Un lunes cualquiera con él…

Un lunes cualquiera con él…

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Simplemente dejo mi mente vacía, su voz es lo único que se adentra en ella. Seguramente es difícil de entender cuando no se ha vivido nunca. La dominación, es un arte, un sentimiento. Así como la sumisión, solo dos almas que lo sienten pueden entender el sentir que se despierta, ser propiedad, tener dueño a la voz de pronto suena extraño, pero no lo es. Es todo, no solo a nivel sexual, es algo mucho más profundo. Algunos dirán, que es «dependencia». No, no lo es. Yo no dependo de mi Amo, soy una mujer con mis cosas, mis manías, mi carácter.  Y aquí es donde me adentro a explicar mis sensaciones; las que vivo cuando estoy a su lado como su sumisa.

«Un roce, uno solo de sus manos provocando la cálida expectación de la espera.  De pie, tranquila y serena, solo apacigua su necesidad con su mirada posando sobre mí. Enciende un cigarro mientras sigue observando en silencio, no hay palabras, el silente momento retumba en mi cerebro.

Su mirada suele decir todo, su respiración calmada es lo contrario  a la mía que se entrecorta a la espera de saber que va a suceder, vislumbro un brillo especial en sus ojos cuando me contempla.

Mi impasibilidad vocal se atenúa, simplemente mantengo mi silencio, mientras discurre el tiempo, el latido de mi corazón es el único sonido que puedo sentir palpitando con fuerza en mi tórax.

La distancia  empieza poco a poco a ser menos distante, y es en ese momento cuando nuestro universo se contrae para ser un espacio único. Su mano rozando mi piel, avivando el fluir de mi sangre por cada capilar, cada vena, cada arteria, vibrando por todo mi cuerpo, alterando y despertando todas mis terminaciones nerviosas.

La humedad de mi entrepierna fluye revoltosa, mojando el interior de mis muslos. Me acompaña hacía la cama, una vez en ella me pongo a cuatro piernas, como su perrita le ofrezco lo que desea para satisfacer su deseo. Se adentra en mi interior, agarrando mis caderas, clavando sus uñas en mi piel, sintiendo el desgarro frío de entrar sin tan siquiera humedecer la zona, acompañando la entrada con un gemido ahogado de mi garganta. El insondable deseo de ser suya sin miramientos, dejando que la lujuria fluya a borbotones. En ese momento el pequeño dolor que siente mi cuerpo es efímero al placer que me provoca sentir como su respiración se acelera, y la impasibilidad de hace un instante empieza avivar a sus demonios. Me encanta que mi cuerpo despierte la lascivia dormida, que disfrute con cada embestida que golpea mis entrañas. Notar su aliento circulando por mi espalda, acompasando el ritmo que marca su movimiento cuando entra y sale acercándonos  así al umbral del placer, entre la exudación de la piel, el olor de sexo, saboreando la posesión.

Cuando tira de mí como yegua desbocada, agarrándome, controlando cada resquicio de mi domable cuerpo en sus manos. La sensación de abrir las puertas de su infierno, para adentrarme en sus sombras. Creciendo la sensación para algunos contradictoria, de que mi cuerpo es el templo de placer que venera y admira, pues así me hace sentir cuando soy usada para ello.

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 Vuestra Bernice 

Conóceme

Conóceme

 

Mientras el sol se refugia detrás de las lunas que pasan, mientras esas estrellas se comprometen a iluminar tu camino, mi camino, el sendero que recorren esas palabras, conversaciones que nos llevan a la deriva en una marea entre dos mares…

Sensaciones que despiertan unas frases dichas, momentos robados al propio tiempo donde recaen deseos consentidos.

IN CRESCENDO 

La particularidad de la mente, la reacción a las frases que se desarrollan de manera natural, sin presiones, sin reglas establecidas, fluyendo como quien navega por tu cuerpo con soltura, embriagando, alimentando esa parte oculta de tus deseos…In crescendo…

Olores que ni tan siquiera reconoce aún tu olfato te llegan a lo lejos adheridos a esas sensaciones que puedes discernir entre líneas, ni tan siquiera sabes como es su piel como puede reaccionar tu propia epidermis a su contacto entrelazado, pero en el fondo lo presientes.

Me muevo entre sensaciones sujetas a la distancia, entre posibles, entre el morbo de estar atada a que solo existas en mi mente, mientras esa plausible sensación  lucha por salir de mis entrañas, cogiendo forma física.

Y es cuando establezco un vinculo entre pieles, sintiendo el desnudo de tu alma abriéndose paso entre mis  curvas, analizando cada recodo escondido de mi propio ser, ascendiendo y descendiendo, mientras tu cuerpo engulle el mío. Comportándose como una metáfora de placeres robados a la noche, mientras tu piel se recrea en unirse a la mía, dejando de ser propia para fundirse y enredarse sin posibilidad de saber dónde empiezas tú y acabo yo misma.

Hasta llegar a tu mirada perdiéndome en lo profundo de tu iris o quizá encontrándome, en ese mundo tuyo.

 

 

Vuestra Bernice 

 

 

El cumpleaños

El cumpleaños

Hoy quiero que imagines conmigo… 

 

Me levanto con una sonrisa en mi rostro, en esta vida se tiene que disfrutar de cada pequeño detalle por efímero que sea.  

Rebusco en los cajones y preparo todo lo necesario para la sesión que me han pedido. Mis juguetes van a disfrutar de una piel suave, nívea, dulce y excitante, tal y como es ella; sensual hasta la medula.  

Tengo que preparar mi mente, mi cuerpo, mi alter ego. Me ducho y mientras el agua caliente cae sobre mi piel, mi cabeza ya empieza a imaginar como usaré su cuerpo, como le haré disfrutar. Es un regalo poder dominar a una belleza como ella. Y eso que el cumpleaños es de su compañero de juegos, pero oye a nadie le amarga un dulce y si su fantasía es que me encargue yo de su placer por mí perfecto.  

Llego al lugar y me recibe una mujer dándome paso a la habitación mazmorra donde ya se encuentran la pareja. Nos saludamos amigablemente, a ella la conozco bastante y me presenta a su compañero, con el que ya hablé la noche anterior así que tengo claro que es lo que quiere. El caballero, es amable, divertido y me siento tranquila en su compañía. Le felicito por su cumpleaños y nos sentamos alrededor de una pequeña mesa, donde ella ha preparado un pequeño catering y una botella de cava, entre nosotros se puede respirar complicidad, estoy segura que voy a disfrutar de la sesión. Sé que ella está nerviosa, el juego le excita, pero le crea incertidumbre.  Pero en el fondo sabe que está en buenas manos.  Sé que necesita y hasta donde puedo llegar. 

Llega el momento. Él se levanta y baja las luces de la habitación para que nos podamos cambiar de ropa. Se desviste dejando su frágil cuerpo expuesto a la desnudez, solo se cubre con unas medias, liguero y tacones. Yo me pongo mi vestido de vinilo semitransparente y mis tacones. 

Estamos listas. Él suelta un ¡Owww! Dando a entender que le gusta lo que tiene delante. Nos coloca en medio de la sala y tal como me dijo me pone a mi primero una venda en los ojos, para que ella lo vea, después oigo sus pasos dirigirse a ella y sé que le está cubriendo los ojos. No pasan ni unos segundos que noto como se acerca y me retira la venda. El juego está a punto de comenzar.  

Sonidos, movimientos de los dos por la sala. Yo ando en silencio sin que mis tacones resuenen por la madera, ella está en medio de la habitación con los ojos cerrados y expuesta. Hay un momento que dice si ha entrado alguien más a la habitación, me encanta esa sensación que tiene de no saber qué va a pasar. No hablo, he dejado todo listo encima de la mesa. Él se prepara, afina las cuerdas de la guitarra, se sienta frente a nosotras y empiezan unos acordes maravillosos, sus manos ponen música al momento y me parece de lo más excitante y hermoso.  

Me acerco a ella, agarro su melena con suavidad, pero con esa seguridad característica de estar marcando la iniciativa. La mantengo de pie y la rodeo, quiero que sienta mi presencia. La música me va ayudar a imponer un ritmo en la sesión, seguiré los acordes de la guitarra según sea más sensual o quizá más intenso.  

Primero necesito que se relaje, que su piel se active a las sensaciones y que su cuerpo empiece a estar receptivo. Así que cojo dos plumas y me dedico a recorrer suavemente su piel, voy mezclando la suavidad con la fuerza de mis uñas arañando su epidermis, despertando así su cuerpo a sentir.  

— Déjate ir— le susurro.  

Voy marcando una constante a su piel que se eriza y puedo leer en ella que empieza a estar receptiva a las sensaciones. La melodía es suave, tranquila y yo voy marcando un ritmo de caricias constantes, relajo su cuerpo y preparo su piel. Necesito que esté segura y que cada caricia o leve arañazo le provoque ese constante placer que luego mezclaré con dolor imperceptible pues ya tendré su mente y cuerpo preparado.  

Llega el momento de subir un poco de nivel. No sé si os lo he dicho, pero ella no es sumisa, y estas sensaciones son nuevas. Con un movimiento seguro, firme y sin dejar que dude hago que apoye sus manos en los brazos de la silla que he colocado frente a ella, dejando su cuerpo expuesto y doblado hacía mí. Ofreciéndose. Acaricio sus nalgas de manera suave, subo por su baja espalda dejo que note la cercanía de mi cuerpo aprisionando al suyo. Los acordes siguen llenando de música la habitación, él observa mientras se intenta concentrar en tocar.  

Dejo las plumas y cojo mi rueda de Waternberg, para quien no la conozca es un utensilio medico usado para comprobar los reflejos nerviosos y la sensibilidad. La hago rodar por su piel, entre sus muslos, mientras compruebo la humedad de su entrepierna que ya empieza a ser latente.  

Ha llegado la hora de que su piel pruebe las tiras de mi flogger, la melodía empieza adquirir un tono más intenso y me dejo llevar por mi instinto en busca del placer de ella. Empiezo rozando su cuerpo, de arriba abajo, recorro su piel con las tiras para que vaya reconociendo el tacto. Ella aún tiene los ojos vendados. Antes de empezar azotar sus nalgas, las acaricio y le susurro… 

—Siente las caricias. Si voy demasiado fuerte avisa— Ella emite un leve, sí. Y yo me centro en despertar sus gemidos, en avivar su piel.  

Giro en círculos el flogger rozando con la punta sus nalgas a un ritmo cada vez más rápido, sé la sensación que tiene, sé cómo siente la caricia en su piel y como el aire que circula con la velocidad de mi muñeca le provoca una sensación extraña, pero a la vez placentera, sentir como las tiras golpean su carne y como esa leve brisa suaviza su piel es algo nuevo. Sus gemidos empiezan acompañar mis azotes, mi mano de vez en cuando acaricia su sexo, humedeciendo su entrepierna, me acerco y dejo que respire un momento mientras mis manos toman sus pechos, los aprieto, le beso la espalda, le araño, y vuelvo a empezar de nuevo. Su respiración se entrecorta y cuando vuelvo con el flogger de nuevo, sé que en cuando mis dedos se adentren en su sexo llegará la esperada liberación de su placer. Y eso no tarda en ocurrir, se estremece y se deja caer apoyando parte de su cuerpo como puede en la silla, mientras sus piernas tiemblan. Pero no tengo pensado ningún descanso, le retiro la venda de los ojos, le sonrío le doy un leve beso en la boca y le hago sentar en la silla.  Dejo que tome aire, acaricio su piel para no perder el contacto con ella pues quiero que me sienta, que siga percibiendo mi roce, tiene los ojos cerrados y las piernas también, con un gesto firme con mi pierna se las abro. La tengo de nuevo expuesta, su sexo está completamente abierto y utilizo las tiras de mi flogger para volver a provocar la estimulación en su cuerpo, se estremece, jadea, gime y de mientras de fondo el sonido de los acordes acompaña a su propia excitación. Se deja ir y provoco en ella de nuevo un orgasmo que estoy segura que no acaba de entender ¿Cómo me he podido correr solo con los golpes de las tiras en mi sexo? Eso y otras ideas pasaran por su cabeza en ese momento, pero aún no he acabado con ella.  

La levanto de la silla y le dirijo hacia la cama, esta vez se pone ella misma a cuatro patas dejándose llevar, he dejado de lado el flogger y ahora lo que uso es mi propia mano, azoto sus nalgas, entre azote y azote le acaricio. De vez en cuando beso su espalda o con mis uñas araño su sensible piel, pero repito el ritual de azotar su culo y de nuevo hundo mis dedos en su sexo marcando un ritmo acelerado dentro de ella y compagino con los azotes y la propia música que sigue siendo parte de una sesión diferente y muy sensual.  Vuelve a tener un orgasmo provocado por la intensidad de mis movimientos y por la propia excitación. Una vez enciendes la llama si avivas el fuego cada vez es más fácil provocar que este explosione como un volcán.  

Podría seguir contando como acabo la sesión, pero como siempre prefiero que imagines…  

Déjate llevar y piensa en ello…  

«Fumo tranquilamente sentada, relajada, observo como hablan tumbados en la cama, como él acaricia el cuerpo de ella, cuidandola, mimando a su pequeña reina. Ahora es su momento, mientras yo tranquilizo mi propio deseo y siento que ha disfrutado cada momento, cada segundo, cada sensación…» 

Feliz Cumpleaños Señor T  

 

Vuestra Bernice 

Sploshing, o el placer sexual de la comida…

Sploshing, o el placer sexual de la comida…

Nuestra mente e instintos suelen ir más allá en lo referente al sexo, y más si tú mente es perversa, como la mía. Uno de los placeres de la vida, a parte del sexo, es la comida. Y si eso ya lo mezclas, para mi es explosivo. Adoro comer (¡Sí, también!) por lo tanto esta práctica podríamos decir que entra dentro de uno de mis fetiches.El sploshing se engloba en la categoría de deseos fetichistas conocida como “wet and messy” (húmedo y sucio).

Hace poco con una gran amiga hicimos una grabación. Para el festival Erostreet. A Capi, le encanta también esta práctica. Solo os tengo que decir que se trajo dos plátanos y por supuesto leche condensada. El recuerdo no tiene desperdicio, risas, dos bocas, la suya y la mía y un plátano sujeto entre las dos, una mano inocente que dejó caer sobre la fruta y el rostro de Capi el preciado líquido que se derramaba entre nosotras, mientras nuestra boca devoraba con apetito el tan preciado fruto. Risas, muchas, casi insoportable de aguantar. Una imagen a la parte de sensual muy divertida, al final nuestras bocas acabaron uniéndose para acabar de limpiar a lametazos la adorada leche condensada….¡Ummm, que placer!

Esparcir diversos alimentos sobre el cuerpo, bebidas u otras sustancias para llegar a experimentar placer sexual, para mí, es sin duda un gran juego. Eso sí, es muy sucio y eso también le da ese morbo guarro que excita.

Para mí, no lo dudes, será una práctica que utilizare en breve para algún que otro juego, con una persona que en nada os presentaré.

 

Vuestra Bernice

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Bizarra sensación

Bizarra sensación

https://youtu.be/uhtVOPl6qEg

El agua caliente cae sobre mi cuerpo, el vaho que desprende deja en el baño un ambiente relajado que acompaño con velas y música, necesito relajar mi mente, tranquilizar mi cuerpo, desactivar ese botón que has dejado encendido estos días contigo. Es indiferente lo lejos que estés, porque en mi piel aún te siento, en mí, en cada recodo de mi cuerpo, en cada roce de mis manos vuelo de nuevo a tu recuerdo, a tu olor, a tu voz guiándome. Esa parte de mí, esa sumisa que depende y necesita de los brazos de su Amo, ese deseo que una vez encendido es imposible de retener, ni tan siquiera de apagar, es como un fuego bizantino, inapagable, ni tan siquiera el agua consume ese deseo prendido en mi piel. Ese crecido anhelo que cada día cuesta más de alejar de mí, esas ganas de ser más y más. Ese ser que ama sin dudar, que se refleja en tu mirada, queriendo transmitir todo lo que siente a través de su cuerpo, sin palabras, aunque las susurre dentro de mí a cada momento. Y después ese vacío inexorable que me ahoga. Esas ganas a veces de gritar, de decir, de abrir más mis sentimientos, esos que reconoces en mí, pero que callas. Esa zona muerta en la que nos movemos, ese limbo en el cual paseamos juntos.
Me desprendo de mi propia piel, de esa que he dejado entre tus brazos, de esa que has rasgado con tus manos, quemado con tu ansía, esa que has vestido con tu saliva. Agonizo y desespero mientras te siento, de nuevo, con el deseo activo, anhelando cada gemido, cada orgasmo de placer que te has llevado en la tortura de tu cuerpo sobre el mío, en tu bizarra posesión. En ese primario sentimiento tuyo, en ese en el cual yo deambulo como único refugio factible que tengo. Donde las palabras dejan de ser, donde solo el aliento de tu voz susurrando es parte de mí, donde mi mente se cohesiona con la tuya.
A veces me siento perdida en mis propias divagaciones, sin saber, sin poder entender que soy o quién soy, es como si yo misma dejará de existir, como si fuera humo, algo tan efímero entre tus brazos.
Y aun así soy incapaz de escapar de esa tela de araña que me atrapa, paso de un estado de éxtasis total a otro que me engulle en una plena astenia, dejando laxo mi cuerpo, agotada mi mente y con dudas que me invaden, miedos que me atemorizan y pesadillas que me persiguen.
<< Pero estoy enganchada a ti, a tu voz, a cuando me ordenas; Ponte las medias y los tacones para mí. Así empieza…
Eso hago y un cúmulo de sensaciones empiezan a bullir en mi interior, mi cuerpo empieza a reaccionar, ya llevo unos días contigo y como siempre, tú intensidad, tu lado primal me domina. Te oigo preparar algo en la habitación de al lado, mientras me desnudo. Entras y me observas, no llevo nada más puesto, tu porte serio, tu forma de mirarme me provoca un estado contradictorio, deseo, expectación, nervios, temor (no a ti) a mí misma. Me llevas hacia esa habitación, me cubres los ojos y en mis muñecas me colocas las correas. Cuando acabas me diriges hacia la pared, donde unas argollas colocadas de manera estratégica sirven para colocar mis brazos abiertos y sujetarlos. Me quedo quieta, de espaldas a ti, y puedo escuchar tus pasos por la habitación. No tarda mi piel en recibir tus caricias, mi nuca en sentir tu aliento, tu voz en meterse en mi cabeza, con cada palabra, con cada respiración, con cada nuevo roce que pasa de ser suave a ser fuerte y rudo, que pasa de ser una simple caricia a un expuesto azote, no sé qué usas, quizà la fusta, quizà la vara, no me centro en eso, me has enseñado a sentir y eso hago, sin màs, siento sin saber, sin preguntar, solo me dejo guiar por ti, por tu respiración, por como tú sientes, por como tu cuerpo reacciona, por como tu respiración se acelera, por como tu miembro palpita contra mí cuando te apoyas apretando todo tu cuerpo, para que te sienta. Un proceso violento empieza a gestarse en mis entrañas, una fuerza se aviva, quema, me despierta de un letargo que solo se activa ante ti.

Me inspeccionas, reconoces en mi sexo la humedad que me provoca mi estado, me sueltas y me diriges de nuevo, guiando mi cuerpo, has dejado mis pechos cubiertos y apretados con tu cinturón, diriges mi cuerpo hacía una silla donde me apoyo, doblando mi espalda, frío recorre mi piel, mi sexo, mientras tu respiración sigue acelerada ¿Un hielo? calor mucho sobre mi espalda, cera, el olor a parafina se adentra en mis fosas nasales, tu piel ese olor tuyo se entremezcla, mi respiración se entrecorta….

En un momento estoy en el suelo donde me has hecho tumbar, luego a cuatro patas, como una perra, la tuya.

Algo se adentra en mí, con fuerza, no puedo me supera, te lo digo, me levantas, abrazas, nunca dejas que sufra, siempre estas atento a que mi dolor sea placer, tu placer si no es así paras. Me llevas a la cama, donde tus brazos me rodean de nuevo, me giras y en ese momento tu lado primal se alimenta de mi cuerpo sin cesar, sin dejar que respire, sin darme tregua entregandote una y otra vez el líquido que derrama el interior de mi ser, por ti, y mi deseo crece queriendo beber de ti, llenar mi boca de tu miembro erecto, fuerte, y lo hago dando esa parte de mí que sé que anhelas. Sé primal, me susurras…

Siempre intenso, siempre tú, quien es capaz de hacer sentir de esta manera, siente tanto que no son necesarias palabras》

Vuestra Bernice

Un paso más allá…

Un paso más allá…

Sentir…me pide sentir.

Este fin de semana he sentido, quizá demasiado.

Siempre me dejo llevar cuando estoy con él, intento entregar lo mejor de mí.

Como mujer, como su sumisa, como un cuerpo que despierta entre sus brazos.

A veces me supera, sentir no es fácil, no de la manera en que lo pide, vivir el momento, disfrutar de sensaciones, del sexo de la manera más primitiva que puedas imaginar, no es fácil, por lo menos para mí.

Él es salvaje, sexual, racional.

Yo soy intensa, sensual, visceral.

Y siento, claro que siento poniendo de mí no solo el cuerpo, no solo el recipiente de carne que soy, siento poniendo el alma, el corazón; y ese lado, ese sentir es el que me hace entregar todo lo demás, sin esa parte de mí, mi intensidad, mis sensaciones, mi entrega no sería capaz de alcanzar lo que me pide.

Entonces ¿Se puede “sentir” sin sentir?

¿Racionalizar todas esas sensaciones, sin involucrar ese lado visceral que me nace?

Este fin de semana ha sido intenso, también han nacido emociones contradictorias, sentimientos que a veces no se controlan te golpean.

Intensa, demasiado a veces, esa intensidad con la que escribo, con la que te hago sentir, a veces me descontrola, en ese momento necesito gestionar, canalizar ese apasionado sentir que arde desde lo más profundo. Y eso ha pasado, como siempre no es necesario que te cuente todo, si te dire que quizá me enfrento a mí misma a mis emociones y este escrito es una primera manera de abrir mi alma a esas sensaciones.

《 Me deje ir lo máximo que mi cabeza me permitía, dentro de mí luchaban mis dos fuerzas, ser Switch no es tan sencillo como se piensa, no tenemos un botón de apagado o encendido según a gusto, mis dos personalidades conviven en mí, son yo, soy un todo; pero a veces una quiere salir, cuando no debe, quiere ocupar ese lugar y la sumisa ese día no pudo contener  el lado oscuro, salió para proteger a una cachorrilla que no podía gestionar un sentimiento. Se dejó doblegar, con ira y furia ardiendo dentro de sí, entre sus brazos, entregó su lado dominante y eso provocaba que quisiera morder, arañar, pelear, pero lo contuve todo, mientras cada orgasmo era cada vez más intenso, más duradero, mientras éĺ sometía esa parte no sometible.

Me partía en dos, sus manos se adentraron en mí, con fuerza, rabia, su voz apaciguaba a mis demonios, su aliento le daba calor a mi alma. Mi corazón se doblegó a cada segundo que su primitiva fuerza me sometía, no podía más que sentir y transformarme en adicta a ese deseo que me despiertan en sus brazos, su cuerpo, amar simplemente porqué no puedo negar lo que nace en mí.

Y esa lucha interior, provocó que reaccionara de la manera  que lo hice, llegue a un punto que mi cuerpo tembló sin poder parar, dejándome llevar, el más mínimo roce despertaba cada una de las terminaciones nerviosas que explotaban revolucionando todo mi ser, y así varias veces, dejando mi cuerpo exhausto y mi mente agotada, queriendo dar lo que me pedía y controlando las ganas de gritar, de aullar como una loba herida.》

Sigo sintiendo, siento, sin saber a dónde me llevará. Y ese miedo a no ser es el que a veces te deja sin aire, te incapacita quizá para avanzar, tan malo es el miedo a dejarse llevar, como el propio a no hacerlo.

Como siempre, Dom Rústic extrae sensaciones de mí y algo más…WhatsApp Image 2018-02-19 at 17.14.55

Vuestra Bernice

SIÉNTEME PRIMAL

SIÉNTEME PRIMAL

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Siénteme Primal

Salvaje, dominante, sus manos, su olor, su voz y sentir…

 

Despertar en la mañana abrazada a su cuerpo, al calor que desprende su piel en contacto con la mía, tus buenos días detrás de esa sonrisa que yo sé ver, esa que, aunque la ocultas detrás de tu rudeza existe.

Se levantó y me dijo que me hiciera un café, en un rato volvería de su paseo matutino. Sabía que en cuanto estuviera de nuevo conmigo me iba hacer sentir, la noche anterior ya me lo dijo… ” Te usaré hasta que me canse”

Me levanté, tomé el café y como cada mañana te saludé por redes. Siempre tengo tiempo para ti, lector.

<< La espera siempre se hace eterna cuando no estoy contigo, mientras tomo café en la cama y miro la red, expectante a que llegues, sé que en nada comenzará el juego.

Y ya te siento, en la espera, en la impaciencia de ti, te siento muy dentro de mí, en toda mi piel en el deseo que me produce tu tacto, en tus manos, en cómo me miras.

Cuando llegas vas a tu armario y empiezas a sacar todo lo necesario para poder empezar, esta vez sé que me llevarás al límite de mis fuerzas, mi placer es tuyo y cada vez quieres más.

Me doy cuenta en tu mirada, en lo que leo en ella, en lo que me transmites mientras me desnudo y vas preparando las cuerdas para atarme a tu cama; sensaciones que ya van despertando en mi piel con un escalofrío.

En tu enturbiada mirada ya se delata al cazador, pero no tengo miedo, no huyo, solo dejo que me atrapes, soy tu presa y estoy en tus manos.

Me atas, expuesta y abierta a tu disposición, me privas de la vista; solo sentir el calor de tu cuerpo vestido a mi lado, abrazándome.

Y empieza tu transformación y con ella la mía, me llevas al límite, me provocas. El latido de mi corazón resuena en mi pecho, tic, tac, tic, tac, tic, tac… Mientras me elevas una y otra vez, mientras en cada orgasmo se me escapa parte de la vida, que tu devoras hambriento.

En cada salvaje desgarro que sacas de mis entrañas me torno más y más salvaje, solo siente me repites, déjate ir, sé muy perra, muy primal para mí. Y así lo intento mientras pierdo la cuenta de las veces que me he corrido entre tus manos…

-Cuenta- Me recuerdas… Que cuente, como si fuera fácil después de haber pasado los cincuenta orgasmos. No puede ser bueno, pienso … Pero lo es, es su placer, el que me pide y yo le entrego…

-Me siento un trapo- Le digo en uno de esos momentos que él me mueve, colocando mi cuerpo a su disposición…

-No eres un trapo, eres Mía. Siente mi voz, mi aliento en tu oído, déjate ir. Muévete para mí, busca tu placer y dámelo ¿De quién es?

-Tuyo

– ¿Y yo quién soy?

-Mi Amo

Pues siente, sé Primal… Dámelo ….

Conviértete en la bestia
No tenemos que ocultarnos
¿Sientes terror de mí
o te sientes viva?

Mi mente te piensa, te siente, estoy viva en tus manos. Cautiva a ti.

Me dejo ir dando de mi esa parte que necesitas, esa primitiva y salvaje mujer que cada día desatas un poco más y más. Con tus manos, con tu voz, con tus azotes que dejan mi piel acalorada y excitada….

SIENTE ….

 

Vuestra Bernice