarde normal nuestra, una peli en el sofá… ¿Verdad?

 

Vuestra Bernice