‘Mile High Club’ O Sexo en el aire

‘Mile High Club’ O Sexo en el aire

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Hace unos días hablando con Björn, me puso en conocimiento de este club. Ya sabía que existía la tendencia a la fantasía de follar en los aviones, pero de eso a un CLUB.

Así que me puse a investigar, buscando información.

El club de una milla es una jerga para las personas que han tenido relaciones sexuales a bordo de un avión.

Lo primero que me encuentro por san google, es que esta practica está más extendida de lo que yo creía. Y ahora cuando vea gente con un pin en la solapa sabré que son miembros del club. ¿Que morbo, no?

Para formar parte y por lo que he leído existen una serie de requisitos, aunque se ve que no es muy complicado ¿Y qué lo es en relación al sexo?

Requisitos:

  • Vale todo, desde un magreo rápido en el propio asiento mientras vemos pasar las nubes por la ventana, hasta cuando es posible meterse en el baño y follar directamente.
  • Eso sí, para pedir membresía en el club solo servirán los polvos llevados a cabo a partir de una milla de altitud (es decir, 1.609 metros)
  • La junta directiva del Mile High Club (que no da puntos ni descuentos) comparte algunas pautas para asegurarse el éxito: buscar a un pasajero que viaje solo y negociar con su compañero de asiento para que cambie de sitio con cualquier excusa.
  • Especialmente aconsejables para este fin son los vuelos nocturnos (los llamados Red Eye Flights) mientras el resto del pasaje dormita
  • Evitar las practicas con turbulencias.
  • Ser consciente de que todo lo que hagas, sobretodo en el asiento, no cree malestar al vecino de al lado.

Es una práctica muy interesante, la próxima vez que suba a un avión no sé si voy a poder evitar dejarme llevar. Y así quizá os cuente esa experiencia.

O dejo un enlace de la pagina del club, donde una usuaria explica su aventura sexual…

The mile high club

Cuerdas

Cuerdas

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Estaba arrodillada en el suelo, solo llevaba puesto un fino body de lencería negra. Mi vista al suelo y mis palmas hacia arriba sobre mis rodillas. Él se acercó hacia mí, desprendía un olor muy característico como a madera, a bosque y rocío. Me había dicho que tenía que centrarme en las sensaciones, elevar mi mente, entrar en un estado de relajación que me llevara a disfrutar de sus cuerdas en mi piel y de sus manos anudándome. Por lo tanto acompasé mi respiración y me empecé a centrar en esas sensaciones y su olor característico me ayudó a solo pensar en Él.  Puso las cuerdas a un lado, cerca de mi cuerpo. Y se arrodillo a mi espalda sintiendo su pecho cerca de mí. Pude sentir el palpitar de su corazón, cerré los ojos dejando que el sonido de sus pulsaciones me adentrará y se empezará a entrelazar con el mío, siendo así acompasados, uno solo. Su mano derecha se deslizó por mi clavícula con un roce suave, siguió desplazándose hasta mi nuca apartando suavemente mi pelo, siguió y me agarro el mentón y con fuerza y de un solo movimiento hizo que mi cabeza fuera hacia atrás y mis ojos le mirarán directamente, se acercó a mi oído y me susurro:

-Quiero atarte a mí, quiero que en tu piel mis marcas, quiero que seas mía. Y en cada nudo experimentes la liberación que te otorga estar atada a mí.

Mientras me decía eso balanceaba mi cuerpo al ritmo del sonido de su voz, muy suave, meciéndome en sus brazos, sutilmente, dominando mi cuerpo como si fuera una muñeca de porcelana. Ese movimiento tan lento, tan efímero me transporto a su mundo haciendo que fuera en sus manos SUYA, mientras seguía con esa suave fluctuación sus labios acariciaron los míos. Sentí su aliento adentrarse en mí, cuando susurro en mi boca. MÍA.

Alargó su mano mientras me dejaba apoyada en su pecho y cogió la primera cuerda. Empezó a vestir mi cuerpo con sus manos hábiles y expertas, sin apretar demasiado, pero sin ser demasiado flojo, con una rapidez inverosímil, mientras mi cuerpo era moldeable  y yo me dejaba llevar por cada movimiento que realizaba conmigo. Mi cuerpo laxo seguía la corriente que la marea de sus cuerdas ejercía sobre mí. Mis músculos eran plastilina entre sus manos. Y sentía el calor de ellas posadas sobre mi piel despertando a su musa, siendo simplemente su reina, abrazada a Él y sus cuerdas.  

Me dejó completamente atada y privada de movimientos en el suelo, mientras me admiraba, esa privación no hizo más que despertar en mí la percepción de unión con Él, confianza que crecía en el confinamiento de sus cuerdas en mi cuerpo. Cogió mi cuerpo entre sus brazos y me osciló entre ellos como cuando se arrulla a un bebé. Sintiéndome pequeña entre su fuerte cuerpo y  a la vez enorme pues era su todo. Me habló suavemente, aunque sus palabras podían sonar desagradables a otros oídos para mí eran especiales de su boca.

-Mi zorra, mi adorable Gata. Eres mía. Solo para mí.

No podía solo que asentir mientras me empezaba  a retirar las cuerdas poco a poco, esta vez no era veloz en su movimientos, eran pausados calmados y su respiración entrecortada. Pude notar debajo de mis nalgas  que se apoyaban en su pelvis como su miembro henchido palpitaba fluctuando entre el deseo y el hecho de sentirme de esa manera, tan suya.

Sosegado, lento muy lento, pausado, me desato creando de ese momento un acto casi ceremonial mientras sus labios besaban las marcas que las cuerdas habían dejado en mi piel. Me tumbó de nuevo para poder acabar de desatar todos los nudos y yo me deje  llevar por sus movimientos, mientras sus manos y su roce ya habían surgido el efecto esperado en mí y mi sexo estaba húmedo.

Note como la última cuerda se deslizaba por mi piel y puede admirar mi epidermis marcada, un sendero que llevaba puesto su nombre. Cuando esa cuerda cayó al suelo, él simplemente me sonrió, me agarró de nuevo en sus brazos elevándome del suelo y me dirigió hacia una mesa que había al fondo de la habitación allí me bajo de nuevo e hizo que me apoyara contra la mesa, dejando descansar la mitad de mi cuerpo sobre ella mientras mis nalgas eran acariciadas por su mano. Al rato pude escuchar como bajaba su cremallera y  a la vez su otra mano desplazaba la poca tela que tapaba mi sexo.

Me penetro de una fuerte estocada haciendo que mi estómago se clavara en la mesa, pero no importo pues sentí  su delirio y su amor en esa primera embestida. Siguió penetrando, ahondando en mí, fuertemente mientras la fricción me provocaba gemir y el roce de mis pechos contra la madera provocaba que mis pezones se friccionaran a cada movimiento.

-¿Eres mía? ¿Eres mía?- me dijo entre gemidos, entre embestida y embestida.

-Sí mi Amo, suya, solo suya- Contesté entre jadeos.

Con una fuerza devastadora dio su última estocada dentro de mí gritándome…

-¡Ahora córrete!

Pude sentir como se vaciaba dentro de mí mientras yo culminaba a la vez, con Él. Siempre suya. Siempre mío.

 

Vuestra Bernice

Juegos perversos del coleccionista

Juegos perversos del coleccionista

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Sentada esperaba su turno. Iban entrando una detrás de la otra. Su paciencia estaba casi al límite, cinco delante de ella. Con su tiempo. Su desnudez y el estar de rodillas no hacían que fuera más fácil. Casi había pensado en levantarse e irse de allí dejando a su Señor con su harén de perversión. Para ser la favorita esa tarde le estaban pasando todas las hermanas por delante. Seguramente sería por haber utilizado la semana pasada la palabra de seguridad, pero tenía claro hasta dónde iba a permitir ser usada. Su carácter en el fondo era lo que más le gustaba, las otras perritas son domables ella era una gata en celo, cariñosa y consentida pero arisca e irascible otras veces.

Quedaban tres delante de ella, el frío suelo se clavaba en sus rodillas y casi se podía oír el ronroneo constante de la gata frente a las lamidas de las perritas, que con su cabeza agachada no se movían ni un ápice de su posición perfecta. Ella sin embargo altanera mantenía la vista enfrente, su espalda recta y sus ojos se clavaban en los de su Amo cada vez que esté abría la puerta y le lanzaba una mirada de advertencia junto una sonrisa lasciva. Se la estaba jugando y lo sabía, tanta altanería y falta de respeto le iba a pasar tarde o temprano factura.

Él la observaba cada vez que abría la puerta  impasible, no era fácil poner a prueba su tenacidad, era una gata, consentida, feroz casi indomable. Pero eso le gustaba de ella, esa especie de entrega no del  todo consentida con la que él tenía que lidiar y luchar. Se había vuelto una quimera conseguir domar a la bestia. Un sueño que le arrebataba noches en vela cuando la observaba mientras dormía. Él coleccionaba mujeres, sí. Pero eso lo hacía desde que su corazón se rompió. En sí la soledad era parte de su día a día, por mucho que sometía no se acababa de sentir pleno e igualmente se encontraba agotado mental y físicamente. Lo que ella no sabía es que el tiempo que pasaba con las otras sumisas la mayoría de veces no eran de índole sexual, simplemente las tenía allí, observándolas, buscando en ellas eso que a él le faltaba.  Solo en esa mujer podía percibir un halo de satisfacción y un deseo apremiante de poseerla.

Por fin se abrió la puerta y llegó su turno, Él la miró. Ella agacho la cabeza ante esa mirada que no acabó de entender, entre tristeza y deseo. Pasó en cuanto le dio permiso para ello. Nada más entrar se arrodillo, sus rodillas en el frío suelo, sus talones tocando sus nalgas sus manos hacia delante, palmas cerradas en el suelo y su cabeza escondida entre sus brazos.

La dejo así un buen rato, mientras sentía como su deseo crecía mientras la observaba tan callada, tan entregada. Sabía que eso podía cambiar en cualquier momento. Se levantó y caminó hacia ella.

Paseo alrededor de ella, imponiendo su presencia, suscitando su deseo.

Su piel brillaba bajo la escasa luz que en ella se reflejaba, mientras su cabello caía cubriendo su bello rostro y sus ojos de gata.

Sintió como las manos de él se posaban en sus nalgas desnudas, no pensaba moverse. Había decidido que hoy sería esa sumisa callada que él reclamaba. Se mordía el labio mientras él acariciaba su piel, mientras su palma calentaba su nalga, sabía lo que estaba por venir. Y lo deseaba.

Llegó como una exhalación, lo sintió en su piel, dolor, calor, picor. Y el silencio de nuevo. Otra vez, dolor, calor, picor en su otra nalga y el roce de su palma acariciando después, su cuerpo se descompensaba levemente, pero mantenía la postura mientras la humedad de su entrepierna crecía y la debilitaba pues su deseo era ser poseída por Él ser la única que suscita esa lujuria que desprendía a su entrega.

—Levanta gatita—levantó su cuerpo del suelo entre sus muslos los fluidos se dejaban entrever. Ella miró a su Amo, como siempre directamente a sus ojos, buscando la aprobación. Sonrío, pues su mayor deseo era ver en sus ojos su entrega, su fuerza como sumisa era para Él ese regalo que había buscado en otras sin poder encontrar.

—Túmbate en la cama y espera.

Se dirigió a la cama ese lugar donde tantas veces había añorado estar. Normalmente la follaba en cualquier lugar, tenía predilección por las mesas.

Tardó en llegar y su deseo era cada vez mayor por la espera. Cuando le vio entrar en la habitación ya no llevaba la camiseta, solo sus pantalones caían desabrochados sujetados por la inminente erección que había despertado en Él, eso le gusto. Se sintió fuerte y apreciada.

—Hoy serás mía—Ella pensó, siempre lo he sido. Ahora me ves…

Cogió sus muñecas y las anudo con una tela de seda roja atándola a la cabecera de la cama. Hizo la misma acción con sus piernas, se sentía expuesta. Pero eso le producía la sensación de un poder que solo Él le podía conceder.  Se acercó a su rostro y vendo sus ojos, esa sensación era para ella sublime, expuesta, negada de movimientos y solo Él y la confianza que deposita, era un todo. Algo que pocos entendían y muchos cuestionaban.

Noto como su boca acariciaba sus tobillos, poco a poco iba subiendo por dentro de sus piernas siguiendo un camino que acabaría en su sexo húmedo y expuesto. Su piel se erizaba mientras lamía la parte interna de sus muslos. Su lengua se paseó de manera suave por sus labios y ella se contrajo, su cuerpo le pedía más cercanía, pero jugaba con ella y sus ataduras limitaban sus movimientos dejándola en el espacio de querer más y no poder tenerlo. Siguió castigando su piel sensible, sus gemidos inconscientes se escapaban seguidos de  por favor y más.

—Necesito más, más…

—Shhh, lo sé…

Su lengua se paseaba de manera lasciva entre su entrepierna otorgándole solo una leve caricia, un sutil roce que la hacía volar levemente para recibir de nuevo una bofetada de realidad y frialdad. Hasta que noto sus dedos entrar en ella, húmedos, muy húmedos. Pues  así estaba mojada, conteniendo cada suspiro, centrándose en cada sensación.

Su lengua, sus dedos, su movimientos…

—Ufff, no pares por favor.

—Aguanta.

¿Que aguante? Pensó

—No podré, así no…

—Aguanta

Y de mientras seguía torturando su interior con sus dedos, desgarrando por dentro ahondando en ella de manera fuerte, muy fuerte… y su lengua absorbía todo de ella, todo lo que le entregaba.

Dolor, placer, dolor…

Iba a explotar de un momento a otro, no podía contener más el placer que le estaba dando con sus dedos y su lengua.

—Aguanta, gatita—Dijo separándose de ella.

—Diosss…—Placer, dolor, placer, uffff, sus dedos me destrozan, su lengua me posee, no puedo más—Pensó sin ser capaz de decir nada más en alto, que gemir, jadear y gritar.

Siguió esa dulce tortura en su sexo, que ya chorreaba de placer. Más y más profundo, más y más fuerte, llegando hasta sus entrañas, absorbiendo de ella su esencia.

—Ahora…

Gritó mientras sus dedos marcaban un ritmo frenético. Sus gemidos se perdieron entre contracción y contracción. Dejándose ir, perdiéndose en el regalo que le había otorgado su Amo.

La soltó observando su cara de ángel sonrosado. Ella lo miró embelesada, su Señor, estaba enfrente de ella. Pudo observar como el contorno de su boca aún estaba lleno de los fluidos que ella le había dejado, una vez suelta del todo se arrodilló frente a Él y empezó a lamer sus comisuras saladas por sus flujos, dejando así a su Señor limpio de su esencia. Él sonrió cuando ella acabó y la abrazo…

 

 

Vuestra Bernice 

 

Mujeres maduras y el sexo

Mujeres maduras y el sexo

Esto es como todo, en este caso la pregunta viene lógicamente de una de mis seguidoras maduritas…

Como siempre y lo primero que hago es buscar en Internet, dejándome así…

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Como puede ser que al poner en el buscador MUJERES MADURAS Y EL SEXO, lo que me encuentre sea esto…

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Le doy otra oportunidad cambiando la palabra SEXO por SENSUAL y que me encuentro, pues mas de lo mismo…

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No es de extrañar que una mujer “madura” que quiere conocer más de su sexualidad no encuentre con cómo, dónde, y a quién preguntar si en Internet todo lo que sale es pornografía.

¿Mujeres maduras como vivir su vida sexual?

Esta pregunta es más adecuada, así que en el contexto de buscar información ya sabemos que tenemos que matizar mucho, sobretodo en lo que al sexo se refiere.

Ante todo voy aclarar que lo primero es reconocer la sexualidad como algo cotidiano, se debe de vivir en la madurez como algo muy normal, la edad no implica no tener deseo de satisfacer tus fantasías, al contrario.

Creo que el mayor problema que nos podemos encontrar como a cualquier edad son los tabúes, y en cada generación son diferentes. Todo y como siempre dependerá de la intimidad y el clima que se genere a la hora de hablar de ello, al fin y al cabo es un tema que nos inquieta.

Pues a mujeres entre los 40 y 70 años. Hablamos de sexualidad madura, no de primeras experiencias sexuales.

A esta edad la mayoría quieren saber si lo que les pasa a ellas a nivel individual tiene que ver con lo colectivo de las mujeres. También se puede pensar que si se hubiera hablado en su momento, cuando se era más joven no habría tanta desinformación como la que puede haber en un sector amplio de las mujeres maduras.

Pero como yo digo siempre nunca es tarde si la dicha es buena…

Para mí uno de los factores preocupantes en la madurez de la mujer es no conocerse así misma lo suficiente.  La sexualidad propia y placer a una misma, es una base importante de auto-conocerse. La sexualidad se va a adaptando constantemente y de lo que se trata es de dar respuesta a lo que te va apeteciendo, es sencillo; eso que te pide el cuerpo, pues a eso haz caso, las necesidades son así, si apetece no pienses en la edad, etc… Tienes que ser capaz de aceptar con libertad lo que deseas, sin prejuicios.

 El deseo se crea, no brota…

Ese supuesto de que el deseo masculino es innato, no es así, es como todo. La misma capacidad tenemos las mujeres que los hombres, pero claro, hay que tener también un entrenamiento para ello.

Simplemente tienes que abrir tu mente, dejar que ese deseo crezca y buscarlo, yo siempre digo que la mente juega un papel muy importante en nuestra sexualidad, así que no te pienses que por ser mujer tu deseo no nace, solo lo tienes que trabajar, hacer que brote, y dejar que tus fantasías vuelen si prejuicios.

 

 

Vuestra Bernice

 

 

 

 

 

Garth Knight

 

NATURALEZA Y BONDAGE EN LA CONVULSA OBRA DE GARTH KNIGHT

Bajo el hermoso influjo de la luna redondeada, plácida y brillante donde los rayos despuntan con el fulgor reluciente de una fuente azul, está ella, hermosa. Sus cristalinas pupilas miran impasibles, sus añiles ojos observan de manera veleidosa, ocultando su mirada en algún que otro momento y volviendo a embrujarme  cuando directamente se clavan en mí.

El tallo leñoso adora su cuerpo, ramificando desde el suelo su altura hacia el mismísimo cielo, y se ve tan bella, allí anudada; no puedo dejar de observar, como inconscientemente se muerde la comisura de los labios, sin decir palabra, mientras espera, impaciente, que haga o diga algo. El tronco a la cual la he atado se confunde en colores variables según la forma que descama la corteza, siendo una bella imagen mientras su piel lechosa y sus pezones rosados son el foco de atención por encima del color pardo gris o pardo rojizo- es escuamiforme- y los  surcos oscuros y grandes planchas que forma la naturaleza viva son el contraste ideal para su piel y mi cuerda.

Agarro mi cámara, quiero observar desde su lente, parto de su imagen que ya constituye un todo, no invento nada, pero a través de mi lente necesito captar lo que mi pupila observa, siente, lo que mi mente  desea al verla así. Me encuentro entre el eslabón, de crear lo ya creado, no parto con un lienzo en blanco pues ella es real, pero lo que transmite es lo que deseo captar. La cámara me incita y me obliga a crear a través de la visión. Que vean lo que yo he visto reflejado,  y sea una reacción estética en cadena, luces y sombras dibujados en las líneas de sus curvas, matices de colores, sensaciones. Me quedo absorto en mirarla, sé que ella siente deseo, como lo siento yo y la observo, tal estado se asemeja al de una película virgen: parece inerte, pero es tan sensitiva que una fracción de segundo genera vida en ella (no sólo vida, sino una vida).

Cuando acabo de captar en imágenes lo que quería plasmar, dejo la cámara a un lado, y me acerco a ella.  Huelo su expectación, su humedad rezuma libre por su entrepierna, su aliento entrecortado se escucha de fondo entre el crepitar de las hojas cayendo.

La observo, como quien admira a un duendecillo, sé cómo es, revoltosa, juguetona, esas cualidades que admiro que hacen que su entrega sea pura, real, y consciente, no porque lo dictan unas normas escritas, no por un protocolo, por qué es así.

Sus cristalinas pupilas están expectantes, mirando directamente, le encanta penetrarme con ese añil que son sus ojos.

Me acerco, quiero mantenerla allí un rato más, a mi merced, degustar su piel poco a poco. Quiero recorrer cada centímetro con delicadeza, con movimientos lentos, deseo percibir cada minúsculo estremecimiento de su ser. Solo mi roce, solo mi voz, solo ella y yo.

Necesito adentrarme en su mente, ser parte de su mundo y que cuando me sienta ya no sea capaz de sentir  a nadie más, que sea tan MÍA como nunca ha sido de nadie, quizá su cuerpo no es virgen y otras manos lo han tocado, pero donde quiero llegar  sé que nadie ha estado.

No dice palabra alguna- callada me sonríe- esas sonrisas que retan, esos ojos que hablan por sí solos.

Diálogo con su piel y con la yema de mis dedos recorro de manera lenta, suave, casi superficial sus muslos, puedo ver como se eriza y estremece ante el tacto de mi mano. El camino que he iniciado es pausado, gradual, la caricia ni se podría considerar así pues es efímera como un soplo de aire, como brisa sobre su epidermis. Pero así quiero que me sienta y mientras mi liviano movimiento asciende por el interior de su entrepierna; con mi aliento cálido y cercano fraguo como si de metal se tratase el candente deseo que crece en sus entrañas, mientras ahoga los suspiros e intenta mantenerse quieta.

Mi aliento es un soplo de aire fresco sobre su sexo ardiente, el olor que desprende me erotiza, es suyo, característico, incomparable, y despierta mis oscuras sombras…

Me deleito en sus labios, en su humedad, con mis dedos, lengua, boca; mientras su impasibilidad empieza hacer mella, pero no quiero- aun no- que pierda la cabeza, deseo poseer todo, ser dueño de todo su ser y para eso la tengo que llevar al mayor éxtasis que nunca haya conocido. No quiero que se rompa, a no ser que sea entre mis brazos, que note como se desfragmenta en pedazos culminando mientras absorbo cada gemido que se le escape, ahogando cada grito que le torture.

Le empiezo a desatar las cuerdas que han rodeado su cuerpo, liberando su piel y acariciando cada dulce marca que ha dibujado  el cáñamo con sus hebras, las líneas en su epidermis me estremecen. Mi miembro pulsa por entrar en su cuerpo y perderse, deslizarse dentro con su longitud; como una serpiente que se adentra en una cueva oscura, buscando la comodidad del calor que emana entre sus paredes.

Cuando la he acabado de desatar me abrazo a su cuerpo, mientras nuestras respiraciones se acompasan, y puedo notar la incesante necesidad de ser el uno del otro.

Tiro de su cabello hacía atrás forzando que su cabeza se sostenga en el aire, sus pechos turgentes, sus pezones rosados provocan que los muerda- que los estire con mis dientes- me entretengo con ellos un rato, para después pasar a su cuello y muerdo- sí, con hambre- solo deseo devorar mis ganas, alimentarme de lo que me entrega, para alcanzar mi placer máximo. Es mi zorra, mi puta, mi mujer, y es solo Mía.

Le suelto y me observa directamente a los ojos- sé que me dicen- es su turno. Se desliza hasta caer de rodillas, su boca se dirige directamente a mi polla; primero relame de manera suave la punta, casi rozando- la muy puta me pone a mil- y sabe que como siga así no contendré mis ganas de follar su boca- aun sabiendo que le provocan unas arcadas insoportables- No tardo en agarrar su cabeza y forzar que se adentre más, nada más hacerlo le proviene la primera arcada- ¡Ufff, ese sonido!- la miro, y puedo ver como se le desliza la primera lágrima, dejo que respire, que vuelva a lamer a su antojo, a su manera- hasta que le vuelvo a meter todo lo que puedo en su garganta- una nueva arcada le hace salir intentando coger aire de nuevo. Tengo mi polla a punto de explotar, solo de ver cómo me clava esos ojos desde abajo cuando me la chupa, solo con eso sería capaz de correrme- eso y que sé que no dejará que se le escape ni una gota- con eso consigue desatar mis demonios, enardecer mi lujuria y otorgarme placer, sabe cómo complacer mis deseos ocultos. En última embestida me adentro sin piedad- sé que lo aguanta aunque le cueste- su esfuerzo por retener mi miembro provoca mis espasmos, las contracciones acaban provocando que destile toda mi esencia en su boca, ella se alimenta,  lame, traga sin dejar que una sola gota se escape- al levantar su rostro, veo como le cae por la comisura los restos de mi eyaculación, es una vista preciosa y digna de admirar. Me sonríe a sabiendas de que me ha complacido y relame lo que ha quedado- Le ayudo a levantar, ahora solo deseo abrazarla, dedicar esos minutos de amor por todo lo que me otorga con tanta pasión y devoción.

 

 

Vuestra Bernice 

 

Hipersexualidad y cómo abordarla en el Bdsm

Hipersexualidad y cómo abordarla en el Bdsm

Word cloud for Hypersexuality

 

Tema complejo el que me ha tocado escribir, creo que a mis lectores les gusta ponerme las cosas complicadas.

Vamos a empezar desde el principio y veré a dónde me lleva…

¿Qué es la Hipersexualidad?

Primero recalcar que los propios sexólogos no han llegado al consenso de lo que sería la hipersexualidad, pero para eso tenemos un maravilloso grupo de washapp donde cuento con maravillosas expertas sexólogas en el tema a las que he pedido información… Y lógicamente una investigación no sería adecuada sin el punto de vista de una psicóloga. Así que tirando de amigas y compañeras, vamos a ver lo que sacamos en claro de esta difícil cuestión.

Se define la hipersexualidad como el incremento frecuente, excesivo e incontrolable del deseo y de la actividad sexuales.

 Conocida como ninfomanía en mujeres y como satiriasis en hombres…

Vamos a destacar las opiniones que han surgido del debate que he creado en torno a la pregunta: 

Habría que saber mucho más datos. Pero en la mayoría de las veces lo padecen los hombres derivados a otros problemas de salud. Los niveles hormonales afectan bastante para tener tanto impulso sexual. Esto puede afectar en su vida social y emocional con una adicción y todo lo que esto conlleva. ( Nass, compañera de la  La Mirilla de cupido)

Aunque no es la especialidad de Laura Marcilla ( Colaboradora en Psicomemorias )  ha aportado  su granito al debate ;

Laura me comenta como he dicho anteriormente que se tiene opiniones muy variadas al respecto, matiza que a casi nadie le gusta llamarlo hipersexualidad, porque en el contexto;  ¿Cuanto sería demasiado sexo?, si se entra en ese juego de algo que es demasiado también se podría entrar en ese algo que es demasiado poco. Interesante ¿Verdad? Me sigue explicando que no hay una cantidad adecuada de sexo, todo se podría “medir” según la persona, su día a día, su tiempo libre, y según eso podrá permitirse tener relaciones X, deseo sexual X, etc… sin que afecte a su vida diaria. 

Entonces cuando es ADICCIÓN AL SEXO que quizá es la ETIQUETA que mejor puede hacer referencia al tema que tratamos; 

Laura me dice esto: Se considera un problema cuando dura más de seis meses y ademas esta afectando a tu vida laboral, personal, relaciones o personas que quieres. Y recalca el como tratarlo, dejando de lado el manual diagnostico, que la mayoría coincide que el problema no es el deseo sexual en sí, porque tener deseo sexual no es malo al contrario es un síntoma de salud , y lo que hay que trabajar es el control de impulsos poniendo el limite de cuando practicar o no sexo.

Y acaba con este comentario…

Y que hay que tener mucho cuidado a la hora de etiquetar. En sexología y en psicología en general. Porque muchas veces cuando lo haces, la persona ya se queda con ese “diagnóstico” y ya no es una persona con X problema. Ya se ve a sí mismo/a como una ninfomana, como un depresivo, como un eyaculador precoz, etc… Cuando no hay dos casos que sean iguales aunque compartan un mismo diagnóstico.

Todo lo anteriormente comentado coincide con lo hablado con la Psicóloga y añado información aportada por su parte;

El componente biológico de las adicciones se atribuye a la búsqueda de las sensaciones asociadas a la dopamina. Cuando una persona se vuelve adicta a una conducta o estímulo, adquiere una dependencia de tipo físico y/o psicológico y desarrolla también tolerancia al objeto de adicción; esto significa que para obtener el mismo efecto fisiológico requiere una dosis cada vez mayor.

Por lo tanto sacando conclusiones; el deseo sexual es algo positivo en nuestra conducta diaria, siempre no afecte a nuestra vida y como se ha dicho no se puede medir, en sí todos tenemos épocas en las que nuestra libido o apetito sexual esta más activo, y otras en que esta en momentos más bajos.

Hablando con ellas después de tratar el tema de la HIPERSEXUALIDAD ,cabe destacar y pensando en el BDSM que si lo piensas bien nos podemos encontrar con un HANDICAP.

HANDICAP EN EL BDSM: LOS ROLES.

En este punto es donde quiero contestar a la pregunta: ¿Como abordar la adicción al sexo en el BDSM?

Hemos llegado al consenso hablando que la diferencia erradicará en los roles, y es bien sencillo…

EL ROL SUMISO

En el rol sumiso, la cosa no será complicada ya de por si el sumiso/a esta supeditado a que le controlen los orgasmos, es parte del juego, por lo tanto será una manera de poder controlar por parte del dominante esa adicción al sexo. No solo controlando el orgasmo también el uso de ciertos juguetes etc… reduciendo así el nivel de dopamina que genera e intensifica esta adicción.

E incluso y la mayoría de veces las sensaciones y estímulos generados en el BDSM no están ligados a la relaciones sexuales, por lo tanto puede ser una manera de control, regalando a nuestro cerebro otras sensaciones que nos pueden apartar con el tiempo de esa adicción sexual, lógicamente y como todo, no se puede considerar esto como un tratamiento adecuado a su problema y como todo debe de ser controlado y tratado por parte de un profesional.

 

EL ROL DOMINANTE

Aquí es donde entra el HANDICAP , en este caso el dominante no puede ser controlado.  Y por eso mismo no acabo de ver relación en la manera de abordarlo con el BDSM, más bien sería un caso personal a tratar como cualquier persona y el control decaería en el mismo dominante y en su manera de enfrentar esta adicción si fuera tal como para poner su vida personal patas arriba. Buscando lógicamente la ayuda necesaria en profesionales para así poder poner CONTROL a esos impulsos y poniendo limites a la hora de practicar sexo. Por que lo que sí me queda claro en el caso de este Rol, es que si eso no se hace, si esta persona no controla esos impulsos teniendo al cargo a un sumiso/a esta faltando a una de las premisas de un buen Dominante y es que primero se tiene que controlar el mismo para poder cuidar y ejercer el rol como se debe y sin interferencias que puedan causar daño a su sumiso/a.

TODA ADICCIÓN TE SOMETE …

 

 

Os dejo un interesante documental …

 

Vuestra Bernice