Fantasías… O como poner picante a tu imaginación…

Fantasías… O como poner picante a tu imaginación…

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Que todos tenemos fantasías es indiscutible porque quien me diga que no… ¡No me lo creo!

¿Pero porque tenemos fantasías? Te has parado a pensar en un momento el motivo…

De niños fantaseamos, inventamos, y montamos historias con personajes e incluso pasamos por esa etapa de amigo imaginario. Pero de mayores con la madurez se puede tener tendencia a pensar que esa etapa la dejamos atrás,  pues no, es una capacidad que tenemos los seres humanos y que se puede usar a lo largo de la vida. Unos quizás la tenga más activa y otros la usen menos.

Fantasear es usar la imaginación, imaginar otras realidades que se viven en la mente.

En el plano sexual usar esa imaginación, esa fantasía dejando que nuestros pensamientos eróticos se disparen puede resultar muy excitante y a la vez si se sabe entrelazar mente y cuerpo se puede desencadenar una respuesta sexual muy placentera.

Nunca te has parado a pensar que las fantasías evolucionan como lo haces tu mismo/a… Pues si. El desarrollo de las mismas están relacionadas  con el propio desarrollo sexual de la persona, y a su vez con las propias experiencias que se van viviendo. Una vez abierta la caja de Pandora de las fantasías, vas buscando fuentes de inspiración que te ayuden a estimular esos momentos. Como digo siempre, se tiene que tener el cargador lleno para disparar ese estimulo en busca del placer.

¿Cómo son esas fantasías?

Es interesante entender que partiendo de la base en que en la mente todo vale y que la temática puede ser muy variada como los gustos de cada uno, fantasías pueden haber de todo tipo.  Pero sin embargo hay una clasificación que me gusta bastante y que puede aportar un conocimiento más profundo sobre la propia sexualidad.

Como nos explica Maltz, las fantasías sexuales se pueden clasificar en fantasías noveladas y fantasías no noveladas.

 Las fantasías no noveladas.

Estas fantasías están totalmente unidas a las capacidades sensoriales que tenemos los humanos. No son historias como las anteriores, sino que son estímulos visuales, auditivos, táctiles, etc. los que nos provocan placer al imaginarlos en la mente.

 

 Las fantasías  noveladas.

Estas son las que más me gustan y las que yo más tengo, jajajja, será por que soy escritora.

Se desarrollan como una verdadera historia, con personajes y relaciones entre ellos. Los papeles del protagonista, por lo general varían desde la dominación, donde el poder y el control son los elementos característicos, hasta un dulce y bonito papel de amado, donde el cariño, la intimidad o la atracción espiritual predominan.

¿Qué ventajas tienen las fantasías sexuales?

 La mente es el motor más importante de activación sexual.

Mejoran la autoestima, ayudan a ensayar posibles prácticas, con ellas puedes acabar superando limites, son creaciones personales y las podemos modificar al gusto. Es una técnica sencilla, creativa, ¡¡¡GRATIS!!!!!

 

FANTASÍAS DE LECTORES QUE HAN QUERIDO COMPARTIR!!!!

  • Dominación, sumisión.
  • Tríos HHM y MMH
  • Vouyerismo
  •  Burlesque
  • Sexo con la novia en su boda

¿Y tú que fantasía tienes?

 

 

Referencias bibliográficas:

  • Maltz, W, y Boss, A. (1998). El mundo íntimo de las fantasías sexuales femeninas: un viaje de pasión, placer y autodescubrimiento. Editorial: Paidós Iberíca.

 

Vuestra Bernice

 

Un lunes cualquiera con él…

Un lunes cualquiera con él…

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Simplemente dejo mi mente vacía, su voz es lo único que se adentra en ella. Seguramente es difícil de entender cuando no se ha vivido nunca. La dominación, es un arte, un sentimiento. Así como la sumisión, solo dos almas que lo sienten pueden entender el sentir que se despierta, ser propiedad, tener dueño a la voz de pronto suena extraño, pero no lo es. Es todo, no solo a nivel sexual, es algo mucho más profundo. Algunos dirán, que es «dependencia». No, no lo es. Yo no dependo de mi Amo, soy una mujer con mis cosas, mis manías, mi carácter.  Y aquí es donde me adentro a explicar mis sensaciones; las que vivo cuando estoy a su lado como su sumisa.

«Un roce, uno solo de sus manos provocando la cálida expectación de la espera.  De pie, tranquila y serena, solo apacigua su necesidad con su mirada posando sobre mí. Enciende un cigarro mientras sigue observando en silencio, no hay palabras, el silente momento retumba en mi cerebro.

Su mirada suele decir todo, su respiración calmada es lo contrario  a la mía que se entrecorta a la espera de saber que va a suceder, vislumbro un brillo especial en sus ojos cuando me contempla.

Mi impasibilidad vocal se atenúa, simplemente mantengo mi silencio, mientras discurre el tiempo, el latido de mi corazón es el único sonido que puedo sentir palpitando con fuerza en mi tórax.

La distancia  empieza poco a poco a ser menos distante, y es en ese momento cuando nuestro universo se contrae para ser un espacio único. Su mano rozando mi piel, avivando el fluir de mi sangre por cada capilar, cada vena, cada arteria, vibrando por todo mi cuerpo, alterando y despertando todas mis terminaciones nerviosas.

La humedad de mi entrepierna fluye revoltosa, mojando el interior de mis muslos. Me acompaña hacía la cama, una vez en ella me pongo a cuatro piernas, como su perrita le ofrezco lo que desea para satisfacer su deseo. Se adentra en mi interior, agarrando mis caderas, clavando sus uñas en mi piel, sintiendo el desgarro frío de entrar sin tan siquiera humedecer la zona, acompañando la entrada con un gemido ahogado de mi garganta. El insondable deseo de ser suya sin miramientos, dejando que la lujuria fluya a borbotones. En ese momento el pequeño dolor que siente mi cuerpo es efímero al placer que me provoca sentir como su respiración se acelera, y la impasibilidad de hace un instante empieza avivar a sus demonios. Me encanta que mi cuerpo despierte la lascivia dormida, que disfrute con cada embestida que golpea mis entrañas. Notar su aliento circulando por mi espalda, acompasando el ritmo que marca su movimiento cuando entra y sale acercándonos  así al umbral del placer, entre la exudación de la piel, el olor de sexo, saboreando la posesión.

Cuando tira de mí como yegua desbocada, agarrándome, controlando cada resquicio de mi domable cuerpo en sus manos. La sensación de abrir las puertas de su infierno, para adentrarme en sus sombras. Creciendo la sensación para algunos contradictoria, de que mi cuerpo es el templo de placer que venera y admira, pues así me hace sentir cuando soy usada para ello.

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 Vuestra Bernice 

Cuando somos Tres…

Cuando somos Tres…

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Un día tras otro. Horas y minutos, segundos, conversaciones que llenan un todo que alimentan nuestra propia manera de ser, creando un vínculo que es nuestro, aceptando nuestra carencias y creando expectativas con besos que llevan sabor a indecencia.

Bésame y desnuda tu alma con el corazón me dices mientras a nuestro lado reposa su cuerpo.

Su larga melena se deja caer sobre la almohada mientras me abrazas y susurrando haces que mi alma se relaje y se sienta querida, las horas compartidas han pasado factura a nuestros cuerpos extenuados…

 

Horas antes…

 

Entro en local expectante a todo lo que va a pasar. Me he puesto un vestido corto, muy corto, sin ropa interior que entorpezca el paso de tus manos por mi piel, muero porque me toques, por tu boca, por tu manera de buscar mi mirada con la tuya. No tardo en ver que estas apoyado en la barra con un vaso de whisky con hielo en tu mano, observando a tu alrededor. Las mujeres no pasan desapercibidas ante tu presencia, ni tu mirada profunda. Tus labios carnosos abrazan el filo del vaso y siento celos de que no sean mis labios, pero sigo un rato más entre las sombras, viendo como se te acercan y se ponen hablar contigo, sonrío, no lo puedo evitar, sé que eres mío y que todo es un juego. Una morena de larga melena se ha separado de sus amigas y se acerca peligrosamente contoneando sus caderas, la observas, yo te observo y veo en tu rostro esa sonrisa ladina que me tiene enamorada. Va a decirte algo pero con la música puedo entender que no la has escuchado bien y te acercas más a ella rodeando su cintura con tu mano. En ese momento me acerco a la barra donde sé que por fin me podrás ver, levantas la vista y nuestras miradas se entrelazan, siento como arde tu mirada.

Me guiñas el ojo mientras presupongo que ella sigue hablando contigo pues afirmas con un gesto. Empieza a sonar una canción que me gusta, dejo mi copa y sin dejar de mirarte me pongo a bailar donde sé que me puedes observar, donde sé que no pasará desapercibido cada uno de mis movimientos, me dejo llevar y sigo acercándome. Un tipo me ha rodeado y tu rostro ha cambiado me deshago de su roce y me dirijo hacia ti, la mujer se ha percatado y te mira extrañada. Te sonrío cuando estoy a unos centímetros de tu boca, pero la miro a ella y le rozo la mandíbula con mi mano, me devuelve la sonrisa y la agarro de la cintura mientras iniciamos delante tuyo un baile sensual con nuestros cuerpos, friccionando nuestras pieles, entrelazando nuestras piernas para sentir nuestro sexo. Mi mano se desliza por su nuca y adentrándose mis dedos entre su cabellera, tiró de su melena y mi boca entreabre la suya mientras nuestras lenguas se entrelazan. Has dejado tu vaso en la barra y tus manos rodean nuestras cinturas. Tú mano se pierde en mi entrepierna y compruebas que mi sexo esta húmedo, caliente. La mujer suelta de nuevo un gemido cuando le agarro el pelo con más fuerza y la dirijo hacia tu boca.  La besas y vuelve a gemir. Creo que el juego le está gustando. No tardamos en irnos de allí, la excitación es evidente y ella nos acompaña…

Nos observa y se puede vislumbrar la excitación que siente, te miro, me miras, y me acerco a ella que nos sonríe, la voy desnudando lentamente, acariciando su piel, besando su epidermis, despertando con el roce de mis manos cada una de sus terminaciones, provocar ese juego que tanto me gusta. Sus labios me buscan, se quieren fundir con los míos pero aún no es el momento.

—Shhhh, a mi manera preciosa— Le bajo las manos a los costados pegadas a su cuerpo, mis labios recorren su cuello, su piel se eriza y sigo sin dejar que me bese.  Mientras mi mirada se torna fría, dura, pero a la vez sensual, juguetona…

Tú estás observando, sentado a los pies de la cama mientras he dejado el cuerpo de la mujer desnudo, expuesto a nosotros.

Ella quiere tomar la iniciativa ¡Estas vainillas! Tanta prisa…

—No tengas prisa en querer comerle la polla tenemos tiempo de sobras—  Me mira extrañada, pero creo que se ha excitado. Bajo mi mano a su sexo ¡Húmedo! Sí, está excitada…

Te guiño un ojo y  sonríes. Ella está expectante, como me gusta tenerlas. Agarro su brazo con fuerza por la muñeca y se lo pongo por detrás de cintura, la giro de manera veloz y casi sin que pueda decir nada  la apoyo dejando sus pechos clavados y sus pezones rozando la fría pared. Todos mis movimientos son seguros, firmes, y a ella se le escapa un gemido. Estoy segura que no acaba de entender lo que va  pasar, pero aún así puedo notar como cada poro de su piel desprende excitación. Mi cuerpo se roza contra el de ella mientras mis labios recorren su piel, su espalda, y la mantengo sujeta no quiero que se mueva.

—Déjate llevar— Le susurro mientras le clavo mi rodilla en su entrepierna  y con un gesto fuerte le abro las piernas.

—Así. Mantente así— Mi mano se adentra en su sexo y todo su cuerpo se eleva ante la sacudida de ahondar en ella. La sigo manteniendo quieta, con fuerza. El poco espacio que tiene no deja que su cuerpo pueda moverse y con eso juego. Su deseo rebosa entre mis dedos, su humedad se acentúa por momentos. Saco mis dedos de dentro de ella y le doy un fuerte azote que la eleva de nuevo.

—¡Dios!— Suelta de pronto. Eso significa que le ha gustado.

Vuelvo ahondar en su sexo, una y otra vez. Mezclo ese placer con el calor que siente su piel cada vez que la azoto. Su humedad empieza a recorrer mis dedos y sé que está preparada…

—Vamos— Le digo al oído mientras la agarro de la nuca y la dirijo hacia donde estás tú.

La dejo a solo un paso de ti.

—Espera— Le digo. Me desnudo delante de ti, dejando caer la fina tela del vestido. Mi cuerpo está completamente expuesto.

Este momento es tuyo y mío, yo soy quien te desnuda, quien te atiende antes de que ella ni tan siquiera te roce. Retiro tu ropa dejando desnudo tu cuerpo y observando que tu excitación es más que evidente pues tu miembro enhiesto da fe de ello.

—Siéntese mi Señor, por favor— Te digo en voz baja al oído.

—De acuerdo pequeña. A ver que haces ahora— . Complacer sus deseos. Eso es lo que voy hacer, para eso soy su sumisa.

Me acerco a ella de nuevo y esta vez sí que la beso, adentrando mi lengua dentro de su boca y despertando en ella de nuevo el deseo, mientras mi mano agarra su cabellera enroscándose entre mis dedos.

—Ahora si. Arrodíllate y lame su polla. Dale placer —  sigo su cuerpo sin soltar su melena mientras ella empieza hacer su trabajo con sus labios sobre tu sexo. Mientras nuestros ojos no dejan de mirarse, de adentrarse el uno en el otro, manteniendo ese contacto, ese vínculo que nos hace nuestros.

La suelto y me arrodillo a su lado y vuelvo a estar donde más me gusta estar a tus pies. Mezclamos sabores y las dos jugamos con  tu miembro. Aquí ya empieza a notarse al animal que llevas dentro y tomas la iniciativa que has estado conteniendo hasta el momento. Te levantas y nos impulsas a la cama, dejando caer nuestros cuerpos y nos observamos con la mirada prendida en deseo. Ha llegado la hora…

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Vuestra Bernice , Su Bernice…

Mujeres maduras y el sexo

Mujeres maduras y el sexo

Esto es como todo, en este caso la pregunta viene lógicamente de una de mis seguidoras maduritas…

Como siempre y lo primero que hago es buscar en Internet, dejándome así…

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Como puede ser que al poner en el buscador MUJERES MADURAS Y EL SEXO, lo que me encuentre sea esto…

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Le doy otra oportunidad cambiando la palabra SEXO por SENSUAL y que me encuentro, pues mas de lo mismo…

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No es de extrañar que una mujer “madura” que quiere conocer más de su sexualidad no encuentre con cómo, dónde, y a quién preguntar si en Internet todo lo que sale es pornografía.

¿Mujeres maduras como vivir su vida sexual?

Esta pregunta es más adecuada, así que en el contexto de buscar información ya sabemos que tenemos que matizar mucho, sobretodo en lo que al sexo se refiere.

Ante todo voy aclarar que lo primero es reconocer la sexualidad como algo cotidiano, se debe de vivir en la madurez como algo muy normal, la edad no implica no tener deseo de satisfacer tus fantasías, al contrario.

Creo que el mayor problema que nos podemos encontrar como a cualquier edad son los tabúes, y en cada generación son diferentes. Todo y como siempre dependerá de la intimidad y el clima que se genere a la hora de hablar de ello, al fin y al cabo es un tema que nos inquieta.

Pues a mujeres entre los 40 y 70 años. Hablamos de sexualidad madura, no de primeras experiencias sexuales.

A esta edad la mayoría quieren saber si lo que les pasa a ellas a nivel individual tiene que ver con lo colectivo de las mujeres. También se puede pensar que si se hubiera hablado en su momento, cuando se era más joven no habría tanta desinformación como la que puede haber en un sector amplio de las mujeres maduras.

Pero como yo digo siempre nunca es tarde si la dicha es buena…

Para mí uno de los factores preocupantes en la madurez de la mujer es no conocerse así misma lo suficiente.  La sexualidad propia y placer a una misma, es una base importante de auto-conocerse. La sexualidad se va a adaptando constantemente y de lo que se trata es de dar respuesta a lo que te va apeteciendo, es sencillo; eso que te pide el cuerpo, pues a eso haz caso, las necesidades son así, si apetece no pienses en la edad, etc… Tienes que ser capaz de aceptar con libertad lo que deseas, sin prejuicios.

 El deseo se crea, no brota…

Ese supuesto de que el deseo masculino es innato, no es así, es como todo. La misma capacidad tenemos las mujeres que los hombres, pero claro, hay que tener también un entrenamiento para ello.

Simplemente tienes que abrir tu mente, dejar que ese deseo crezca y buscarlo, yo siempre digo que la mente juega un papel muy importante en nuestra sexualidad, así que no te pienses que por ser mujer tu deseo no nace, solo lo tienes que trabajar, hacer que brote, y dejar que tus fantasías vuelen si prejuicios.

 

 

Vuestra Bernice

 

 

 

 

 

Una parte de la sumisa…

Una parte de la sumisa…


Te sugiero que expliques cómo te preparas físicamente y emocionalmente para una sesión , por favor, dame todos tus detalles sórdidos…
jajajajajaja

 

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Así empieza este post, con la pregunta de mi querido diablillo, no sabe nada Dave Laciter.

Si os soy sincera, no sé si estamos al cien por cien preparadas nunca. Una sesión de BDSM implica mucho, y siempre depende del Dominante. Pocas veces te avisa de lo que va a suceder en la sesión, los hay que lo organizan todo y te envían indicaciones o los que se dejan guiar por su instinto y van haciendo sobre la marcha. Sea como sea lo mejor de una D/s es conocer los gustos de tu Amo y si hablamos de juego es lo mismo, tienes que conocer los gustos de tu Dom. Para mí sesionar no es con cualquiera, implica mucho y si no hay confianza, feeling, etc… como que paso bastante. A veces me preguntan qué diferencia existe entre una sesión y sexo, pues la hay.

Lo queramos o no, a veces sesionar no va a implicar mantener sexo, pero esto es otra pregunta que me hicieron que abordaré con más calma junto a la pareja de Amo y sumisa que la propusieron.

Vayamos por partes; ¿Cómo me preparo físicamente? Esta pregunta puede tener diversas lecturas,  y os digo porque. El Amo puede exigir si así está CONSENSUADO ( Recordar que todo se consensúa) aspectos físicos de su sumisa según sus gustos ¿Cómo qué? Te pongo un ejemplo; Al Amo le gusta que su sumisa se vista de una manera concreta, o que use un tipo de perfume, también puede ser algo de su físico como ir depilada o no, eso siempre va a gustos. Pero también está la parte física del cuerpo, lógicamente no es lo mismo sesionar por ejemplo para una suspensión de Shibari que para una sesión de Spank, sin ir más lejos una suspensión de Shibari implica una serie de ejercicios, estiramientos y preparación por parte de la sumisa para evitar daños mayores y tener los músculos y el cuerpo preparado para el esfuerzo que implica esta práctica. ¿Pero para el Spank? sinceramente no sé si existe preparación física, jajajaja, yo no me preparo de ninguna manera, simplemente me dejo llevar por las sensaciones que me despierta ser azotada y en esta parte entra la emocional, es complicado de explicar si no se vive, pero lo voy a intentar…

 

Siente conmigo…Vamos a recordar Dave…

 

Un Dom siempre lo es, y su mirada lo decía todo. La primera vez que me crucé con sus ojos ya noté en él, en su manera de mirarme, en cómo su sonrisa ladina me embaucaba, tenía claro  que acabaría prendada de ese diablillo sátiro. Nunca estás preparada emocionalmente para las sensaciones que te pueden despertar. Se trata en mi caso simplemente de sentir.

Con Dave recuerdo sus cuerdas  deslizándose por mi piel mientras su aliento me susurraba al oído y  es imposible cuando se despierta esa sensación no dejarse llevar, ese abrazo que todo lo envuelve, cuando un simple beso te devora las entrañas y te sientes dominada. Cuando su mirada te parte en dos, cuando sus manos calientan mis nalgas y la humedad resbala entre mis piernas. O cuando y como me hizo a mí, me dejó completamente expuesta delante de la gente, mientras me abrazaba por detrás y sus manos retiraron mi ropa interior para después y agarrándome por el cuello  sin poder dejar de sentir su aliento en la nuca, me masturbó con fuerza, provocando un golpe dentro de mí que derivó en un río resbalando por entre mis piernas. Así que emocionalmente no te preparas, te despierta, te aviva y todo esto viene dado por la expectación que te crea esa dominación, ese morbo que te provoca sacando de ti ese lado primal. Es así y eso no pasa con todos.

 

SANDIA MI AMOR!!!!!!! ( Cosas nuestras)

 

Vuestra Bernice

La secretaría

La secretaría

 

Mi jefe
Era el primer café del día y como siempre tomaba el desayuno en el mismo lugar, cerca de mi trabajo. Estaba centrada en mis cosas cuando a lo lejos le vi. Como siempre iba con su cabeza altiva dejando claro quién era para los demás. Para mí era mi Señor. Con su mirada me atravesó y con su sonrisa maliciosa me derritió. Nadie en el trabajo sabía que mi jefe y yo teníamos ese tipo de relación. Ningún tipo de relación más bien. Yo le sonreí, iba acompañado de un hombre con el que se tenía que reunir. Paso a mi lado y su inconfundible colonia amanerada me evoco recuerdos de la noche pasada. Él lo sabía, tenía claro lo que provocaba en mí con tan solo una mirada, sinceramente mojaba las bragas. Y eso si las llevaba, pues le encantaba hacer que fuera al trabajo sin ellas. Era insaciable y tenía muchas veces la necesidad de usarme allí mismo. Sin más era suya, siempre.
Pague al camarero con las monedas sueltas que había cogido del monedero y me marché  a mi puesto de trabajo. La mañana sería larga, él estaría todo el día reunido y yo solo pensaba en lo que necesitaba que me tocara. Ver su sonrisa de buena mañana provocaba la necesidad de sus manos grandes y fuertes violando mi intimidad.
Estaba completamente centrada en el puñetero papeleo y de vez en cuando miraba en dirección a su puerta.
A las dos horas me sonó la línea interna de dentro de su despacho, di un respingo en mi silla. Por fin, por lo menos escucharía ese torrente de voz que me deshacía las entrañas con sus órdenes.
—Cinco minutos, ni uno más, sin bragas. En la sala de cámaras.
Simple, llano y claro. Allí mismo me baje el tanga, y lo metí en un cajón. Fui hacia la sala de cámaras con mis llaves y abrí, estaba oscuro. Espere en un rincón cara la pared, manos atrás.
Oí como sus llaves entraban en la cerradura y mi anhelo por él hizo que sintiera estremecer mi entre pierna que ya estaba húmeda. Espere, sin mover un solo musculo a que se acercará. Puede sentir su aliento en mi nuca y mi piel se erizo.
— ¿Cómo está mi gatita? Voy a comprobar lo que es mío. —Noté como sus dedos ahondaban en mi coño. Provocando que mi cuerpo reaccionara a la fuerte intrusión, elevando mis pies del suelo poniéndome de puntillas y apoyando las manos en la pared para no perder el equilibrio.
—No te muevas. — Volví a mi posición e intenté mantener la calma mientras mi respiración se aceleraba por momentos.
Él seguía moviendo sus dedos dentro de mí sin consideración alguna, tal como le gustaba. Rasgaba mi interior, podía sentir el dolor y el placer que eso me provocaba e iba abriéndome cada vez más.
Pude notar como cuatro de sus dedos se movían dentro de mí, la humedad crecía y entre mis muslos se deslizaba la decadencia que provocaba su mano.
—Aguanta, pequeña. Quiero entrar todo.
Tome aire y deje que mi cuerpo se relajará cuanto más esfuerzo hiciera peor iba a ser para mí, me abrió con su pie más las piernas mientras me daba un beso en el cuello para provocar en mí esa tranquilidad que era estar en sus manos.
Cuando consiguió entrar del todo, yo me quede sin respiración. No podía mover un musculo y el me susurraba al oído…
—Así. Así. Shhh. Todo es mío. Hasta tu interior es mío.
—Sí, mi Señor— Contesté con el poco aliento que aún me quedaba debido a su invasión.
Retiro su puño de mí dejando un vacío abrumador en mis entrañas, mis muslos mojados y la necesidad de ser suya acrecentada. Pude sentir la palma de su mano caliente mientras se limpiaba mis propios fluidos en mis nalgas. Dejando así mi esencia en mi piel.
Note unas leves cachetadas enrojeciendo mi culo, constantes como solo él sabía darlas, me encantaba que provocara mis ganas de gemir, de gritar, de jadear de esa manera.
—Necesito ver ese color en ti, gata y después te quiero follar ese culo.
—Sí mi señor— solté entre jadeo y jadeo, mientras el sudor caía por mi frente.
—Apóyate en la mesa, puta. Te voy a follar.
Deje caer mi cuerpo sobre la madera de la mesa ofreciéndole mis nalgas a su disposición. Cogiendo mi humedad que aún era reticente empezó a jugar con mi entrada, metiendo primero un dedo, luego dos, luego tres. Provocando mis espasmos. Sus manos sabían tocarme, se alimentaban de mí, de la necesidad que tenía siempre de él.
Apoyo su palma sobre mi espalda haciendo peso sobre mi cuerpo para que no me moviera, oí el sonido de su cremallera bajándose. Cogió mi melena levantándome un poco haciendo que me girase a mirarle.
—Preparada, pequeña.
—Sí, Señor, por favor.
—Así me gusta preciosa.
Me comió la boca, propinándome un mordisco que hizo que mi labio sangrara. Saboree el sabor metálico de la sangre y de su saliva mezclados y volvió apoyarme con su fuerza en la mesa, sujetando mi espalda.
Se adentró en mí con fiereza, dejándome sin aire, exhale en la segunda embestida mientras me llenaba. Su otra mano acariciaba mi clítoris, estaba al límite igual que él. Los jadeos se dejaban oír por la sala, mientras sus caderas se clavaban en mí y el sonido de mi humedad provocaba más deseo, más pasión. Quería irme con él, acabar juntos devastándonos por dentro. Él acelero y yo me centré en sus espasmos, evadiéndome en lo que me hacía sentir su polla, su mano en mi cuerpo.
Nos corrimos, juntos, con esa conexión que solo podía existir entre Amo y sumisa. Entre él y yo. Nos vestimos sonrientes. Y complacidos.
—Hasta la noche mi putita— Me dijo con un suave beso en mis labios.
—Hasta la noche, Mi Señor.

 

Vuestra Bernice 

Me gusta observar¿Y qué?

Me gusta observar¿Y qué?

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¿Quien no se ha excitado alguna vez observando? Morbo por el placer de simplemente y a lo lejos de poder observar a alguien …

Y cuando te dicen, eres Voyeur que respondes : Me gusta observar ¿Y qué?

Como todo en el sexo, la excitación viene de la mano de ciertos factores. Puede ser complicado comprender que para algunas personas  la excitación venga acompañada del placer de observar a alguien, generalmente a escondidas, personas desnudas o que están apunto de estarlo e incluso manteniendo sexo.

Según datos contrastados se dice que el VOYEURISMO  se da el 90% en hombres y que estos a su vez tuvieron una estricta educación en su infancia.

En Sexología, el Voyeurismo esta catalogado como parafilía. en sí, si nos ponemos a catalogar hay distintas maneras de lograr satisfacción sexual mas allá de la relación intima tradicional.

La psicología refiere que 99% de voyeuristas son varones heterosexuales, carentes de agresividad e inseguros, que se excitan al espiar logrando una erección. Tras esta acción generalmente se arrepienten, aun cuando no son descubiertos, y se justifican diciendo que hay un impulso interno que los lleva a realizar dicho acto.

Pero como todo, es según el prisma con el cual se mire y lógicamente según el contexto en el cual sea usado el Vouyerismo. No voy a debatir lo que dicen los expertos, ya he explicado con anterioridad que todo lo que supone un trastorno en tu vida diaria se debe de tratar, y el voyeur no esta exento de ello si el limite sobrepasa unos términos mentales llamados “normales” ( Que poco me gusta esa palabra)

El voyeurismo​ (o voyerismo) proviene del francés voyeur(mirón) y encierra su excitación en el hecho de esconderse para observar, es decir, la emoción de no ser descubierto incrementa el placer que produce lo que se está viendo. Por eso algunos especialistas no reconocen como voyeuristas a los aficionados a la pornografía o a quienes pagan por ver un acto sexual en vivo.

Pero como todo tiene matices voy hacer unos apuntes al acto del Voyerismo, en muchos casos ese acto puede estar consensuado, como ya sabes nos movemos por el lado oscuro; por ejemplo en un local Swinger todos pasamos a ser Voyeuristas, ya que como bien se sabe es un lugar donde el sexo se practica a la vista de todos. Quizá y si seguimos los cánones establecidos a eso no se le podría llamar Voyeur, pero sé le dice así.

¿Cuantas parejas consienten a la otra ser observadas en actos sexuales con terceras personas?

O que me dices de la otra cara de la moneda, ¿No te ha pasado nunca que te encuentras con alguien que va desnuda por su casa y a través de esa ventana indiscreta la puedes observar? y ¡¡¡¡¡ME DIRÁS QUE HAS APARTADO LA VISTA!!!!!!!! No te creo… jajajjaja

Creo que como todo, el juego, el morbo tiene mucho que ver. En el Bdsm, por ejemplo, mucho Amo le excita mostrar en publico a su sumisa y observar con orgullo las reacciones que provoca con ese acto, mientras sabe que nadie la va a poder tocar, porque como se dice, es SUYA!!!!!

Así que dentro de que es una parafilía reconocida, y seguramente la mayoría de casos con tratamiento. A veces observar puede ser divertido, como también provocar el ser observado, dentro de unos limites y un consenso en un juego morboso.

 

Vuestra Bernice