Carta 4

Tan solo una canción y el recuerdo de ti en mí. Silencio que me envuelve mientras dejo que las palabras nazcan de nuevo. Leyendo el libro de mi amigo y compañero, Eseka, me doy cuenta de que todos tenemos nuestras propias calles, esas que a veces elegimos sin tan siquiera saber a dónde nos llevan e incluso cruzamos de unas a otras sin rumbo fijo.

Deambular por la vida, es difícil, en contrapartida el ser humano tiene tendencia a establecer sin darse cuenta pequeñas manías o pequeños tics residuales de vidas anteriores, de momentos que te han acompañado, de los cuales, a veces y sin sentido te han dejado un mal sabor de boca, pero no te acabas de fumar la última colilla, no acabas de apagar ese cigarro que te quema en la yema de los dedos…

Y tú dirás, a qué viene tanto run run, es el preámbulo de lo que quiero expresar. Es un atisbo resumido de lo que te quiero contar. Enredando siempre con  las palabras, transmitiendo a mi manera lo que siento y como lo siento. No es tan complicado, simplemente escribo desde dentro, escupo palabras residuales que nadan en mi enredada mente, siendo fiel a lo que de verdad quiero compartir. No soy una escritora al uso, jamás lo seré, no me gusta el tecnicismo de un texto, me encanta perder el contexto y volver a reencontrar lo que quiero decir más adelante.

Soy una puta romántica, enamorada de una mirada triste y distante, de unas manos ardientes y fuertes, de un olor que se te mete tan dentro que a veces te ahoga.

Soy una puta enamorada de lo que no dices, mientras yo entiendo a mi manera esos silencios constantes.

Soy una puta enamorada de mis propios miedos, de esas lágrimas residuales a momentos.

Porque por mucho que lo niegue, soy una puta enamorada de la vida, de las sensaciones, de ti.

De esa boca que cuando me besa y me devora quiere ser la última vez, eso es lo que transmites que cada beso, cada caricia, cada abrazo, cada silencio es un final.

 

Pero todo esto, lo creas o no, son los orgasmos residuales que dejas en mi mente, es todo lo que te entrego cada día, son mis dudas, mis miedos, soy yo. Como tú eres tú.

Pero sigo siendo incapaz de no ser una puta enamorada, de ti, de tu fin, de esa fábula literaria breve, que nos extrae el animal que llevamos dentro.

Esto al fin y al cabo, no es como escribir un libro. Son cartas sin sentido. Nunca se sabe, quizá el día de mañana las volveré a leer recordando tu mirada, esa especie de vida que intenté crear contigo y que no tuvo un final feliz, o tal vez las leamos juntos recordando entre risas cómo éramos de inconclusos en esos momentos, como a veces las calles  por las cuales caminábamos se nos hacían pequeñas y otras parecían avenidas infestadas de gente.

Como a veces compartimos momentos íntimos con otros cuerpos y como a solas se nos escapa por la piel esos momentos residuales.

Pero sigo siendo una puta enamorada a esa entrega que me pides cada día, esa que poco a poco te llena la boca cuando hablas de ella.

Porque al fin, y yo si tengo un fin: he acabado siendo tu puta enamorada.

Tu Bernice