Necesidad

Necesidad

Hoy simplemente escribo, por esa eterna necesidad que surge de la punta de mis dedos. Ese escalofrío que recorre mi espalda cuando transmito, más allá  a veces de que me leas o no.

Es como cuando siento la imperiosa necesidad de despertar mi cuerpo, con mis manos, pensando en ti. A veces me pasa, escucho una canción mientras hago cualquier cosa y en ese momento mi mente dibuja tu rostro, tu mirada.

Juega conmigo, mi amor, vamos a escribir esa historia que pocos se atreven. Deja que mi piel sea papel en blanco, deja que tu mente sea parte de la mía.

Y de mientras, déjame sin respiración entre tus brazos, juega conmigo. Pero no te creas que no pido nada a cambio, te pido que sientas como yo lo hago. Te pido esa ventana que has cerrado, te pido, porque sé que si no lo hago me ahogaré en el vacío.

No quiero ser un libro, con final feliz. Solo quiero ser una historia distinta para ti. Inventemos un nuevo amor, más allá de las normas. Hagamos un castillo de sutiles cadenas, de anhelo, de una necesidad real y palpable.

Quiero mecerme entre el oleaje de tu deseo, nadar a contracorriente a tu lado. Que mis dudas y miedos desaparezcan de tu mano, que la brisa nos susurré entre gemidos nuestros propios nombres.

Quiero gritar y no callar lo que por ti siento, que por más que no quiera ese fuego se aviva a cada segundo, a cada marca, a cada beso, a cada azote que me das. En cada gesto, en cada mirada que me provoca, en tu olor por la noche a mi lado, en cuando el sexo nos cubre de sudor, y la indecencia ha llamado de nuevo a nuestra puerta.

Juega, como yo juego simplemente, con los cuerpos que nos acompañen esa noche, siente, mientras no es a mí a quien tocas. Porque no es mi piel, pero tampoco es mi alma. Ni es tu piel, pero tampoco es tu corazón.

Pero no dejes de mirarme, no dejes que me escape. No me pierdas entre el deseo, no dejes de recordarme en la madrugada, en los desvelos y no dejes de recordármelo a mí misma, en mis lagrimas, en mi tristeza e incluso en mi incoherencia.

No te des por vencido en una batalla, siempre se puede ganar la guerra. Yo no lo haré, jamás. Pero bésame entre otras bocas y hazlo especial, no uno más. Porque tú lo eres, para mí.

 

Vuestra bernice

 

Siente me dijo…

Siente me dijo…

 

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Necesito bucear en mi cabeza hacer una inmersión en la fantasía y dejar que me lleve lejos muy lejos… Hasta ti…

Son de esos sitios oscuros, irreales, de los que no te dejan indiferente cuando los pisas, la música de fondo acompaña mi entrada por un pasadizo solo iluminado con velas; al fondo del mismo se abre una gran sala, un poco recargada para mi gusto, el olor a sexo se ha infiltrado en las paredes y es lo único que se respira siendo casi insoportable no saturarse de tanta exudación y cuerpos vagando por la sala con la mirada inyectada en deseo, lujuria y placer.

No sé si me siento cómoda o no, una parte de mí avanza sin miedo, pero la otra se encuentra en alerta ante el más mínimo roce por parte de esos cuerpos casi inertes, efímeros, que se desplazan en una nube de pasión, son como ángeles entregados al perverso deseo de un demonio; que los embauca que los transforma en un recipiente carnal de lasciva para su puro placer.

Vaporuos , conozco esa canción, lleva días acompañando mi mente y ahora suena para envolver mi cuerpo mientras me adentro cada vez más y más en ese extraño lugar, dejando que mis pies caminen solos, que mi mente no piense en lo que fui, en lo que soy o en lo que seré …

Te busco entre las sombras, pienso en ti en ese extraño lugar, al fin y al cabo, estoy allí para ti.

Unos ojos oscuros, una mirada entre las sombras, una necesidad me empieza a rasgar las entrañas mientras intento ahogar el grito que de mi garganta quiere escapar, dejando que su eco rebote en mi interior, partiéndome en dos, porque reconocería esa mirada entre un millón.

Y me siento un ángel caído, deambulando sin fuerzas en dirección a esos ojos que me atraen con ese magnetismo tan especial, tan suyo, sin poder dar marcha atrás.

De repente sentí la necesidad en mi nuca, una que se iba deslizando por mi espalda hasta convertirse en un escalofrío, temblé cuando sus brazos me rodearon, cuando su voz susurro mi nombre de sus labios que calientes resbalaban por mi piel, dejando su aliento y humedad en mi cuello, atravesando mi alma y acabando sintiendo su tacto en mi entrepierna, que poco a poco se iba mojando mientras sus dedos buscaban retorcer mi existencia entre sus brazos, mientras la gente nos observaba y sus perras se acercaban acechándome como lobas hambrientas a las órdenes de su Amo.

Me revolví y lo hice como nunca, sabiendo que no le gustaba ese comportamiento, mientras ellas me sujetaban y su “QUIETA” resonaba en el aire. Ninguna mujer me sujeta, lo sabe, pues solo él tiene ese poder, solo mi Amo; su mirada socarrona indicó que el juego había comenzado. Me soltaron a mi orden, él sonrió, nuestra fantasía se iniciaba y mis perritas empezaron a rondar a mi lado mientras él se sentaba en su cómodo sofá y alrededor la gente observaba el espectáculo.

Abrí mis piernas sin dejar de mirar a sus ojos, una de ellas se puso debajo de mí, tirada en el suelo, mi cuerpo bajo lentamente hasta su boca, su aliento caliente empezaba a vagar por mi sexo. Decidí acercarme muy lentamente sin dejar que su lengua que luchaba por lamer mis pliegues se acercará lo suficiente, mi cuerpo ascendía y descendía quitando el caramelo que ella tanto deseaba probar mientras podía observar el deseo encendido en los ojos de mi Amo, pero quería provocar su fuego, despertar su más primario sentido carnal para mí, para cuando estuviéramos a solas…
La otra mujer me agarró por detrás, apretando fuerte mis pechos, sonreí y me dejé caer sobre la boca de la que estaba debajo de mí, sin dejar de mirarte, sin dejar que nuestro contacto se perdiera, mi placer es su placer y como tal para él tenía que ser, podía notar su excitación en su mirada, podía sentir su miembro palpitar dentro de los pantalones y sentía la necesidad de acercarme de arrodillarme a sus pies y de lamer lentamente, poco a poco, como le gusta su polla; pero esperé me deshice entre los labios de la chica, mientras ella me lamía y la otra tiraba de mis pezones… Le di lo que deseaba, mi placer…

Vuestra Bernice

 

Gala ( A dos plumas)

Gala ( A dos plumas)

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Ya pasaron casi los quince días, me cuesta el estar sin verla ni besarla. Sigo con mi trabajo, es la única forma de quitarme ese deseo desenfrenado que le tengo. Al llegar a casa abro el portátil y me sale un aviso de entrada de un email. Dejo mi chaqueta y me siento cómodamente para abrir ese y el resto de los que entraron por la mañana. Me quedo helada cuando al abrirlo veo una dirección de hotel, número de suite y una hora, aparte de eso me pide que vaya con el vestido de gala que me regaló… qué narices vamos a hacer ese sábado noche?… bueno parte de lo que se puede hacer ya lo está sintiendo mi sexo lubricando sin parar. Pensar en ella me despierta mi lado más salvaje del deseo. Sin más demora me apresuro a contestarle al correo, preguntándole que vamos a hacer… sé que no va a soltar prenda… pero, por intentarlo…que no quede. Los tres días que faltan para el sábado se me hacen eternos, no ha habido noche, que no me haya masturbado pensado en su boca, en su lengua, en sus manos y esos dedos habilidosos. ¡¡Que peligro de mujer!!! Llega el día señalado, solo recibo un mensaje donde me recuerda que sea puntual… así que me doy una buena ducha después de depilarme entera, hidrato mi piel y me hago un pequeño recogido para ir a juego con el vestido, me enfundo en él y me pongo mis taconazos. Echo al bolso lo necesario pues al ser de mano coge poco y me dirijo a la calle, ya está el taxi que he pedido…le indico la dirección y nos ponemos en marcha. Por mi cabeza pasan ideas sin sentido y a lo loco pues no sé qué sorpresa me tiene preparada. Llegamos a la puerta del hotel y al parar el taxi un chico muy elegante viene a abrirme la puerta y me ayuda con su mano a salir del coche. Me dice que Bella me está esperando dentro… mi estómago se encoge y mis manos comienzan sudar, espero no meter la pata por los nervios, con lo patosa que me pongo en ese estado… respiro hondo cuando pasamos la puerta de entrada y voy marcando mi respiración conforme nos acercamos a la puerta del salón. Lo cruzamos entero hasta una zona VIP… la puerta está cerrada y el chico me deja allí, indicándome que no me mueva que enseguida vienen a por mí…

 

Sé que está de los nervios, me gusta provocar expectación en ella, jugar con su mente, provocar miles de ideas por su cabeza; en sí no saber que he preparado le pone cachonda y eso me encanta. Estoy segura que su sexo está húmedo, la veo entrar, la observo, se ha puesto el vestido tal y como le pedí, sus movimientos son lentos, medidos, casi puedo decir que es un ángel deslizándose por la estancia. Su cabello recogido deja entrever su cuello, esa nuca que me encanta besar y humedecer con mi lengua. Se detiene un momento, buscando con sus grandes ojos marrones mi presencia sé que se siente insegura, pero no porque lo sea, más bien es por mi manera de jugar, por como provoco un nudo en su estómago mientras no sabe lo que va a pasar. Es hora de salir, de acercarme a ella por la espalda deslizar mi mano por su nuca, retirar los mechones que le caen, acercar mi boca y que sienta mi aliento deslizarse suavemente como brisa caliente por su piel mientras mis labios resbalan por su epidermis provocando que esta se erice, y eso hago, nada más sentirme da un pequeño respingo a lo que yo respondo sujetándola por la cintura y apretando su cuerpo contra el mío; se le escapa un gemido imperceptible a la lejanía, pero que yo siento tan profundo como su deseo por mí cuando la toco. -Pequeña. Te extrañaba- Le susurro mientras sigo besando su nuca. – ¿Qué has preparado esta vez? – pregunta. -No tengas prisa, preciosa. Todo lo bueno, se hace esperar. Ahora vamos a cenar. Después… La dejo con la incógnita, giro su cuerpo, su mirada se encuentra con la mía y sé que estoy perdida. Su dulce boca, su sonrisa pícara y su manera de transmitir me provoca besar su boca, ahondar en ella con mi lengua como si su saliva calmará una sed infinita. Esa que me incita ella…

 

Sentir levemente sus pasos deslizarse detrás de mí, hace que un escalofrío recorra todo mi cuerpo y no por miedo, sino por lo que Bella provoca en mí. Sentir el tacto de sus suaves dedos en mi nuca mientras con sutileza acerca su boca y la suave piel de sus labios hace que mi cuerpo responda. Sentir sus brazos rodeándome y apretándome contra su cuerpo hace que mi interior empiece a explotar deseándola cada vez más, sin saber qué paso va a dar. Sentir su voz estremece mi alma, solo deseo sentirla más y más. Pero me deja claro que primero es la cena… es dura y no va a soltar prenda de lo que va a acontecer después. Me gira y el cruce de miradas es inexplicable, esos ojos azules me cautivan, me atraen de tal manera que solo deseo devorar su boca ahí mismo y que nuestras lenguas se enreden sin poder soltarse. Sin poder remediarlo nos perdemos en un beso tan intenso que nuestras manos se pierden en nuestros sexos acariciándonos de tal manera que acabamos corriéndonos y ahogando nuestros gemidos entre nuestras bocas unidas. Sacamos las manos de nuestras entrepiernas y chupamos cada una sus dedos… He de decir que su sabor es muy adictivo tanto que me cuesta contenerme y no lamerme toda la mano para no dejar nada… pero me gusta provocarla, así que empiezo a lamer mi mano mirándole directamente a esos ojos claros. Mientras con una sonrisa ladina sigo lamiendo lentamente mi mago gimiendo del placer que me produce su sabor y el saber que eso le pone a mil…

 

Ella siempre tan impaciente, ha buscado provocar la situación, allí mismo, sin ser capaz de contener el deseo que me suscita, me he dejado llevar; pero a partir de ahora va a tener que esperar, quiero poner al límite su deseo, jugar, provocar hasta que sus súplicas sean escuchadas en el mismísimo infierno. Lamo su sabor de mis dedos y de la comisura de sus labios, me acercó a su oído… – Y ahora, vamos a cenar. Me sonríe… -¿Por Qué no pasamos de la cena?- dice mientras con sus deditos busca mi escote. Le retiro la mano de manera firme y le miro a sus grandes ojos… -No estoy de broma, Gala. Se ha acabado el juego, no rechistes más… Su sonrisa se torna apagada por un momento, me acerco a ella y le doy un leve beso en la comisura de los labios. -Haz caso preciosa, la espera merece la pena… Agarro su mano y tiro de ella hacía el salón, donde está nuestra mesa, los comensales que allí se encuentran nos observan, ella me mira extrañada, todos, hombres y mujeres visten de negro y llevan extrañas máscaras que hacen el lugar de lo más misterioso, hay poca luz, una música suave y relajante se escucha de fondo, los invitados siguen cenando, bebiendo de sus copas… A Gala le cuesta avanzar y tengo que tirar de ella, nuestra mesa está en el centro del salón, rodeados de toda la gente, que se giran a nuestro paso… Ella me mira de soslayo, sé que está inquieta, tiembla y mi trama está a punto de empezar, pero tendrá que ser muy paciente, mucho…

 

Ese gesto seco de parar mi mano me ha dejado un poco descolocada, pero ella es así, le gusta marcar las reglas del juego. Lo que pasa es que a mí también me gusta de vez en cuando y no sé si esta noche es la idónea para sacar a la gatita que llevo dentro. Me extrañó ver tanta gente en el salón tuve la esperanza de que íbamos a estar solas. Para más inri iban todos de negro y esas máscaras no me convencen. Menos mal que la música es relajante y amansa a la fiera que llevo dentro y pelea por salir. El mal trago para mi es ser observada nunca me habían mirado así, eso hizo que mi cuerpo temblara ya no sé si de excitación o de no saber que me tenía esta mujer preparado. Llegamos a la mesa donde había un candelabro con cinco preciosas velas rojas encendidas, la presencia de todo el contenido que rodeaba esas tenues luces estaba colocado muy elegantemente, sobre un mantel negro… todo a juego. Dos camareros nos ayudaron a acomodarnos en nuestras sillas, sin mediar palabra se fueron a lo que yo aproveché para hablar. —Esta todo precioso Bella, como siempre sabes mantenerme en vilo… — No me queda otra que esperar. Vuelven los chicos con varios platos en sus manos, por el aroma que me llega creo que es marisco… la noche promete y no se bien que me espera. Solo espero estar a la altura de las circunstancias, me da la sensación de que voy a probar sensaciones nuevas para mí.

 

La observo, me encanta ver sus grandes ojos recorrer la sala con inquietud, queriendo descubrir qué es lo que va a pasar, pero sin poder hacer nada más que divagar entre posibles situaciones en su mente, ese es mi juego, esa expectación que siente en ese momento y que transmite con sus sutiles temblores, que intenta que no sé noten pero que yo adivino solo observando sus movimientos e imperceptibles tics para el resto, pero que yo me conozco al dedillo.   

Nos traen la cena, está todo organizado de manera que ella no pida nada, el servicio se encargará de todo, el vino, la preparación; todo pensado. Como las imágenes que va a ir viviendo a lo largo de la cena, sin que pueda más que observar y sentir.  

El primer plato está pensado para explotar en el paladar, deleitarse con la exquisita mezcla de sabores del mar, con la profundidad y la fuerza de una salsa de marcado carácter que acompañada de un vino servido frío le aportará un matiz exquisito y embriagante al mismo. Pero lo que ella no espera es como va a ser servido y cómo lo va a tener que comer. Ya han dejado los platos sobre la mesa, hago un leve movimiento de cabeza que da la señal, el espectáculo va a empezar; las luces se apagan, solo las llamas de todas las velas alumbran la estancia. Suena Crazy in Love, y dos mujeres de al lado se levantan siguiendo el ritmo de la música, Gala callada busca mi mano le hago una señal de calma y de que se esté quieta, las mujeres se retiran sus vestidos de fiesta y se quedan en ropa interior se acercan la una a la otra y empiezan a besarse y a tocarse mientras los demás siguen cenando y observando la escena, sus máscaras y lencería sensual provocan. Observa callada como se acercan hasta nosotras, las dos mujeres me rodean, ella no quita ojo de encima mientras con sus manos empiezan a tocar mi cuerpo, las beso sin dejar de mirar a Gala que no se ha movido ni un ápice de su asiento. Me levanto para dirigirme hacia ella, ha llegado la hora de cenar…

Cuando estoy a su lado, una de las mujeres me ofrece un plato cubierto con un pañuelo negro. Lo levanto delante de sus ojos, para que vea lo que es, está apunto de decir algo, pero le cubro los labios con un profundo beso que le hace estremecer.

—Te voy a inmovilizar para cenar—  Sé que no entiende nada, pero me ha prometido que se dejará llevar y sé por su manera de besar que esta excitada.  

Le pongo las esposas con los brazos hacia atrás y la ato a la silla, de manera que esté cómoda, puedo ver como la saliva desciende por su garganta, le acaricio levemente la tráquea y ejerzo una pequeña presión en su cuello cuando le vuelvo a besar, respirando solo de mí.  

—Ahora los ojos— Asiente  

Cuando esta lista me siento cerca de ella que note mi presencia y vuelvo dar la señal, las dos mujeres se acercan a la mesa y cogen los cubiertos de Gala, destapan su plato, es hora de que la alimenten…

 

Sentir sus labios me provoca más excitación… mucho más después de haber visto a esas dos mujeres moverse sensualmente y sobarse delante de todos, son una mezcla de sensaciones que aumentan mis ganas y controlarlas cada vez me cuesta más… lo que me faltaba era ver como besaban a Bella y sus azules ojos clavados en mí. No me queda otra que asentir y seguir el juego, sabía que esta noche ella tenía algo especial para mí y ese algo sé que iba a ser impresionante para todos mis sentidos y experiencias vividas hasta ahora.

Notar las esposas y la inmovilidad que ejercen sobre mis brazos está causando un ligero mareo en mi cabeza, cierro mis ojos y me dejo llevar por la suavidad de sus manos y de sus labios. Me tapa los ojos y ahí comienza la fiesta. Noto rondar a las dos mujeres a mi lado, puedo escuchar como comienzan a preparar el contenido que desconozco que es, y venía en el plato. El primer roce es en mi mejilla, una de ellas me acaricia con la lengua cerca de mis labios hasta que los abro y una sensación fría se posa en mi lengua —Eso es, mastica Gala — La voz de Bella me acompaña y eso me hace sentirme segura. Por la textura  y su movimiento en mi boca es una ostra. Mastico suavemente y saco todo el sabor que esa exquisitez desprende, en mi boca comienza una explosión de sabores, pues seguidamente introducen como una salsa acompañada parece ser de algún otro marisco, que no llego a deducir cual es. Cuando ya he tragado todo, siento el tacto inconfundible de Bella que con su boca me da de beber un exquisito vino. Mi sexo no para de lubricar siento el murmullo del resto de los comensales que se encuentran en la sala, y eso hace que mi cuerpo tenga un ligero tembleque por los nervios, de no poder ver que está pasando. Bella al notarlo  mete su mano en mi sexo y comienza a acariciarlo, mientras ellas no paran de darme de comer. Una de ellas después de darme un poco de vino me da con su boca un trozo de comida saboreando las dos el bocado, a todo esto Bella no ha parado de masturbarme, mis sentidos están todos a flor de piel  quiero correrme, pero me deja claro que aún no — ¡Shiii! Aún no pequeña, debes aguantarlo un poco más — mis gemidos iban en aumento, y las tres no paraban de hacer con mi cuerpo maravillas para los sentidos…

 

No dejo que se corra, no es el momento, me mira con esa carita suya de no romper un plato.

—La paciencia es una virtud, preciosa— Su cara es un poema, sé lo nerviosa que le pone que no deje que su orgasmo acabe, pero así lo disfrutará más cuando llegue el momento de entregar su placer.

Con un gesto casi imperceptible ordeno que se retiren  a las chicas, el postre será el plato fuerte y estoy deseando ver su cara y sé que lo disfrutará como nunca, su piel, su mente toda ella está sensibilizada.

Seguimos la cena de manera normal, con una conversación amena y distendida pues quiero apartar su mente de lo que pueda suceder, ella sabe cómo juego pero eso no implica que no sepa como conseguir que se evada lo suficiente para dejar de pensar en la situación, devolviendola a una cena normal aunque su inconsciente este activo y preparado para volver a disfrutar de las sensaciones.

Han pasado ya veinte minutos y he conseguido que Gala, se centre en mi conversación, deje de observar a su alrededor y vuelva hablar de cosas banales como el trabajo o los zapatos que le gustan de la tienda de al lado de casa, ahora está de nuevo preparada para sentir, para profundizar en su mente y envolver su piel de nuevo de placer.

Todo está preparado a su espalda, sin ella saberlo, la mesa donde va a descansar su cuerpo desnudo en medio de la sala ha sido cubierta por una tela de raso roja, un pequeño cojín negro para que apoye su cabeza y al lado los postres que van a ser extendidos por su piel y devorados por todos los comensales de la sala, provocando en ella el placer que deseo.

Me acercan de nuevo, la tela que usaré para cubrir sus ojos, ella me observa y ya siento un leve temblor apoderándose de su pequeño cuerpo.

—¿ Y ahora qué, Bella?— Me levanto en cuanto me hace la pregunta, me acerco a ella, deslizo suavemente mi lengua por su cuello y dejando reposar mi boca junto a su oído, le susurro:

—Ahora simplemente, te voy a cubrir los ojos, te desnudaran y dejaran tu cuerpo reposar sobre una mesa que he preparado para ti. Tú harás caso, te dejaras llevar por lo que vas a sentir y todo fluirá en ti.

Gala se tensa, sé que la expectación le invade, la sostengo mientras las dos chicas de antes la empiezan a desnudar sin dejar que se gire, cuando su cuerpo está a la vista de todos sus mejillas se sonrojan, le sonrío sé que eso le aporta la tranquilidad que necesita, ella se fía de mí, me he ganado su confianza con el tiempo y sabe que nunca haré nada que le haga daño o le haga sentir incomoda.

—Ahora preciosa, te voy a poner la venda. Si en algún momento no puedes con ello, conoces tu palabra de seguridad, estaré a tu lado siempre, me oirás, me sentiras. Deja que tu cuerpo fluya, que tu mente se libere— Asiente, simplemente. Sabe que ha llegado el momento.

La dirigimos a la mesa, sus temblores son cada vez más perceptibles, pero estoy a su lado siempre, mi voz la tranquiliza y mi manos no dejan el contacto con su piel, sé que necesita sentir mi tacto. La tumbo, le digo al oido que va a empezar a sentir frío y calor sobre su cuerpo, según el postre que le vayan poniendo sobre la piel, asiente sin soltar mi mano.  Noto como su cuerpo empieza a reaccionar a las texturas, como contiene sus escalofrios, poco a poco los comensales se van acercando a la mesa. Cuando está lista…

—¿Preparada?— su sonrisa me confirma que si lo está.

—Señoras, Señores el postre está listo— Digo en voz alta.

 

Sé que en la cabeza de Bella siempre fluyen ideas a veces difíciles de encajar para mi vergüenza pero sabe relajar mi mente y esta noche la está abriendo más de lo que yo podía esperar. El poder seguir la cena con normalidad me hace sentirme más relajada y distendida, pero sin olvidar que sé que algo lleva escondido en la manga, sus finales de noche suelen ser apoteósicos. Escuchaba mucho ruido a mi espalda y un trasiego de gente poco común para la tranquilidad que se respiraba al llegar aquí.
Cuando terminamos el segundo plato entre besos y risas, se acercaron otra vez las dos chicas de antes y mi piel se erizó y más cuando Bella se levanta y coge de nuevo el pañuelo que le habían traído y el que había utilizado antes conmigo. Sentir como me desnudan ya es otro reto para mí y saber que me espera una mesa donde me van a tumbar… ya ni os cuento… me explica todo lo que va a suceder en el postre, qué casualmente yo iba a ser el plato. Eso me pone  tensa pues eran sensaciones desconocidas para mi cuerpo. Pero me dejo llevar de su mano como siempre, mi confianza en ella es muy fuerte. Menos mal que no dejó en ningún momento de tocarme, eso me daba cierta seguridad. Cuando ya estaba preparada y me tumbaron en la mesa y su voz comunicando que el postre ya estaba servido hizo que me tensara de nuevo. Pero conforme iba notando las texturas en mi cuerpo y todos  esos labios rozar mi piel no pude más que dejarme llevar y dejar mi mente en blanco para que pudiesen entrar todas esas nuevas sensaciones. Mi sexo no paró de lubricar, el sentir ciertas bocas cerca de esa zona elevo mi excitación, consiguiendo que no parase de emitir gemidos. Bella se acercó a mi oído y susurrándome me pregunta si lo estoy  aguantando bien y sí quiero  seguir. Sentir el roce de sus labios en mi oreja hace que me corra, contestándole con un sí bastante audible para todos los presentes que no paran de comer. Ese no fue el único orgasmo del postre, pues Bella no duda en poner uno de sus pezones en mi boca, la cual succionaba sin compasión ese dulce montículo del pecado. Alguien se pone debajo de ella y comienza a lamerle el sexo al mismo tiempo, los gemidos de Bella hacen que ese postre no solo entre en mi mente como un huracán, sino, que la desee más. Necesito ser yo la que le coma y succione su clítoris y beberme ese dulce manjar que me vuelve loca… pero las bocas de los comensales son cada vez más hábiles a la hora de coger el alimento con tal destreza que mi cuerpo esta extasiado de placer.

Sé como se siente, su piel erizada es la muestra a su disposición a todas las sensaciones que he deseado para ella, despertar cada célula de su piel, llevar el placer al limite, compartir con extraños su cuerpo, llevando yo el control, ese placer que me otorga es mío y ella lo sabe..

Cuando sus orgasmos empezaron a ser continuados, a deleitarnos con chorros de placer, mojando todo, en ese momento supe que su entrega era mi más preciado tesoro, mi Gala, mi amiga, mi amante…

—Ya es hora, pequeña— me observa, su cuerpo aún tiembla entre mis brazos, agarro una pequeña bata de seda que tenía dispuesta y se la pongo, los comensales siguen disfrutando de sus cuerpos, de la lujuria, de la pasión.

La cogo de la cintura, mientras avanzamos hacia nuestra habitación, su cabeza descansa sobre mi hombro y su aroma mezclado con sexo me embriagaba de nuevo. Acerco mi boca a su oído;

— Te quiero, pequeña— le susurro

Ella solo me responde con un leve ronroneo, que altera de nuevo mi piel…

Ahora es nuestro momento….

 

Escribir con Geraldine es siempre una experiencia maravillosa, como besar sus dulces labios, o reir juntas. Te quiero mi pequeña Gala…

 

Texto escrito a medias por

 

Geraldine Lumiere y Bernice Xanthe

 

Cena de Rol( La fantasía)

Cena de Rol( La fantasía)

La Espía
Mi trabajo a veces es aburrido, pero no siempre es pasar horas y horas en un coche observando y haciendo fotografías, hay veces que el trabajo es muy placentero; y creo que esta vez va a ser una de ellas.
Enfundo mi pequeña, mi Magnum del 22, esa que me regaló mi padre cuando me gradué en el CNI. Es una arma perfecta, manejable, con retroceso corto y además muy fácil de esconder en mi pernera.
Esta misma mañana me han pasado el expediente con toda la información en el KA, yo pertenezco al K6 uno de los grupos operativos con agentes especializados para estos casos.
Una nueva misión me hace transformarme otra vez, de nuevo y como siempre tengo que enfundar mis piernas en seda negra, liguero y bañar mi piel en un sutil aroma que embriaga desde el principio a quien tengo que seducir esta vez…
Me tengo que infiltrar como “topo” en una pequeña organización que maneja un caballero de lo más enigmático, en sí tengo la invitación de la cena que prepara para este fin de semana, en ella yo haré el papel de una de sus invitadas, lógicamente él no conoce a la mujer, nos hemos asegurado de ello y yo iré en su lugar. Mi nombre en esta trama será Judith de le courd; no acabamos de saber qué tratos tiene con el caballero, pero si me envían a mí, es porque algo gordo se cuece. Sé que irán dos invitados más, una elegante y preciosa millonaria y su acompañante, un gigolo contratado por la mujer, algo de lo más extraño pues no creo que esa belleza tenga que contratar a nadie para ser su compañía a no ser que sea que el tipo sea un dios en la cama ¡Mmmm, eso puede ser interesante!
Me he pasado el día haciendo averiguaciones, sobre ellos, La millonaria, el Gigoló y el anfitrión, algo huele mal, sobre todo por parte del que organiza la cena, observo sus fotografías; ella castaña, elegante, labios carnosos, un cuerpo trabajado y escultural. El gigoló es fácil de entender por qué lo ha contratado, con tal miembro hasta lo contrato yo- tantos meses en una misión secreta como monja creo que me afectado el cerebro y otras cosas- Pues me ha excitado ver las fotos que usa el gigolo en su web, hay que reconocer que sabe vender bien sus atributos y por último el enigmático anfitrión, mirada penetrante, porte elegante, me hacen sentir una extraña atracción este grupo, creo que será divertido jugar con ellos…
Los investigaré uno a uno a fondo, muy a fondo… durante de la cena.
Pero esta noche tengo que ir a ver a mi informador al club, además creo que me irá bien salir un rato y sobre todo disfrutar un poco de mi cuerpo antes de la esperada velada…
Así que me dispongo a pasar una noche movidita, no todo puede ser trabajo, ya me centraré en estos tres el viernes; ahora toca “séduire avec mon regard lascif …”
El local está lleno de la misma gente de siempre, en la barra con un vaso de su Bourbon se encuentra Mikel, mi informador, me acercó hacía él sin dejar de observar alrededor en busca de una presa que sacie mis ganas de sexo esa noche, unos meses atrás habría acabado follando con Mikel en el hotel de al lado, pero desde que mezcló sentimientos y se sinceró conmigo reconociendo que estaba enamorado de mí, la cosa entre nosotros ha cambiado, sinceramente no le quise hacer daño, pero no soy mujer de la cual nadie se pueda enamorar, siempre la cago, no sé llevar una relación “normal” esa tendencia que tienen algunos a intentar “gobernar” mi carácter me saca de quicio y me acabo cansando de que me quieran cambiar- ya bastante me cuesta a mí misma conocerme- para que vengan otros a opinar sobre lo que debería de hacer o no…
Mientras Mikel me está dando la última información que ha averiguado, me viene una fragancia que me envuelve, un olor amaderado, varonil que me provoca un cosquilleo en la entrepierna, me gustan esas esencias que penetran tanto que te provocan que te gires para ver esa persona; y eso hago, dejando a Mikel hablando solo…
Su rostro anguloso, sus labios carnosos y su tez morena me dejan embelesada, es alto, atractivo que es lo que más me gusta de un hombre, una mirada limpia y transparente pero a la vez morbosa que se cruza con la mía, me observa de arriba abajo y me sonríe de manera socarrona- Mmmmm, le gusta jugar- Y eso hace que me excite, aún más, vuelve a beber de la copa y yo me giro cuando Mikel reclama mi atención… Pero no puedo dejar de pensar en ese tipo y en su boca en mi sexo…
La noche pasa y el juego de miradas, de roces efímeros en la barra o en la pista de baile, entre el desconocido y yo, y las ganas de sentir sus manos en mi piel van en aumento, así que tendré que pasar a la acción si no quiero que pase la noche y acabe en un tonteo infantil…
Está de nuevo en la barra con una copa en la mano, me acerco contoneando mis caderas sobre mis doce centímetros de tacón…
-Sígueme- No le digo nada más y sin mirar atrás con la confianza que me caracteriza avanzo hacia el final del local, al pasillo que lleva a la zona de baños, me lo conozco bien, hay una parte en el fondo que lleva a una sala privada y antes de llegar a ella en un recodo oscuro e íntimo me paro.
Él se para a mi lado, nos miramos, la música suena, se acerca, sus manos veloces atrapan mis caderas, me aprisiona contra la pared, sus labios buscan mi cuello, lo muerde, lo besa, mis manos le rodean le aprietan contra mí y puedo notar su miembro pulsando contra los pantalones, llevo ya rato húmeda y cuando mete sus dedos entre mi lenceria resbalan sin problemas, los hunde dentro de mi, yo me dejo hacer mientras su lengua se introduce en mi boca al ritmo que marcan sus caricias, me baja el tanga dejando que caiga al suelo, yo lo aparto con un leve gesto de la pierna, apoyada contra la pared me levanta, sus pantalones han caído al suelo en el momento que mis manos rápidas los ha desabrochado, me embiste, se adentra, golpea mi cuerpo contra la fría y rugosa pared, no habla, no es necesario, la fricción contra el rugoso material me hace un daño placentero, su polla entra y sale de mí, mis piernas le rodean y mis brazos le sujetan para poder aguantar el ritmo, gimo entrecortada, me fundo con el olor que desprende su cuello…
Creo que no voy a tardar en alcanzar el clímax, sabe lo que se hace y sus penetraciones fuertes y constantes me están llevando al cielo, abro los ojos un momento y veo a alguien conocido observándonos con una copa en la mano.
-Mierda- es el anfitrión, el tipo que estoy investigando, no sé qué narices hace allí, pero tengo que seguir con mi papel, él no me conoce.
Dejo que el voyeur siga observando, mientras el desconocido me folla, su mirada ennegrecida y sus pupilas dilatadas me ponen a mil, mis uñas se clavan en la espalda del tipo, mientras mi mirada sigue enganchada a la del anfitrión que me sonríe sin apartar sus ojos de los míos, no puedo más y me dejo llevar en la última embestida, ahogando un gemido de satisfacción, cuando abro los ojos, él no está ha desaparecido, mi amante me baja, sonriente.
Ahora mismo me he quedado en blanco, le doy las gracias de manera rápida y fugaz dejando al tipo allí, ni tan siquiera recojo mi ropa interior, salgo veloz hacía el local buscando al individuo que tengo que investigar…
-¿Qué narices hacía allí?…
No lo encuentro…

La Millonaria y el Gigoló

Estoy sentada en el coche, delante de la casa de Eva Blanch la otra invitada a la cena del Anfitrión, en mi equipo de música suena la voz de Sade, Ordinary love, canturreo mientras hago fotografías de la casa y de ella a través de la ventana…  Es un trabajo tedioso a veces, horas interminables de vigilancia, es lo peor y me saca de mis casillas.  Ha pasado más de media hora sin verla pasar por delante la ventana del dormitorio, me estoy empezando aburrir, tengo hambre y está empezando a caer la noche. Si no sucede nada nuevo, me iré y seguiré mañana.

Estoy a punto de irme cuando veo su sombra a través del gran ventanal, descorre la cortina y la puedo observar mejor, agarro mi cámara, con su gran objetivo seré capaz de ver hasta la última peca de su escultural cuerpo, lleva un pequeño camisón negro transparente y un minúsculo tanga, toda su silueta se puede entrever a través de la efímera tela. Pasea hablando con alguien por teléfono mientras bebe de una copa de vino, tengo sed… Uffff Quien fuera copa, la boca de esa mujer es un delito, sus labios carnosos me provocan ganas de beber el líquido dorado de ellos…

Un coche se acerca, me escondo y cuando gira para entrar a la casa le hago una fotografía a la matricula. Miro en mi ordenador a quien corresponde la propiedad del coche…

-Vaya, parece que voy a matar dos pájaros de un tiro- El gigolo es el dueño del vehículo, así que puedo suponer que es asidua a sus servicios, y no me extraña, aún babeo al recordar su increíble miembro.

Preparo la cámara, esto se va a poner interesante y caliente. Después de unos minutos les veo entrar de nuevo al dormitorio, las cortinas siguen abiertas, los dos llevan una copa en su mano y brindan mientras ríen y él le dice algo al oído, ella se separa un poco,  su mano se desliza por el hombro mientras desliza el fino tirante por su piel muy lentamente, él no se mueve y solo observa como ella poco a poco deja caer la fina tela que cubría su piel hasta sus tobillos dejando a la vista sus pechos turgentes y su cuerpo modelado.

Coge de nuevo la copa de vino, no puedo evitar sentir un cosquilleo en mi entrepierna, me encanta la sensación de voyeur en ese momento y eso que prefiero estar metida en el meollo, pero tiene un punto muy excitante cuando observas e incluso piensas en que va a pasar después, como queriendo adelantar la película a cámara rápida porque la expectación te puede, pero no lo haces porqué es más excitante seguir el juego…

Coge la copa y veo como la derrama sobre sus pechos, Ufff , él se acerca a lamer el líquido de su cuerpo, estira sus pezones mientras lo hace, mordiendo, lamiendo y ella sigue llenando su piel del líquido dorado, puedo ver su cara de satisfacción ante las atenciones de él, como su cuerpo se arquea buscando la cercanía de su boca, lo veo descender por su pecho, como poco a poco se va perdiendo, la ventana no me deja ver que hace, pero no es necesario, está claro, seguramente se encuentra de rodillas frente a ella con su lengua metida en su sexo, Eva se está dejando llevar, tira su cabeza hacia atrás y su otra mano desaparece seguramente en la cabeza de él, mientras hace ese gesto tan nuestro y agarra su pelo apretando hacia su coño, para sentir su lengua profundizar más…

A los minutos, el gigolo vuelve aparecer en mi punto de visión, la coge en brazos y desaparecen, seguramente van a la cama a follar, pero mi cámara no llega a tanto y no voy arriesgar mi tapadera acercándome a espiar de cerca, aunque ganas no me faltan.

Ahora tengo hambre, sed, y unas ganas de follar tremendas…

Y sé que esta pareja se conoce de antes, así que quizá son algo más que clienta y gigolo.

Tengo que reconocer que de él tengo poca información, solo su página web, su nombre real no me da mucho más, no tiene ni una multa de tráfico; demasiado limpio para un tipo que se dedica a complacer a señoras con un alto poder adquisitivo.

De Eva he averiguado algo más, la pequeña de una familia adinerada, estudios de empresariales así que la chica, tonta no es, trabaja en la empresa familiar y tiene una debilidad más grande que la polla del gigolo, las joyas. Gasta un dineral en caprichos en joyerías de alto standing…

Arranco el coche y me dirijo hacia el local, creo que me pediré algo rápido de cenar y pediré una copa, quizá tenga suerte y este el tipo del otro día y pueda calmar las ganas que me ha provocado mi rato de voyeur. Mañana pienso averiguar quién es el anfitrión, ese tipo me tiene descolocada…

El Anfitrión

 

Después de un café y la ducha, me pongo en camino. Hoy toca averiguar algo más del misterioso “Anfitrión” Está siendo complicado sacar información sobre él, mis informadores han descubierto que tiene una empresa, no han encontrado nada raro en sus cuentas, todo está muy claro, demasiado diría yo. Aunque él no es muy propenso a ir a la misma, casi todo lo gestiona la junta y asociados, sé que tiene un despacho por el cual pasa de vez en cuando para firmar papeles, pero no mantiene un horario habitual, se le puede ver más por la noche, en locales de moda, restaurantes caros y siempre acompañado de mujeres preciosas y llamativas, lógicamente no se le conoce ninguna relación formal, o por lo menos si es así la mantiene en secreto, sería más fácil conocer su punto débil, todos tenemos uno y normalmente asociado a sentimientos. Pero parece ser que DL, es infranqueable. Me han dicho que esa noche estará en un evento, una fiesta organizada por una amiga en común, entre él y Judith, mi tapadera. Creo que va a ser un buen momento para ver más de cerca al caballero, sin poner en peligro mi personaje. La persona que lo ha invitado colabora con nosotros y en el departamento se ha realizado una investigación exhaustiva a los invitados para confirmar que nadie conoce a la verdadera Judith, es una apuesta arriesgada y lo sé, he puesto en jaque a mis jefes. Pero soy muy cabezota, no tengo nada en claro de lo que se va a cocer en esa cena, todo es demasiado misterioso, no sabemos por dónde agarrar esa trama bien orquestada por parte de DL.
Dave Laciter es todo un personaje, nacido de la nada se ha creado ese nombre y montado su propio imperio, un chico salido de la calle que de golpe y después de un viaje volvió siendo una persona con un imperio y un nombre distinto, que paso en Praga, eso es lo que no sabemos, allí se pierde la pista de quién era a quien es ahora.
Eva Blanch, el Gigoló, Judith ¿Qué tienen en común? ¿Qué pasará en esa cena?
Camino hacia la puerta de entrada de la casa donde se organiza la fiesta, la gente adinerada sabe lo que se hace, han aparcado mi coche y me he tenido que poner mis mejores galas para la ocasión; vestido negro largo descubierto por detrás la obertura llega donde la espalda pierde su nombre, la seda se paga a mi cuerpo y deja entrever que no llevo ropa interior debajo, no la necesito, no tengo un pecho exuberante por eso mismo esa clase de vestidos sin nada debajo me suelen quedar bien, me he puesto mis manolos rojos, adoro mis zapatos. Labios carmesí y ahumado en mi mirada azul. Creo que voy perfecta, tanta belleza junta obliga hacer un esfuerzo. Todos van muy arreglados, se nota el Dress Code de etiqueta requerido en la invitación.
La noche pasa entre copas de champán, conversaciones banales entre los invitados y no veo a DL por ninguna parte, me estoy empezando aburrir entre tanto pijo estirado y decido dar una vuelta por la casa.
Subo las escaleras que llevan al piso de arriba de la gran casa, no es que sea de mi gusto la decoración, demasiado sobrecargado todo, yo soy más minimalista y no me gusta ver cosas sin sentido expuestas, simplemente por el hecho de aparentar, parece un museo desordenado en gusto y en temática, pues están todas las obras de arte mezcladas sin sentido alguno, te puedes encontrar un cuadro modernista junto una pieza barroca, pésimo…
Hay una puerta entreabierta, me asomo, perfecto una biblioteca; las adoro. Así que entro sin pensarlo dos veces, es amplia, las estanterías llenas de libros que desprenden ese maravilloso olor que tanto me gusta, en medio de la sala una gran chimenea y un sofá que parece bastante cómodo. Estoy mirando los libros de una de las estanterías cuando noto un golpe contra la puerta y luego silencio, me obligó afinar el oído y de nuevo  el ploop contra la puerta y seguido se abre, veo dos cuerpos, un hombre y una mujer, se besan de manera pasional, él cierra la puerta de golpe con el pie…
-Mierda, otra vez de voyeur- pienso mientras me escondo en un pequeño recodo, rezando para que no se den cuenta de mi presencia…
Observo como él la aleja un poco y ella expectante se abalanza sobre él queriendo devorarlo, pero no la deja, la agarra de los brazos juntando sus muñecas por detrás de su espalda, mientras la tiene así sujeta, con la otra mano levanta su falda, están en la sombra y no lo distingo bien, pero me suena el hombre.
Con un movimiento brusco hace que la mujer se sujete apoyando sus manos sobre los brazos del sofá, el se mueve y en ese momento la luz le da de lleno, es DL.
-Mierda, maldito…si me pilla se puede ir todo al carajo.
Estoy empezando a excitarme, saber que es él y estar en la misma situación que en el bar, pero esta vez al revés siendo yo el voyeur… (No me vas a decir que no tiene gracia la cosa).
Le agarra de la melena y tira de golpe su cabeza hacía atrás para ahondar en su boca con un beso que hace que me humedezca, y es una putada porqué sin bragas puedo notar como me resbala por entre los muslos.
Veo como hace el gesto de abrirse los pantalones, la mantiene apoyada, controlada y excitada, puedo oír su respiración entrecortada y la mía se está empezando acelerar sin poder evitarlo, de una estocada se clava en ella, hasta yo puedo sentirlo en el palpitar de mi sexo, la embiste de manera brusca, salvaje, mientras ella jadea al unísono- se me escapa un gemido sin querer- y sus ojos se dirigen hacia donde me encuentro, me ha visto, su mirada se clava en mí y me sonríe, clavando esa mirada penetrante que me traspasa, mientras sigue follándose a la mujer y con su otra mano empieza azotar su nalgas a ritmo de sus embestidas, ella jadea como una loca pero él no aparta la vista de mí, tengo que cruzar las piernas el líquido de mi coño rebosa entre ellas, si sigo así me va a dar algo.
Siguen y siguen un buen rato, ojalá se acabe pronto me va a volver loca. Por fin el ritmo se acelera y ella ya gime de manera descontrolada, él ha dejado de mirarme para acabar de rematar la faena, los dos se corren en un estruendo jadeo y yo agradezco que haya acabado- Esta noche tengo cita con mi hitachi- Cuando por fin y después de un rato de charla y risas salen, puedo volver a respirar. Él sabe que estoy dentro, pero no me ha vuelto a mirar y lo agradezco, creo que estoy hasta colorada de cómo me he excitado. Espero un rato, tengo que tranquilizarme, salir de allí lo más rápido posible e ir a casa, poco más puedo hacer, mañana sabré en la cena sus intenciones.
Salgo rezando por no encontrarme con DL, pero nada más salir y girar la esquina para bajar las escaleras, me lo encuentro de frente…Piensa, piensa… No tengo escapatoria así que me pongo todo lo digna que puedo y decido pasar por su lado como quien no quiere la cosa. Nada más pasar, noto como me agarra y me apoya contra la pared, acercándose mucho hacía mí, sin dejar espacio vital, ni movilidad alguna a mi cuerpo, me mira sonriendo, noto su mano entre mis piernas levantando mi vestido y sin perder el contacto visual con mis ojos, soy incapaz de reaccionar, sin mediar palabra profundiza con sus dedos en mi sexo y me estremezco, es algo fugaz, saca sus dedos se separa de mí, se los mete en la boca y…
-Un sabor exquisito- me suelta, dejándome boquiabierta y sin saber bien que decir.
-Hasta mañana, preciosa- y se aleja. Así sin más…Sabe quién soy…

 

 

pierna